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Un ingeniero mecánico y electrónico, historiador aficionado, asegura haber localizado en la provincia de Buenos Aires el origen de uno de los cortes de carne argentinos más tradicionales: el asado de tira.

Según las investigaciones de Claudio Valerio, el asado de tira, tal y como se sirve en la actualidad, se cortó por primera vez en la localidad bonaerense de Campana, en un frigorífico que introdujo el uso de la sierra para fraccionar la res. Esto permitió partir el hueso del costillar, a diferencia de las cuchillas usadas hasta entonces.

El hito gastronómico sucedió entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX en la empresa frigorífica The River Plate Fresh Meat Co.

La emblemática pieza era entonces un corte de descarte que consumían los empleados, ya que los principales compradores de carne argentina, los ingleses, preferían partes con más carne y menos hueso. “El criollo, maestro asador tomó los desechados costillares y los asó, dándole así la fama a este delicioso y novedoso corte surgiendo así el popular asado de costilla o asado de tira”. dice Valerio

“Se asaba a la estaca con el cuero, el matambre y la falda, así se preparaba desde el 1600. Los curas franciscanos, por ejemplo, se lo daban a los obreros que trabajaban en la construcción de iglesias y así también lo consumían los gauchos”, explicó Valerio al diario Clarín.

“La realidad -agrega- es que comer un buen asado, es una vieja tradición argentina, puesto que sus campos producen naturalmente el pasto que fortalece al ganado y da un exquisito sabor a la carne. Además, la extensa Pampa permite que el ganado se críe libremente hasta su punto justo de engorde, lo que lo distingue del de otros países, que es más flaco y liviano, alimentado con granos y preparados que agregan grasas y peso”. Valerio buscará que su descubrimiento tenga reconocimiento municipal y realizará una presentación formal para que se considere institucionalizar una fiesta nacional del asado.