José Tsang

La ficción sirve para vengarse de la realidad. El robo es una de sus herramientas. Y el asunto puede ir más allá de la simplificación gloriosa o canchera. Los grandes cineastas se valen de los atracos para hacerse preguntas o hablar de otras cosas.

Quentin Tarantino llenó al robo fallido de “Perros del depósito” (1992) de historias contadas desde distintas perspectivas: nadie sabe para quién trabaja, como si el virtuoso director se preguntara si, desde el otro lado de la ley y en medio de las apariencias y traiciones, existe un código de honor y la nobleza.

Stanley Kubrick también incursionó en el género de los atracos con “Casta de malditos” (1956). Y lo hizo para deslumbrar. Aquí el asalto tiene lugar en un hipódromo. Previamente, hubo una planificación minuciosa. Pero algo sale mal. En las películas de Kubrick, el empeño humano suele salirse de sus cauces. El intelecto, el instinto y las pasiones toman rumbos imprevisibles. Y sin embargo, es imposible escaparse de sus dictados.

Kathryn Bigelow es la artífice de un clásico contemporáneo llamado “Punto de quiebre” (1991). Su pesquisa policial busca descubrir las identidades de unos ladrones que destacan por sus máscaras con los rostros de ex presidentes de EE.UU. y termina en una inmersión en el universo del surf en la costa californiana. Los personajes exponen sus razones para rebelarse al sistema. Son las bondades del arte de la narración: pese a discrepar con ellos, se puede establecer la empatía. Encima, en “Punto de quiebre” la adicción de la adrenalina que propician los deportes de aventura adquiere un sentido filosófico, místico y existencial. Ya no se hacen policiales así. ¿”La casa de papel” (2017)? Se trata de una serie de atraco muy respetable, pero lejos de la originalidad y el calado narrativo de las grandes obras del cine. El debate está abierto.

DELITO GLAMOROSO
Elegancia, contradicciones, sed de revancha, ajustes de cuenta, complejidades de la moral humana y más: todo estaba en “Ocean’s Eleven” (1960), ese hito del robo cinematográfico encabezado por Frank Sinatra. En el 2001, se hizo un ‘remake’ de este filme y su líder pasó a ser George Clooney. Su personaje se llamaba Danny Ocean. Y resulta que –como si fuera una telenovela– él tiene una hermana llamada Debbie (Sandra Bullock), quien es la protagonista de “Ocean’s 8”, película que arribará mañana a los cines locales.

En “Ocean’s 8”, el protagonismo lo tiene un grupo de ladronas, elección que dialoga con la actualidad e iniciativas como #MeToo y Time’s Up. El botín que las obsesiona es un collar valorizado en más de 150 millones de dólares. El acto benéfico y de la moda que ocurre en la gala del MET (el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York) concentrará el atraco. Le sobrará estilo al robo.

ARRIBA LAS MANOS: FASCINACIÓN POR EL ROBO EN EL CINE Y LA TV
“Ocean’s eleven” (1960)
Frank Sinatra y otros ilustres son unos ex combatientes de la Segunda Guerra Mundial que pretenden robar cinco casinos de Las Vegas en la misma noche. Ellos intentarán ponerle a la operación una precisión militar.

“Punto de quiebre” (1991)
Unos ladrones protegen su identidad con unas máscaras que imitan los rostros de ex presidentes de EE.UU. Este es un policial excepcional que navega en la cultura del surf y retrata la adicción a la adrenalina como una filosofía de vida.

“Ocean’s eleven” (2001)
Muy decente ‘remake’ del clásico de 1960 a cargo del director Steven Sodebergh. Aquí la banda de carismáticos delincuentes es liderada por George Clooney y Brad Pitt, aunque igualar a Frank Sinatra es una misión imposible.

“La casa de papel” (2017)
Esta ficción se ha convertido en la serie de habla no inglesa más vista en la historia de Netflix. La trama es vertiginosa pero algo rutinaria, aunque cuenta con algunos personajes memorables y la presencia descollante de Úrsula Corberó.


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