Los parecidos entre el cerebro y el ordenador se reducen a que ambos se utilizan para el almacenamiento y procesamiento de información y para ejecutar tareas, a partir de ahí, el resto son diferencias. La primera es que en un ordenador tenemos por un lado la parte física, el hardware, dicho de otra forma, lo que puedes golpear, y por otro lado el software, que son los programas, o lo que sólo puedes maldecir. Esa diferenciación la tenemos muy clara en los ordenadores, pero en el cerebro no existe diferencia entre la parte física y la parte no física.

En cuanto a cómo funcionan, en un ordenador tenemos por un lado la memoria y por otro el procesamiento. Los gigabytes de memoria de nuestro equipo se dividen en memoria a corto plazo, la que se borra cuando apagamos el ordenador, y la memoria a largo plazo, donde se guardan permanentemente los datos. Y esas memorias están separadas de la parte que lleva a cabo el procesamiento, aquella que realiza los cálculos, gestiona y controla los dispositivos, etc… En el cerebro no tenemos esa distinción, nuestras neuronas procesan los datos y los guardan, nuestra unidad de procesamiento y almacenamiento es la misma.

También es completamente distinto cómo se procesa la información. Los humanos utilizamos nuestro cerebro, entre otras cosas, para procesar la información que recibimos de los sentidos, para pensar y razonar, tomar decisiones… y podemos utilizar el ordenador para realizar tareas similares. Los cálculos matemáticos o cuestiones de lógica, procesos compuestos por una secuencia de acciones, son el tipo de tareas que puede realizar una computadora. Los ordenadores son mucho más rápidos que el cerebro humano en la realización de cómputos y cálculos de diverso tipo, por lo que serán más eficientes en tareas que puedan enumerarse como una serie de pasos sencillos. Pero, en tareas que no pueden descomponerse de esta forma, el cerebro humano supera con mucho a cualquier ordenador, me refiero, por ejemplo, a la interpretación del mundo, la creación de ideas, etc…

Una interfaz no invasiva entre cerebro y ordenador que utiliza el registro electroencefalográfico del cuero cabelludo, en el Centro de Ingeniería Neural Sensoriomotriz (CSNE).
Una interfaz no invasiva entre cerebro y ordenador que utiliza el registro electroencefalográfico del cuero cabelludo, en el Centro de Ingeniería Neural Sensoriomotriz (CSNE). Mark Stone

El proceso de conducción de información, aunque parezca similar, también es muy diferente. En ambos casos se activa por impulsos eléctricos, pero el cerebro produce señales eléctricas débiles por medio de sustancias químicas que establecen la comunicación entre las neuronas, mientras que la computadora genera señales eléctricas de mayor potencia. Es precisamente esa mayor potencia la que hace que el procesamiento sea mucho más rápido en el ordenador que en el cerebro para cuestiones de cálculo.

Comparado con el cerebro, un ordenador es muy fácil de entender. Podemos abrirlo, podemos descomponerlo en sus partes y cualquier persona con una mínima explicación es capaz de comprender cómo funciona, sin embargo, por lo que se refiere al cerebro, aún existen muchas incógnitas y dudas por resolver. Y esta es una diferencia muy considerable: hay muchas cuestiones sobre el funcionamiento del cerebro humano que no conocemos todavía y en el ordenador sí sabemos cómo funciona todo.

Otra diferencia relevante es que un ordenador se puede apagar y el cerebro nunca se apaga, aunque estemos durmiendo hay una serie de funciones mínimas que se mantienen. Además, podemos actualizar nuestro equipo en cualquier momento, ampliando su memoria, por ejemplo y, de momento, al cerebro no le podemos hacer esos cambios.

Dentro de la informática, existe una rama de la computación denominada Inteligencia Artificial, que se puede definir como la simulación de procesos de inteligencia humana, en especial el aprendizaje y el razonamiento. Dentro de esta área están los sistemas de redes de neuronas artificiales, modelos computacionales basados en el funcionamiento de nuestra red neuronal, muy útiles en tareas de clasificación de información. Fijándonos en cómo funcionan nuestras neuronas se crean sistemas que permiten que un ordenador pueda aprender algunas cosas, normalmente a clasificar series de elementos o a llegar a un conjunto de conclusiones, pero esto no quiere decir que estas redes neuronales artificiales funcionen de la misma forma que funciona el cerebro, sino que intentamos simular su funcionamiento por medio de un software.

Los humanos tendemos a crear relaciones con el entorno que nos rodea, incluidas las cosas, por eso le gritamos al ordenador cuando se cuelga o imaginamos un robot con apariencia humana si hablamos de inteligencia artificial, pero la idea de semejanza entre los ordenadores y el cerebro humano se debe más a la literatura y el cine que a la ciencia.

Luz Castro Pena es doctora en informática. Investigadora en el grupo de Redes de Neuronas Artificiales y Sistemas Adaptativos del departamento de Computación de la Universidade da Coruña. Socia directora de imaxin|software.


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