La ópera prima de Pau Durà (Merlí, La Zona) ha conseguido que José Sacristán deje Chinchón para convertirse en un músico hippie habitante de Formentera que, de un día para otro, debe aceptar que no está solo en el mundo y hacerse cargo de una segunda persona. Su nieto Marc (Sandro Ballesteros) aparece en la isla con su madre con intención de quedarse a vivir durante un tiempo con su abuelo y, es en ese momento, cuando la vida de Samuel se pone patas arriba y su pasado y su futuro se tienden ante sus ojos.

Tanto el director como los dos actores antes citados acudieron al Festival de Málaga para presentar el largometraje que se estrena este viernes 29 de junio en las salas de cine de España. SensaCine tuvo la oportunidad de hablar con el cineasta alicantino en el margen del certamen, lugar donde nos explicó que la película “refleja lo necesarias que son las mujeres” en la vida de cualquier hombre y cómo surgió la historia de ese hombre que vive en la isla desde los años 70 y “aprende a vivir con luz” gracias a la llegada de ese pequeño al que no conoce.

¿Por qué has elegido un título que evoca el papel de la mujer cuando los verdaderos protagonistas son dos personajes masculinos?

En la película, Samuel cuenta que se codeaba con Robert Fripp y con Peter Sinfield que son los que formaban el grupo King Crimson en aquella época. Me gustaba jugar con una propuesta realista, histórica. Los King Crimson tienen un disco llamado Islands y una canción que se llama Formentera Lady. Dicen las malas lenguas que estuvieron por la isla que sirvió como refugio de hippies y de músicos de aquella época. Pensamos que era una buena manera, es un texto muy bonito y algunas de sus estrofas nos han servido para ilustrar la película: varios de los versos que suenan reflejan la idiosincrasia de todo esto. Yo creo que servía para hacerlo bastante redondo. Quien no conoce la historia de la película pensará en por qué se llama ‘Lady’ si habla de un hombre y su nieto, así que existe esa contradicción. No deja de evocar en ningún momento la ausencia de la mujer. Al final, Samuel decide vivir con luz y no puede evitar ver esas imágenes que le llevan a tomar ese gran paso.

¿Se podría decir que la historia nace como un mensaje escondido entre las canciones de King Crimson?

No me considero fan de King Crimson. Es una banda que tuvo mucho éxito en los años 70, yo nací en esa época. Surge porque la historia se desarrolla en Formentera y este hippie vive justo ahí, lugar donde existen distintos hippies que viven de esta misma manera. Se instalaron en la isla en la década de los 70 sin luz ni casas propias y viven de manera libre. Nace estando yo en Formentera a punto de ser padre. En ese momento, yo me imaginé el conflicto que se produciría entre una persona hippie que decide vivir libre en una isla al margen de muchas cosas y le llega la paternidad, exactamente igual que me estaba llegando a mí. A partir de ahí empecé a hilar el resto de los detalles.

¿Y cómo se consigue el equilibrio en un guion en el que debe acentuarse la presencia femenina sin dar demasiado protagonismo a personajes de este género?

Creemos que es una película muy femenina precisamente por su ausencia. Las mujeres son necesarias: la mujer se va, la madre se va, la hija se va… La madre y la hija se fueron 40 años atrás. La película refleja exactamente cómo ese niño pequeño y ese otro niño grande se van compenetrando y, algunas veces, uno parece más adulto que el otro. Lo que creo que es hacemos bien en la película al señalar eso es que no damos soluciones, simplemente aceptamos que las cosas son así. La vida le ha llevado a quedarse solo y a huir de la nostalgia. Con la llegada de su nieto, Samuel va a hacer algo que no hizo en su vida: ocuparse de alguien.

Sobre todo, esa escena en la que el niño se duerme con su abuelo y este no es capaz de ni rozarle la mano…

Esas son las cosas que cuentan mucho en el cine, que es visual y que explica pequeños momentos a través del silencio y de los gestos. Estoy contento por ello.

Durante la presentación en el Festival de Málaga asegurasteis que en la película “el experto Sandro se encuentra con el novato Sacristán”. ¿Recuerdas el día en el que el aprendiz y el maestro se conocieron?

Fue muy bonito porque estuvieron a la par desde el principio. Empezaron juntos, ya habíamos ensayado y creo que había una cierta relación paralela entre los personajes y los actores; de la relación de Pepe con el niño y de Samuel con Marc. Ha sido un proceso que ha ayudado y que también se ve reflejado en la película: el distanciamiento lógico de no conocerse. Supongo que sus padres le explicarían quién es José Sacristán. Yo no recuerdo la conversación, pero el niño tiene 11 años y no creo que haya visto ninguna de sus películas. Hubo una relación estupenda entre ellos y trabajar con el niño fue genial, es un trabajador muy fino. Es maravilloso.

“El novato Sacristán” también se atreve a tocar el banjo en la película. ¿Ese detalle fue elegido por él mismo o fue algo impuesto?

A los dos días de presentarle el proyecto, me llamó y me dijo: “Ya estoy aprendiendo a tocar el banjo”. El banjo me gustaba porque es un instrumento solitario. La guitarra está muy vista y el banjo da un punto de vista muy western, además la isla es muy árida. Era el instrumento que mejor quedaba en la película.

¿Qué crees que ocurriría con Samuel en Formentera Lady 2?

Samuel seguiría tocando porque es su refugio y se sacrificaría, pero nunca dejaría de ser el hippie que es. Seguiría tocando y seguiría viviendo solo.


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