Cada 19 de junio, a orillas de la laguna de Pacucha, en Andahuaylas, se desarrolla el Sóndor Raymi, enorme representación épica en la que participa la población entera

A 16 kilómetros de Andahuaylas, a orillas de la laguna de Pacucha, está el centro ceremonial de Sóndor, principal espacio administrativo chanca, indomable rival de los incas. Cientos de pobladores y turistas se acomodan en cada rincón de esta poco conocida ruina para presenciar una de las mayores experiencias colectivas del Sur Andino del Perú: la epopeya chanka Sóndor Raymi, festividad que pese a tener menos de 10 años de fundada, ya convoca una enorme cantidad de público que nada tiene que envidiar al Inti Raymi cusqueño.

Escrita en quechua, la obra es creación colectiva de un grupo de personalidades de Andahuaylas. Fue trabajada a partir de leyendas locales y una vez terminada fue consultada con representantes de la tradición local. El resultado es una bella pieza épica construida en seis actos (cantos), que se inicia cuando Cápac Usku Willka, mítico héroe cultural chanka, surge desde los totorales de la orilla de la laguna de Pacucha, con una enorme huaraca con la que lanza pedradas en distintas direcciones cada una de las cuales dará lugar al nacimiento de un poblado. Comienzo espectacular, ya que la escena es acompañada por muchos figurantes (soldados y escolares de Pacucha) encargados de detonar petardos y hacer música de pinkullus.

La pieza ha sido ideada meticulosamente, tomando en consideración cada detalle de la poco conocida historia chanca, desde el origen de esta nación hasta su épica marcha hacia el Cusco, comandada por otro héroe, Anko Ayllu. La obra toma revista, asimismo, de las conquistas de naciones locales como los pukras o los rukanas, hasta la torturada conversión del héroe Usku Willka en huanca. Todo ello a través del trabajo de cientos de actores y músicos oriundos de la zona, muchos de ellos escolares y soldados, y que empiezan a sentir cada año mayor expectativa con respecto a sus papeles.

Por otro lado, cabe resaltar el interés con que las autoridades locales toman la historia de su región, no solo por haber impulsado la pieza sino también por participar dentro de ella. De hecho, hay una ceremonia previa a la escenificación en donde justamente estarán representadas dichas autoridades.

Es la presentación ritual del Apu Rimaq, quien vestido de apusuyu (sacerdote andino), realiza el pago a los apus para obtener en retribución el permiso para escenificar el pasado a través del Sóndor Raymi. En suma, la obra toma en cuenta cada detalle del pensamiento andino y lo expresa dentro de la obra.