(Lima, 1911 – 2001) Poeta peruano cuya obra, en equilibrio entre la vanguardia y el clasicismo, es una de las manifestaciones fundamentales de la lírica latinoamericana del último siglo. Formado en el Colegio Alemán y en la Universidad de San Marcos de Lima, por la que se licenció en letras, durante los años treinta formó parte, junto con César Moro y Xavier Abril, de un grupo poético surrealista que ejerció una importante labor renovadora en la lírica nacional.

Emilio Westphalen
Emilio Westphalen

Westphalen dirigió la publicación surrealista El uso de la palabra (1939) y las revistas culturales Las moradas (1947-1949), Revista Nacional de Cultura (1964-1966) y Amaru (1967-1971). Entre 1949 y 1956 fue traductor en la sede neoyorquina de la ONU; el mismo trabajo desempeñó luego en la sede de la FAO en Roma (1957-1963). De regresó al Perú ejerció la docencia en la Universidad de San Marcos y desempeñó cargos diplomáticos en Portugal y México.

Si bien la producción de Emilio Adolfo Westphalen está cronológicamente enmarcada en el contexto de las vanguardias, cabe destacar en ella una profunda vocación por la heterodoxia y por la singularidad estilística, que le llevó de una primera etapa revolucionaria heredera del simbolismo y compañera de ruta de la generación surrealista a una segunda donde esas influencias se subliman en una asombrosa recuperación del petrarquismo y del Siglo de Oro español. De este modo, Westphalen consiguió apartarse del mero automatismo psíquico pregonado por algunos de sus contemporáneos y establecer un camino que inició con Las ínsulas extrañas (1933) y Abolición de la muerte (1935), dos poemarios de sólida estructura y brillantes imágenes.

A la publicación de estos dos libros siguió un largo silencio de casi cuarenta años, que finalmente fue roto para permitir un retorno de iguales dimensiones estéticas pero que mostraba a un creador sutil y desencantado, que había marcado distancias frente a la supuesta magia de la poesía y el lenguaje. De ello dieron fe los importantes títulos de esta segunda y definitiva etapa, como Belleza de una espada clavada en la lengua (1980), Cuál es la risa (1989) o Falsos rituales y otras patrañas (1992).

Andando en el tiempo

Andando el tiempo
Los pies crecen y maduran
Andando el tiempo
Los hombres se miran en los espejos
Y no se ven
Andando el tiempo
Zapatos de cabritilla
Corriendo el tiempo
Zapatos de atleta
Cojeando el tiempo
Con errar de cada instante y no regresar
Alzando el dedo
Señalando
Apresurado
Es el tiempo y no tiene tiempo
No tengo tiempo
Mostrar la libreta
Todo en orden
Por aquí a la aventura silencio cerrado
Por allá a la descompuesta inmóvil móvil
Ya llega y tarda
Y se olvida
Por acá con boca falsa y palabras de otra hora
El pañuelo nuevo y pronto
Para el adiós
Adiós y no ha llegado
Ésta es la señal
El tiempoi
Casi no es niño
Pero flor no es
Casi
Cuando está sobre un árbol
Se divisa el paisaje la estrella
Los zapatos
Osamentas de pescado
Y el ojo llena el horizonte
El tiempo
Aunque cojee y se hiera y se lamente
Prohibido
No te hagas tan silencio
La nube sabe de otro lugar
Son las escaleras que bajan
Porque nadie sube
Porque nadie muerde la nuca
Sino las flores
O los pies llagados
Andando y sangre de tiempo
Gotas de lluvia el torrente
La mano llega
Éste es su destino
Llegar el tiempo
Se devuelve y usted sabe más
Estaba junto al silencio
Estaba con ojos pequeños
La mano a lo desierto
El pie a lo ignorado
Indudable
Los huesos prestados podían ser míos
Si un leve signo no dijera
Y no decía
Alzada levantada
Me doy a tu más leve giro
Al amor de las pestañas
A lo no dicho
Vértigo
Te temía sin noche y sin día
Aunque no regreses
Por la marcha de mis huesos a otra noche
Por el silencio que se cae
O tu sexo


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