Nicolás Castillo

La recaudación viene dando señales de recuperación, pero aún se requiere dar otros pasos, como atacar la informalidad para conseguir una mayor presión tributaria, dice Víctor Shiguiyama. El jefe de la Sunat recibió a El Comercio para conversar sobre estos y otros puntos en materia tributaria.

—Vemos que la recaudación lleva 8 meses de crecimiento continuo, ¿qué factores lo explican?
Tenemos las cifras preliminares de junio y la recaudación pinta bien, con lo que serían 9 meses de crecimiento. Diría que hay tres razones que explican esta mejora: uno el rebote estadístico, la segunda es que hay, sin duda, una recuperación económica. La tercera es que hay cosas que estamos haciendo y están dando resultado.

—¿Cuál de esos tres factores es el más importante?
La economía está yendo bien. Si vemos la recaudación y separamos la minería, es cierto que el nivel de recuperación es más bajo, pero igual sigue la misma tendencia. Otro elemento importante por resaltar es el resultado de la campaña de regularización del Impuesto a la Renta del 2018, que con S/5.473 millones es el nivel más alto de recaudación de la historia de la Sunat, es decir, en 25 años.

—¿En cuánto podría subir la presión tributaria con este crecimiento?
Tenemos una proyección de presión tributaria de 13,5% del PBI y creemos que podría ser un poquito mejor, en la medida que la economía siga funcionando. Pero no alcanza. Necesitamos que esté más cerca del 20% que a 14% o a 15%. La capacidad del sistema que tenemos hoy no da para más de 16%. El promedio de los últimos 18 años es 14,7%. Eso significa que podemos querer más presión tributaria, pero con el sistema actual es imposible.

—¿Cuáles son las fallas del sistema actual? ¿Lo que dijo el ex ministro Tuesta sobre la debilidad de la Sunat o los regímenes especiales de las pymes?
Yo diría que es el sistema económico vigente, no solo lo tributario. Necesitamos hacer ajustes en la capacidad de la administración, en temas del sistema tributario; pero también hay dos elementos claves: la bancarización del país es bajísima y la formalidad laboral está debajo del 30%. Ahora que hay una preocupación por la salud de las cuentas nacionales, es importantísimo poner sobre la mesa qué hacer con la informalidad laboral, financiera y tributaria. Las tres dimensiones tienen que alinearse para mejorar las cuentas fiscales.

—¿Qué trabajo está haciendo la Sunat para mejorar la recaudación?
Este año nos estamos enfocando en mejorar el cumplimiento de los contribuyentes a través de tres ejes. El primero es la transformación digital, el segundo la fiscalización internacional y el tercero una mejor fiscalización y controles internos. La más importante de las tres es la masificación del comprobante de pago electrónico.

—¿Cuál es la meta de su transformación digital?
Deberíamos estar 100% digitales en comprobantes de pago electrónicos en diciembre del 2019, es decir, en año y medio.

—Este trabajo lo vienen haciendo desde hace más de un año, ¿cuánto han avanzado?
Hoy tenemos 120 mil contribuyentes emitiendo comprobantes electrónicamente, es decir el 20% de negocios. Como están ahí los principales contribuyentes, estamos hablando del 60% de las ventas declaradas. En número, recibimos 800 mil facturas electrónicas diarias y alrededor de 3 millones de boletas.

—¿Cuál es la estrategia para masificar la emisión de comprobantes electrónicos?
Primero, es habilitar el medio tecnológico para que la facturación electrónica sea más simple y más barata que el papel. El costo de una factura física es S/2,2 o S/2,3, desde el momento en que lo imprimes hasta el momento en que lo puedes destruir porque pasó el tiempo. En el mundo electrónico cuesta S/0,8. Pero eso no basta. Tenemos que buscar otros beneficios adicionales, y uno de los más interesantes es el ‘factoring’. Desde que empezamos a trabajar con la factura electrónica, el número de facturas que se ha titularizado para el ‘factoring’ desde el 2016 se ha multiplicado por 30.

—También es importante la credibilidad de la Sunat. En mayo venció el plazo para devolver el pago del IR por las deducciones y no lo han hecho en su totalidad.
Totalmente de acuerdo. Acá tenemos un problema de ‘timing’, pero no tengas ninguna duda de que vamos a devolver. Hay una razón por la que ha habido algunas demoras.

—¿Cuáles?
La primera es que los cambios normativos se dieron en febrero de este año, entonces a nosotros nos dieron menos de 30 días para cambiar todos nuestros sistemas, que es muy difícil. La segunda razón es que no tenemos los números de cuenta interbancaria de la gran mayoría de personas a las que se está dando devoluciones. Operativamente eso significa que las devoluciones tienen que hacerse por orden de pago al Banco de la Nación, que tiene una capacidad operativa preparada para ciertos volúmenes. Lamentablemente, los contribuyentes no nos dieron sus cuentas CCI. Los pedimos a la SBS, pero es considerado secreto bancario, entonces no tuvimos el acceso por ese lado. Me queda claro que el contribuyente no tiene por qué pagar los platos rotos, pero eso es un problema de cómo funciona y cómo está estructurado el Estado.

—¿Cuántas solicitudes de devolución han atendido?
A la fecha se ha atendido el 83% de las solicitudes de devolución presentadas. Este porcentaje equivale a 161 mil solicitudes. Se espera que en los siguientes 15 días el porcentaje de solicitudes atendidas aumente a 94% del total de solicitudes presentadas. Una información adicional es que del total de solicitudes atendidas a la fecha, un 9% ha sido declarado improcedente.

—¿Qué resultados dieron las medidas del plan de fiscalización del verano?
Podríamos resumirlo en una sola cifra. Al inicio de la campaña, más del 50% de los contribuyentes no emitían comprobantes de pago. Luego de la campaña de verano, los que empezaron a emitir comprobantes de pago llegó al borde del 80%. Lo más importante es hacer un trabajo fuerte en cambiar comportamientos. Mientras que el contribuyente no colabore el proceso de reducción de informalidad va a ser muy difícil, porque la capacidad de fiscalización es limitada. Creo que esta vez en esta delegación de facultades no se va a ver este tema. Pero sí creo que es indispensable que se abra esa discusión en la mesa del Congreso y del Ministerio de Economía.

—¿Pero la delegación de facultades contempla incorporar nuevas actividades para que las personas hagan una mayor deducción?
Claro, una de las opciones es utilizar tus compras como crédito para el Impuesto a la Renta, pero no es el único, entonces yo creo que tenemos que entrar a una discusión abierta, profunda sobre qué haría que cambie el comportamiento de la gente.


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