Nicolás Castillo

 

En los últimos 18 años, el Perú ha tenido un ‘boom’ económico y, siendo Lima Metropolitana la zona donde más actividad se concentra, el dinamismo ha llevado a una fuerte aceleración del crédito.

Según estimados de la Unidad de Análisis Económico de El Comercio, con base en cifras de la SBS e INEI, la deuda por habitante en la capital se ha multiplicado por cinco desde el 2001.

Así, un habitante de Lima debía, en promedio, S/4.502 al sistema financiero a inicios del milenio. Este año, el dato alcanza los S/23.136.
En detalle por sectores geográficos de la capital, Lima tradicional es la que más deuda registra; con un promedio de S/98.835 por persona, que creció 5,4 veces en los últimos 18 años.

En tanto, en las zonas periféricas la deuda es sustancialmente menor, con un promedio de entre S/2.000 y S/2.300 por habitante, pero se ha disparado: en Lima norte y sur, por ejemplo, la deuda por habitante se multiplicó por 33 y 29, respectivamente. La mayor magnitud del crédito en Lima tradicional obedece a la concentración del financiamiento corporativo y a grandes compañías, que representa más de la mitad de la deuda en esta zona. En los distritos de la periferia, el crédito a la pyme y la deuda hipotecaria y para consumo abarcan más del 80% de la demanda.

INELÁSTICO
Entre los factores que explican el dinamismo del crédito, están: el bajo impacto que tienen las tasas de interés sobre las decisiones de endeudarse, el crecimiento del ahorro producto del dinamismo económico y el aumento de la oferta por parte del sistema financiero.

De acuerdo con un estudio de Nikita Céspedes y Manuel Ruiz, del Banco Central de Reserva, la elasticidad del crédito respecto a su costo es -0,29. Esto significa que, cuando la tasa de interés sube en 1%, el crédito cae solo 0,29%, con lo cual la demanda por crédito es inelástica al precio.

Esta baja relación entre las variables –señala el estudio– es consistente con la existencia de un mercado de créditos concentrado y de poca competencia, aunque ha empezado a cambiar con el ingreso de las cajas a las zonas de la periferia.