Christina Caron

Una barrera flotante valuada en varios millones de dólares y diseñada para recolectar los desechos plásticos que contaminan el océano Pacífico se desplegó el 8 de septiembre en la bahía de San Francisco como parte de un proyecto ambicioso.

La estructura de 600 metros controlada a distancia es el resultado de un financiamiento de casi 20 millones de dólares de The Ocean Cleanup, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es atrapar hasta 68.000 kilogramos de plástico durante el primer año de uso de la barrera en el mar. En cinco años, luego de crear otras decenas de barreras como esta, la organización tiene la esperanza de limpiar la mitad de la Gran Mancha de Basura del Pacífico.

La mancha, un remolino de desperdicios ubicado entre California y Hawái, consta de 1,8 billones de pedazos de residuos dispersos, incluidas al menos 87.000 toneladas de plástico.

A lo largo de los próximos días, la barrera será remolcada hacia un sitio en donde se le realizarán pruebas durante dos semanas. Si todo resulta según lo previsto, la llevarán a la mancha de basura, a más de 2200 kilómetros de la costa. Se espera que pueda estar ahí para mediados de octubre, dijo Boyan Slat, de 24 años, inventor holandés y empresario fundador de The Ocean Cleanup.

Se supone que el sistema de limpieza funciona así: luego de que la barrera se desprende del buque remolcador, se espera que la corriente la jale para formar una “u”. Mientras flota a la deriva, impulsada por el viento y las olas, debe ir pescando los plásticos “como un juego de Pac-Man”, describe el sitio web de la fundación. Más tarde, el plástico recolectado se transporta a tierra firme, se clasifica y se recicla.

La barrera cuenta con una red impenetrable que cuelga casi 3 metros bajo la superficie para atrapar los trozos más pequeños de plástico. La organización no lucrativa comentó que la fauna marina tendría espacio suficiente para pasar debajo de esta.

Sin embargo, el océano puede ser impredecible y los modelos de simulación no garantizan que el desempeño futuro sea el adecuado.

“Existe la preocupación de que no sea posible sacar el plástico sin extraer la vida marina al mismo tiempo”, señaló George Leonard, científico jefe de Ocean Conservancy. “Sabemos por la industria pesquera que, si se pone cualquier clase de estructura en mar abierto, esta actúa como un dispositivo para concentrar peces”.

Los peces pequeños, atraídos por un nuevo artefacto, pueden captar la atención de peces más grandes, agregó, y así crear “toda una comunidad”.

No está del todo claro qué tan bien funcionará la barrera en mar abierto, donde se enfrentará a vientos fuertes, agua salada corrosiva y otros retos ambientales. Además, está la interrogante de si es posible limpiar la mitad de la mancha de basura en tan solo cinco años.

“Creo que el desafío más grande no es el objetivo a largo plazo, sino aquel a corto plazo”, comentó Leonard el sábado. “¿Es capaz de extraer el plástico siquiera?”.

Slat, director general de The Ocean Cleanup, compartió esa misma inquietud en un video publicado en Facebook.

“Ese es el aspecto que más ansiedad me provoca en este momento”, expresó sobre la habilidad del sistema para recolectar y retener los plásticos. “En primer lugar, es algo que no hemos podido poner a prueba adecuadamente”.

No obstante, en la mañana del sábado, Slat se sentía optimista.

“En definitiva, nunca había tenido tanta confianza en la posibilidad de tener éxito como la tengo hoy”, confesó.

Desde que se emprendió The Ocean Cleanup en 2013, los donantes han contribuido con casi 35 millones de dólares, dijo Slat. Mucho de ese dinero se invirtió en la barrera y ayudó a financiar investigaciones, como un estudio publicado en la revista Scientific Reports que cuantificaba el alcance total de la mancha de basura. Se estima que las barreras futuras tengan un costo de unos 5,8 millones de dólares cada una.

Entre los patrocinadores más importantes están Marc Benioff, director general de Salesforce.com, y Peter Thiel, cofundador de PayPal.

Los escépticos cuestionaron si esta era la manera más económicamente eficaz de abordar el problema.

“Estoy totalmente de acuerdo con que esta no es una solución integral para la contaminación por plástico”, afirmó Slat. Si bien es necesario evitar que se introduzca más plástico al océano, los residuos que ya están ahí no van a desaparecer por sí solos, agregó.

“En algún momento tenemos que limpiarlos y, de hecho, yo diría que cuanto antes lo hagamos, mejor”, añadió.