Marco Inca

No fue reconocida por ser la típica lideresa que defiende el territorio indígena de la voracidad de los taladores ilegales, del avance descontrolado de las plantaciones de palma aceitera y de la presencia de narcotraficantes que hacen de Ucayali una tierra de nadie.

Olivia Arévalo Lomas, de 81 años, era la cultura viva del pueblo shipibo-konibo. Conocía los cánticos ancestrales, la antigua artesanía, pero lo que mejor dominaba era la medicina tradicional. Por eso, en el asentamiento humano intercultural Victoria Gracia, del distrito de Yarinacocha, ella era una curandera respetada, era una sabia en el uso de plantas medicinales y sustancias psicotrópicas como el Ayahuasca.

Sus conocimientos traspasaron fronteras. Hasta ella llegaron no pocos extranjeros en busca de alivio a sus males. De ahí que su asesinato ha sido considerado un duro golpe para la cultura shipibo-konibo. Dos impactos de bala acabaron con su vida el jueves pasado en la puerta de su casa. Lo único que se sabe es que fue un extranjero el que disparó el arma de fuego.

Este es un crimen que no tiene móviles conocidos. Sus propios hijos, Virginia Vásquez Arévalo y Julián Vásquez Arévalo así lo han manifestado. Ellos han dicho que su madre no tenía ningún cargo dirigencial en su comunidad y que se dedicaba a la artesanía y a curar con Ayahuasca.

La policía de la comisaría de Yarinacocha viene patrullando la zona. Afirman que ya han empezado las indagaciones para ubicar a los responsables.

Velorio y mucho temor

Ayer, a las 3:00 de la tarde, el cuerpo de Olivia Arévalo fue trasladado desde la Morgue Central de Pucallpa hasta su casa en ‘Victoria Gracia’ para ser velado.

En este asentamiento humano intercultural se percibe un gran miedo. Los pobladores no quieren declarar a la prensa sobre el hecho. Esto explica que solo seis personas hayan acudido a acompañar el féretro en las primeras horas de su llegada a esta comunidad que carece de alumbrado público y agua potable.

Por parte del Estado estuvieron dos funcionarios de la dirección regional del Ministerio de Cultura.

Nuestro corresponsal Marco Inca pudo conversar con algunos pobladores sobre el móvil de este crimen. Sin identificarse, dijeron que se trataría de una venganza de algún paciente extranjero.

El sepelio de Olivia será mañana domingo. La sabia matriarca deja cuatro hijos, diez nietos y varios biznietos, y un gran vacío en la etnia shipibo-konibo.

Reacciones

Ante este asesinato, el Consejo Shipibo Konibo Xetebo (Coshikox) ha exigido que la justicia del país tenga rostro indígena. También demandó aplicar las normas nacionales e internacionales que protegen a los pueblos indígenas.

También convocaron a la comunidad internacional a sumarse, en especial a los que tienen representación en el Foro Permanente de Naciones Unidas para Pueblos Indígenas.

Los directivos de Coshikox agradecieron las muestras de solidaridad que están recibiendo “para continuar con la promoción y defensa de nuestros derechos que son los de la Madre Tierra”.

El premier César Villanueva también se pronunció sobre la muerte de la sabia indígena. En su Twitter escribió: “Como amazónico, me siento muy consternado por el asesinato de Olivia Arévalo Lomas, lideresa shipibo konibo. Comparto el dolor de sus deudos y expreso mi solidaridad con ellos. Enfocaremos todos nuestros esfuerzos para que este lamentable hecho no quede impune”.

Por su parte, la ministra de Cultura, Patricia Balbuena, dijo que ya había coordinado con el Ministerio del Interior el arribo de un grupo especializado de la Policía para desentrañar este crimen.

En tanto, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos puso en relieve la creciente espiral de violencia e inseguridad que afectan a los pueblos indígenas amazónicos, amenazados constantemente “por fuerzas que operan tras la corrupción y el crimen organizado en la zona”.

Señaló que este crimen se produce en un contexto donde las y los defensores de derechos humanos en el Perú enfrentan cada vez mayores riesgos, ante la ausencia y falta de voluntad del Estado para garantizar el trabajo que estas personas realizan.

Plantón por Olivia

En la tarde de ayer, integrantes del ‘Bloque Sayani’ realizaron un plantón en el frontis del Ministerio del Interior. Ahí exigieron justicia. Al grupo se adhirieron los familiares de Olivia Arévalo: sus hermanas Adelina Ahuanari Lomas y Elisa Ahuanari; también sus sobrinos Luz Franco y Ricardo Franco. Ellos pidieron hablar con el ministro Mauro Medina. No lo lograron, pero fueron recibidos por otro funcionario.

“Hemos hablado con el director general de la Policía. Nos dijo que un equipo especial ya estaba en la zona y que mañana (hoy) iban a empezar su trabajo. Nosotros queremos saber quién ha realizado este crimen. Vamos a esperar los resultados de la investigación”, manifestó Ricardo Franco.

Mientras tanto, en Pucallpa, los dirigentes de la Organización Regional Aidesep Ucayali (ORAU) se reunieron con la dirección regional de Agricultura para avanzar con la titulación de los territorios indígenas.

Llega una amenaza

Al día siguiente de la muerte de Olivia Arévalo Lomas, el asentamiento humano intercultural Nueva Era fue remecido por una amenaza de muerte contra los pobladores Bernardo Murayari Ochavano y Magdalena Flores Agustín.

En una hoja cuadriculada de cuaderno, los facinerosos escribieron: “Tienen 48 horas para que se larguen. Una bala para cada uno de ustedes y si no hacen caso va a haber consecuencias, le va caer más plomo”.

El mensaje, lleno de faltas ortográficas y ausencia de sintaxis, llevaba consigo dos proyectiles.

Los amenazados, Bernardo Murayari y Magdalena Flores no son personas conocidas. Periodistas locales indicaron que este es un caso que no tiene relación con el de Olivia Arévalo.

Consideraron que esta amenaza podría tratarse de un problema por deudas. Igual, la violencia en Ucayali parece que ya se ha desbordado.

Exigen mecanismo de protección

– La Confederación Nacional Agraria (CNA) lamentó que el Estado no implemente un mecanismo de protección para los defensores de los derechos indígenas, quienes continúan expuestos a la violencia de aquellos que pretenden despojarlos de sus territorios ancestrales.

– La CNA recuerda que hace unos meses traficantes de tierras asesinaron a José Napoleón Tarrillo, defensor de la Reserva Ecológica de Chaparrí.

– También anota que en setiembre del 2017 asesinaron a 6 agricultores en Nueva Requena, presuntamente por tráfico de tierras.

– Y el año 2014, el líder ambientalista ashaninka Edwin Chota fue acribillado por un grupo de madereros ilegales, “sin que el gobierno haga lo necesario para evitarlo”.


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