Luis Alegría

Luego de que el 2017 fuera uno de los años de menor crecimiento de la economía peruana en esta década, la inversión pública estaba llamada a ser un motor de reactivación de la actividad nacional. Según cifras de la consulta amigable del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), actualizadas el 30 de junio, la inversión pública muestra una expansión ­–preliminar­– de 16,86%.

Con este resultado, la variable ­–medida como el gasto en adquisición de activos no financieros del Estado– muestra estar con la mecha encendida, encaminada a mostrar su primer resultado positivo en tres años y, además, como para cumplir con la meta trazada por el MEF, de 17,5% para el año. Es importante notar que como ratio de ejecución presupuestal se ha alcanzado un 26,5%, cifra ligeramente superior a la de los últimos tres años a estas alturas del calendario.

Sin embargo, al ver el detalle por niveles de Gobierno, saltan diferencias importantes. En primer lugar, se nota que la estrella de crecimiento este año son los gobiernos locales, que han invertido 29,8% más que en la primera mitad del 2017. Los gobiernos regionales, en tanto, incrementaron su inversión en 8,2%, y el gobierno nacional, solo un 7,5%.

Dentro del gobierno nacional, los cinco sectores que más presupuesto han recibido para invertir este año son Transportes y Comunicaciones, Educación, Vivienda, Construcción y Saneamiento, Agricultura y Salud, que han tenido dinámicas diferenciadas este año.
El primero, por ejemplo, ha invertido 10,8% más durante este año.

Agricultura lo hizo en 24%. Vivienda, Construcción y Saneamiento ha mostrado un crecimiento de 79,4%, y Salud ha más que duplicado su inversión: 161,2% superior a lo visto en la primera mitad del año pasado. Sin embargo, Educación muestra cifras preocupantes: se ha invertido 28,7% menos en lo que va del año.

Al ver solamente junio, la inversión pública creció 18,08%, liderada por los gobiernos subnacionales, mientras la ejecución del gobierno nacional tuvo su primer retroceso del año, de 9,6%.

MODERACIÓN
A la luz de las cifras disponibles a la fecha, los analistas económicos ven con ánimo positivo lo que puede pasar hacia el cierre de año, pero no son tan optimistas como el MEF. El director ejecutivo de Phase Consultores, Juan Carlos Odar, estima que la inversión pública crecería 13,5% este año.

La razón de ello –explica– es que, por un lado, es de esperarse mayor dinamismo en la ejecución del gobierno nacional, considerando todos los anuncios de mayor impulso que se han dado desde el Ejecutivo.
“Los gobiernos subnacionales han tenido una buena velocidad en los primeros meses, pero conforme las autoridades comiencen a pensar en irse [es su último año de gestión], ¿cómo evolucionará la inversión? Es una incógnita importante”, anota.

Por su parte, Eduardo Jiménez, analista senior de Macroconsult, señala que su proyección actual de 10% de crecimiento para la inversión pública sería revisada al alza, hasta una cifra cercana al 12%.
“Hay que considerar que la base de comparación del segundo semestre es mucho más alta, entonces las tasas de crecimiento ya no van a ser de 50%, como llegaron a ser algunos meses. Pero la inversión pública ahora sí va a ser un motor”, afirma.

Además, apunta que este año, dado que no hay reelección de autoridades subnacionales, es posible que no se dé el fenómeno de una gran aceleración del gasto en su último año de gestión.

INCERTIDUMBRE
Un riesgo de tener una inversión pública muy dinámica este año es que, para el 2019, la base de comparación se hace elevada y, como consecuencia, su crecimiento sería sustancialmente menor al del 2018.

De hecho, Macroconsult estima que la inversión pública crecería 0% el próximo año. Jiménez considera que, además de la ralentización mientras las nuevas autoridades aprenden a ejecutar, es posible que las autoridades actuales no dejen proyectos listos para salir, lo que arrastraría la inversión subnacional. El gobierno nacional sería el llamado a compensar esta tendencia.

“El desorden podría ser mayor que en otros períodos. En el 2015 fue muy claro: el gasto subnacional se fue al hoyo completamente. El MEF tendría que considerar esto, habría que tomar medidas para evitar este fenómeno”, explica.

Pero Odar es más optimista sobre el futuro de la inversión pública. Su estimado es de 8% de expansión en el 2019, en un escenario en que la transición solo afecta el primer trimestre.

“En el extremo, si nadie invierte nada, la base sigue siendo relativamente pequeña en el PBI de enero y febrero, entonces no sería tan contractivo como si ese ajuste de la inversión pasara en noviembre o diciembre”, concluye.


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