¿La arquitectura puede llevarnos a una reflexión sobre la sociedad? El arquitecto Armin Senoner demostró que sí con su proyecto Semiotic Alpine Escape, un modelo de hotel de lujo que pone sobre la mesa la relación entre hospedaje y las clases sociales.

El hotel, ubicado en las montañas Dolomitas en Italia, se divide en tres clases: economy, business y superior, como una consecuencia de la distribución de la riqueza. “Puede considerarse al hotel como un reflejo de la sociedad, donde una parte de ella puede verse en el sistema de estrellas”, explica en su página web.

Como es de esperarse, las habitaciones de la clase más alta están mejor ubicadas, son más espaciosas, respetan más la privacidad y los materiales de los elementos decorativos son más lujosos. El resto del hotel sería destinado a restaurantes, sala de teatro, tiendas y otros servicios.


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