Por Jesús Delgado Manzano

Iron Fist temporada 2 ya está en Netflix. Analizamos el regreso del superhéroe Puño de Hierro de Marvel con su segunda serie, protagonizada nuevamente por Finn Jones. Así es la nueva etapa del luchador de kung-fu del grupo de The Defenders.

La temporada 2 de Iron Fist ya está en Netflix. Así pues, podemos ver los diez episodios que conforman esta segunda parte de las aventuras de Daniel Rand. Y es que, tras los eventos de The Defenders, el Inmortal Puño de Hierro regresa para seguir contando su historia.

Iron Fist temporada 2 arranca tiempo después de la segunda temporada de Luke Cage y de los episodios de The Defenders. Daniel Rand (Finn Jones) comienza a compaginar su actividad como justiciero, sustituyendo al desaparecido Daredevil, con su vida privada junto a Colleen Wing (Jessica Henwick). Sin embargo, no hay paz para el héroe, cuyo pasado regresa para morderle a traición.

Davos y Joy Meachum (Sacha Dhawan y Jessica Stroup) han formado una impía alianza para vengarse de su antiguo amigo, al que culpan de todos sus males. Decididos a hacerlo caer, el dúo organiza un complejo complot para arrebatarle todo lo que es querido. Mientras, una guerra de bandas amenaza con incendiar toda Chinatown y Daniel se verá arrastrado. En medio de todo este escenario, el héroe conocerá también a la misteriosa Mary Walker (Alice Eve), una mujer de pasado turbio y un presente incierto, que viene a poner patas arriba el mundo de Rand.

Bajo esta premisa arranca la nueva temporada de la cuarta serie de Marvel y Netflix. No os contamos más sobre su sinopsis, para ahorraros destripes. En su lugar,  pasamos a analizaros en una crítica esta segunda temporada. Ya os adelantamos que, para nuestra grata sorpresa y a pesar de ser la serie más floja de las cinco dedicadas a los héroes de Marvel en la plataforma, el show de Iron Fist ha mejorado bastante. Se nota una maduración de proyecto y mayor atención a sus defectos de forma y fondo, aunque, eso sí, el título sigue arrastrando problemas que pasamos a detallaros.

Las bondades de centrarse

Hay una diferencia fundamental respecto a la temporada 1 de Iron Fist, que adolecía de muchos defectos, entre ellos una ausencia total de tema central y una dependencia monumental del futuro de Marvel en Netflix y del crossover de The Defenders. Esta segunda ya parte de una base concreta. Ese suelo sólido se constata desde el primer episodio. De esta manera, finalmente, Iron Fist define su tono y temática, que estaban muy diluidos en la temporada 1.

En la temporada 2 de Iron Fist se deja claro que estamos ante una serie sobre artes marciales, que homenajea a clásicos del cine de los 70 y 80 de dicho género. En este sentido, la serie se solapa con la idea central del cómic, que también rendía tributo a este tipo de películas. De esta manera, si Jessica Jones es neo-noir en Midtown, Daredevil, un drama urbano en Hell’s Kitchen y Luke Cage es blaxploitation ambientada en Harlem, Iron Fist se consolida como serie de artes marciales cuyo escenario es Chinatown. De este modo, se enfatiza uno de los puntos fuertes de las series de Marvel de la plataforma, en donde cada barrio es un personaje, además del escenario.

Para la puesta en escena, se detecta una mejora ostensible de la presentación. Al fin, Finn Jones da el pego en pantalla y sí que parece ser un luchador de kung-fu competente. Al menos resulta mucho más aparente de lo que parecía en la temporada 1. No sabemos si esto se debe a una mayor implicación del actor en su formación como artista marcial o a una mejor dirección artística. Sea como sea, ¡benditas sean sus coreografías y trucos de cámara!

Por otro lado, siguiendo la estela del cómic, esta segunda temporada bebe bastante más de ellos que en la primera etapa de la serie. Así, toma prestadas ciertas historias del cómic original de Puño de Hierro y también de la etapa de Ed Brubaker y Matt Fraction al frente de la colección El Inmortal Puño de Hierro. Más concretamente, la base de este arco argumental adapta el relato publicado en Marvel Team-up #63 y #64, que recogió el duelo entre el héroe y el villano Davos / Serpiente de Acero. Además, también detectamos algunos temas sacados de La última historia de Puño de Hierro y del Torneo de las Siete Ciudades. Estas últimas historias, sospechamos, serán la base de una hipotética tercera temporada, por lo que hay motivos para el hype.

La emblemática colección de El Inmortal Puño de Hierro ha sido reeditada bajo el sello Marvel Saga. ¡No la dejes escapar!.

