Maria Alejandra Campos

Luego del referéndum, muchos analistas y políticos han levantado la pregunta de “¿y ahora qué?”, qué sigue para un gobierno que ha logrado consolidar un capital político significativo. Algunas de las sugerencias han pasado por promover la reforma laboral, continuar con las reformas anticorrupción, etc.

Sin embargo, lo que decida hacer o dejar de hacer Vizcarra va a, al menos, ayudar a responder una pregunta para la que hasta ahora no tengo respuesta: ¿cuál es la ideología del presidente?, ¿qué ideas defiende? No me refiero al simplismo dicotómico de derecha o izquierda, sino a su visión de país.

Martín Vizcarra fue elegido vicepresidente de la República en un partido de derecha. Sin embargo, en su gestión como presidente desde marzo de este año, el mandatario ha tenido un estilo de toma de decisiones, llamémosle, ecléctico.

Empecemos por su Gabinete. En el MEF mantuvo ministros que continúen con la estabilidad macroeconómica. De hecho, Oliva, el actual titular de la cartera, viene del Viceministerio de Hacienda, el encargado de que no gastemos más de lo que tenemos. Sin embargo, también incluyó a Liliana La Rosa, ex militante del Frente Amplio, en el Midis; a Christian Sánchez, firme defensor de los derechos sindicales en el Mintra; Daniel Alfaro en Educación, un ‘progre’ liberal. Es decir, un sancochado ideológico que no daba luces de la línea a seguir por el gobierno.

En cuanto a las acciones en su gestión, empezó anulando contratos petroleros firmados por Kuczynski, retrocedió en el alza de tarifas de agua en Moquegua y contradijo –a través de Villanueva– al entonces ministro de Economía sobre los cambios en el Impuesto a la Renta. Luego, su agenda se centró en la lucha contra la corrupción y los temas económicos quedaron de lado. Sin embargo, hace unas semanas anunció en CADE una reforma para la competitividad que emocionó al empresariado.

Lo que sí ha sido una constante en su gobierno es la entrega de recursos a las regiones, acompañada de visitas semanales y reuniones de coordinación. Una de sus medidas más rimbombantes fue entregar S/6 mil millones de presupuesto adicional a los gobiernos regionales. Hoy, a tres semanas de que acabe el año, el nivel de ejecución de gasto de inversión de estos gobiernos se encuentra en apenas 45,6%. Ni la mitad. El que menos ha ejecutado es La Libertad, con 16,4%, a pesar de ser una de las jurisdicciones afectadas por el fenómeno de El Niño costero.

De hecho, según Apoyo Consultoría, solo se ha terminado de ejecutar el 6% del presupuesto (S/1,5 de S/25,6 miles de millones) de la reconstrucción. Sin embargo, el presidente insiste en su política y ha destinado una mayor cantidad de recursos para la ejecución directa de los gobiernos regionales para el 2019.

Como balance, podríamos decir que Vizcarra ha tirado más para la izquierda que para la derecha, aunque con una política fiscal conservadora y sin promover reformas que permitan etiquetarlo. Su primera etapa como presidente ha consistido en ganar la legitimidad que no obtuvo a través de las urnas cuando llegó al cargo. Sin embargo, ahora la ‘élite’ le va a empezar a exigir más que solo ponerle freno al Congreso. El 2019 va a ser un año de definición para el mandatario.