Aunque la hamburguesa es mucho más popular que el perro, con 14 mil millones de unidades vendidas cada año en EEUU, el perro caliente es tan conocido como ella y hasta más fácil de preparar. Lo curioso de la historia de este ‘plato’ no es solo que su procedencia ha sido peleada por casi un siglo sino que además el origen de su nombre está lleno de mitos. Kraig, autor de Hot Dog: A Global History, nos habló un poco sobre las historias que ha arrojado su ardua investigación sobre este icono neoyorquino.

1. Unos dicen que el origen del hot dog es europeo, otros que americano. ¿Cuál es el verdadero origen?

Bruce Kraig*: Este es un gran tema de discusión. La salchicha por un lado son alemanas y las del tipo embutido como las del hot dog estadounidense siguen teniendo la sazón del país europeo en algunas partes del estado de Nueva Jersey.

Sí, dicen que un hombre llamado Charles Feltmann inventó los carros de hot dog y la manera de comerlos en Coney Island (Nueva York), pero esto no es cierto. La verdadera historia es que estos aparecieron con los vendedores ambulantes en diferentes lugares de la ciudad como parques y demás, especialmente después de 1865. Pero empezó a popularizarse enormemente entre 1870 y 1880 hasta hoy en día.

Los fabricadores originales de salchichas alemanes las servían en calles públicas en Alemania con diferentes clases de panes, pero fue en Nueva York y Chicago donde inmigrantes, especialmente judíos, tomaron esta tradición y la reinventaron con un toque y ‘diseño’ 100% americano. Por ejemplo los griegos en Detroit y Atlanta. Así que el ‘hot dog’ es americano, especialmente los que son completamente de carne de res que son usualmente llamados ‘sandwich’ en el mundo del hot dog. Y este sándwich es, a decir verdad, la más grande contribución a la cultura mundial gastronómica después del chicle.

2. Entonces, ¿cómo es la historia de Feltmann si él no era inventor del hot dog?

BK: La realidad es que Feltmann nunca operó en el negocio del perro caliente, es más, él odiaba los pequeños negocios en Coney Island. Él era un gran especialista en restaurantes de alta gama y de comida de mar. Y bueno, él sí sirvió salchichas, al estilo de cena alemana, pero no hot dogs.

3. En un artículo suyo llamado Hot Dog, Wiener, and Frankfurter History (Historia del perro caliente, salchicha y salchichón) habla de dos origines posibles de la palabra…

BK: El primer uso que se conoce hasta ahora, viene de una caricatura de un artículo del periódico New Jersey en 1982, en el que, literalmente venia un perro salchicha en un pan vendido en un carrito de comida. No fue inventado por Harry M. Stevens en 1901 como mucha gente piensa. Lexicógrafos como Ben Zimmer, Barry Popik y Leonard Cohen han venido trabajando en esto por muchos años. Aquí pueden ver apartes de sus trabajos:

4. Obviando el orgullo que sienten los estadounidenses por los hot dogs, ¿por qué cree que su cultura relaciona este plato con el 4 de julio (independencia Estados Unidos)? ¿Qué significa para ustedes?

BK: Eso también es una gran discusión, es más, es el tema del libro que estoy haciendo. Puedo decir por ahora que los perros calientes están casi que incrustados en la mitología americana, como dijo alguna vez Clifford Geertz (antropólogo estadounidense). Y así es, ellos están es todas partes. Están en las calles, están asociados también a los deportes y festivales. Los enrolla en papeles que aluden a la bandera de estrellas y rayas blancas, hay de todas clases en los diferentes estados. Lo cierto es uqe los americanos son carnívoros, así que los hot dogs con mucha carne han reinado en Estados Unidos desde finales del siglo XIX hasta hoy.

5. Y usted, ¿con qué se siente más identificado? ¿Con la hamburguesa o el perro caliente?

BK: Personalmente voto por el hot dog, es más, no he comido hamburguesa en muchos años (mis disculpas a Argentina). Y eso que el consumo de hamburguesa ha crecido dramáticamente en EEUU recientemente, especialmente aquellas baratas y con muchas calorías. Además, la hamburguesa no tiene el mismo valor cultural que tienen los perros calientes. Simplemente es comida que a los estadounidenses les gusta. Increíble, pero cierto.

*Bruce Kraig, professor emérito de historia de la Universidad Roosevelt University, Chicago (USA).


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