También ha favorecido a la serie de Iron Fist la reducción de capítulos. Frente a los 13 episodios que venimos viendo por serie, esta segunda temporada únicamente cuenta con una decena. Gracias a ello, la historia se condensa y se dosifica mejor, por lo que la trama no se alarga innecesariamente y se centra en desarrollarse, llevando mejor los tiempos y concentrándose en la historia en sí, en lugar de irse por las ramas con detalles superfluos. Aun así, aviso para navegantes, la historia divaga un poco. Esto se debe a un necesario desarrollo en el arco de madurez y evolución a los personajes. Además, también se entiende que hay una intención de que esta sea una temporada puente antes del gran final de la temporada 3.

Cabe decir que, gracias a Dios, los guiños al UCM se van haciendo cada vez más patentes en estas series y no se limitan a meras menciones sutiles. Más concretamente, la mención que tenemos, sin entrar en detalles, está dedicada a Vengadores: La Era de Ultrón y a los problemas políticos que convirtieron dicho país en el escenario del conflicto entre los héroes y el villano que da nombre a la cinta.

Los fans de los cómics agradecerán sobre todo que también refuercen los lazos con otras series y las menciones a los eventos que ocurren en estas. Sin haceros spoilers, agradecemos que se enfatice y se nos sugiera mayor protagonismo en un futuro para las Hijas del Dragón, una franquicia spin-off de Puño de Hierro y de Luke Cage en los cómics. También es apreciable que se recurra nuevamente a la presencia de Turk, el personaje que aparece como cameo en todas las series de Netflix o que se hable del final de la anterior temporada de Luke Cage, entre otras cosas.

Una técnica que aún se debe pulir

Sin embargo, no echemos las campanas al vuelo, Iron Fist sigue arrastrando algunas taras. La más destacada es su miedo a los trajes, el efectismo y la vistosidad de la estética inherente a este personaje de corte místico. Netflix sigue demostrando pánico a las historias de superhéroes disfrazados y esto hace que sus series no logren discernirse mucho en cuanto a tono. De hecho, consideramos que supone una flaqueza esa tendencia a no diversificar estéticamente. Dicho de otro modo, si bien Jessica Jones, The Punisher y Luke Cage se prestan a un planteamiento de realismo de presentación, Iron Fist y Daredevil deberían contar con una orientación ligeramente más fantástica, en aras de exprimir su enorme potencial.

Como ejemplo de esta idea, mencionamos el personaje de María Tifoidea, la nueva villana de la que os hablamos en cierto reportaje. Dicha antagonista (habitualmente asociada a Daredevil) queda bastante floja en contraste con su homóloga de los cómics. Lo que vemos resulta una versión mucho más políticamente correcta y dulcificada frente a la psicópata de manual que conocemos.

De hecho, tanto visual como narrativamente, este personaje daba muchísimo más juego del que nos ofrece. En esencia, su papel podría haber sido encarnado por cualquier otro de los justicieros o villanos urbanos de Marvel y el resultado hubiera sido el mismo para la trama. Ahora bien, también es posible que esta solo sea la presentación inicial de Tifoidea, y dé más juego en el futuro. Habrá que verlo.

Además, existe otro problema capital. Iron Fist necesita más chispa. Aunque la serie ya comienza a hacerlo atractivo, el personaje de Finn Jones resulta bastante soso en contrapunto con los protagonistas de las otras series. Si bien es cierto que la trama, según evoluciona, va desarrollando su personalidad, motivaciones y objetivos, la ejecución de este proceso es bastante torpe y se pierde por el camino. Sobre todo, debido a que la exposición se hace lenta y ha de pasar el ecuador de la temporada para que la historia coja ritmo, interés y carrerilla.

Otro factor a sopesar, que puede ser tan negativo como positivo, es el de que muchos espectadores, sobre todo los menos especializados en cómic, encontrarán muchas similitudes con la teleserie Arrow. Ciertos detalles estéticos y también ciertos juegos de luces recuerdan bastante a los de la serie de la cadena The CW. Esto puede arrastrar al fandom del héroe arquero, que sentirán cierto atractivo por el producto pero también puede echar para atrás a sus detractores por los mismos motivos.

En conjunto, podemos concluir diciendo que sí, que Iron Fist ha mejorado bastante con esta segunda temporada. Desgraciadamente, muy a su pesar, le falta convencimiento y que sus showrrunners se dejen de complejos a la hora de mostrar al héroe y fijarse un poco más en los cómics y en los ingredientes que nutren los mitos del personaje de Marvel. Por el momento, están tomando la dirección adecuada.

De hecho, el final de temporada 2 de Iron Fist es lo mejor que hemos visto hasta ahora, augurando una muy prometedora tercera temporada, con el Puño de Hierro en acción real que los fans merecen. Solo esperemos que los resultados de esta temporada 2 de Iron Fist sean propicios, para que finalmente el título remonte y que esta parcela del Universo Cinematográfico de Marvel en Netflix prospere.


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