Martin Hidalgo Bustamante

Los proyectos de ley del Ejecutivo –sobre las reformas políticas que el presidente Martín Vizcarra ha planteado que se sometan a referéndum– han generado polémica no solo por su contenido, sino por el tiempo que tomarían ser aprobados.

El ministro de Justicia, Vicente Zeballos, ha dicho que el referéndum podría realizarse con los comicios municipales y regionales de octubre de este año, pero la vocera de Fuerza Popular, Úrsula Letona, estima que el estudio de las iniciativas puede demorar entre 120 y 150 días (cuatro o cinco meses).

El cálculo de Letona supera el promedio del Congreso de República para aprobar un proyecto del Ejecutivo: 92 días. En el caso de las reformas constitucionales propuestas por el Ejecutivo, el plazo hasta la primera votación en el pleno varía entre 41 y 131 días.

El reglamento del Congreso establece que una reforma constitucional (como la bicameralidad o la no reelección de parlamentarios) puede ser aprobada con 66 votos en el pleno y luego ser sometida a referéndum, o ser aprobada en el pleno con 87 votos en dos períodos anuales consecutivos. Este último proceso es el que alarga el tiempo de aprobación de un proyecto de reforma constitucional.

En lo que va de este quinquenio, solo se han aprobado dos reformas constitucionales del Ejecutivo. Una, sobre la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción, tardó 119 días (más de dos meses) en tener un texto sustitutorio que pudiera debatirse en el pleno.

—Largo estudio—
La demora del Congreso en el proceso de revisión de proyectos empieza con el incumplimiento de su propio reglamento. El artículo 77 estipula que las comisiones tienen máximo 30 días útiles para aprobar una iniciativa. Este plazo se amplía a 60 días si el proyecto en estudio se deriva a dos comisiones. En el caso de las iniciativas del Ejecutivo, el detalle está en que solo 33% de sus 157 proyectos pasaron por dos comisiones. El 67% restante debió ser resuelto en 30 días útiles.

“Está claro que esto no se cumple. Están todos los procesos quebrados en el Congreso, al igual que los procesos judiciales. El número de proyectos de ley es grande, entonces las comisiones se atoran”, explica José Élice, ex oficial mayor y director de Reflexión Democrática.
En estos dos primeros años del Parlamento se han presentado 3.231 proyectos de ley, más de la mitad de las 5.424 iniciativas con las que cerró el quinquenio anterior.

Las iniciativas del Ejecutivo también cuentan con un respaldo constitucional (artículo 105) para ser priorizadas en el Legislativo, pero esto tampoco se cumple. Según cálculos, los proyectos del gobierno, con carácter de urgencia, tardan unos 77 días en ser aprobados (más de dos meses). El entrampamiento se da en el trámite del dictamen en una comisión: 57 días en promedio. En este punto, Élice responsabiliza a los anteriores gobiernos. “Existió un abuso del carácter de urgencia en los anteriores gobiernos, no en este ni en el de Kuczynski. Se utilizó como plantilla y se malogró el sistema”, refiere el especialista.

Letona atribuye las demoras a la alta carga procesal y a la deficiencia de las iniciativas. “En mi experiencia, hemos visto proyectos y sucede en este caso [los proyectos de Vizcarra], que tienen deficiencias, y en lugar de mandarlos al archivo directamente, se opta por subsanar y mejorar”.

“Si se trabaja a full, como se hizo con las facultades y la reconstrucción, podríamos demorar cuatro o cinco meses, como mínimo. Hay temas en los que se ha avanzado bastante, como la bicameralidad, el CNM y el financiamiento privado, donde dejamos dictámenes que podrían ser tomados como insumo”, agregó la congresista, quien ha sido titular de la Comisión de Constitución.

Para la congresista oficialista y ex primera ministra Mercedes Araoz, la burocracia legislativa es una constante en este Parlamento. “Hasta el día de hoy siguen revisando decretos legislativos de la época de Fernando Zavala [primer ministro hasta setiembre del 2017].

También había convenios internacionales que no se han ratificado, solo Luz Salgado los priorizó, pero es una flor en el desierto. La demora surge desde que los proyectos son asignados a comisiones”, recalcó.De los 81 proyectos del Ejecutivo que están pendientes de aprobación, 40 tienen carácter de urgencia.

Araoz sostiene, además, que se dejaron de lado reformas importantes en sectores claves como el laboral. Con carácter de urgencia existen tres proyectos de reforma laboral encarpetados desde mayo del 2017. “Ahí hubo dejadez, dejaban sin quórum en la Comisión de Trabajo o los grupos izquierdistas que presiden dicho grupo, querían meter cosas que no correspondían”, acusa.

Pero hay proyectos del Ejecutivo que no fueron tramitados, pese a que dependían de comisiones presididas por el oficialismo. Unas 12 iniciativas con carácter de urgencia están encarpetadas en las comisiones de Economía, Justicia y Comercio Exterior, las tres presididas por Peruanos por el Kambio. El que lleva más tiempo encarpetado es uno que buscaba modificar la ley que promueve la reactivación económica, que está en la comisión desde abril del 2017.

Si el Congreso demora entre 120 y 180 días para elaborar un dictamen sobre los proyectos del Ejecutivo, no se llegaría a incluir el referéndum en los comicios del 7 de octubre. Menos incluso si tenemos como referencia que para derivar a comisiones estas iniciativas se demoraron entre 7 y 14 días, cuando el 90% demoró menos de 10 días. Si no se llega a aprobar antes de diciembre (cuando debería realizarse la segunda vuelta regional), ya se tendría que esperar –salvo que se convoquen plenos extraordinarios– hasta marzo del 2019.


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