Radiohead: el genio de cinco cabezas

0
80

José Tsang

De la tradición a la ruptura, del atrevimiento desolador y radiable al
ensimismamiento, del éxtasis a las repeticiones encriptadas, o de la fe a los escombros. Así ha oscilado buena parte de la carrera de Radiohead. Recogemos algunos fragmentos de una trayectoria con muchas aristas.

1. El pago del derecho de piso y la confusión alternativa. Un boleto de Radiohead para acceder a la ansiada libertad creativa se llamó “Creep” (1993), su himno lastimero, confesión del bicho raro e inspirada asimilación de la descarga de electricidad emocional de R.E.M. o The Pixies. “Creep” versa sobre la distancia entre un chico que se siente perdedor y una chica: “Eres tan especial / Desearía ser especial / Pero yo soy un desgraciado / Soy raro / ¿Qué demonios estoy haciendo aquí? / No pertenezco aquí”.

Radiohead aún no había emitido señales suficientes de lo que sería capaz de hacer después. A eso había que sumarle la nebulosa que cubre la juventud. Los que crecimos en esa época, sumidos en la confusión, la procrastinación y el masoquismo vital, podíamos meter arbitrariamente a “Creep” en el mismo saco de “Smells Like Teen Spirit”, de Nirvana, o de “Loser”, de Beck. Es decir, en el cajón de sastre de lo alternativo. “Creep”, “Fake Plastic Trees” o “High and Dry” fueron melancólicos éxitos globales que le dieron seguridad
económica a Radiohead para que luego el grupo compusiera y deconstruyera lo que le diera la gana.

Hace poco, “Creep” volvió a ser noticia. Radiohead se enojó con Lana del Rey por “Get Free”, tema que se parece descaradamente a “Creep”. Décadas atrás, Albert Hammond y Mike Hazlewood se molestaron con Radiohead porque fragmentos de “Creep” eran similares a los de “The Air That I Breathe”, canción popularizada por The Hollies. El entuerto se resolvió con la inclusión de Hammond y Hazlewood como coautores de “Creep”. En el Festival Lollapalooza en Brasil, Del Rey, sobre el escenario y con un cigarrillo entre los dedos, afirmó entre rebelde y coqueta: “Ahora que la demanda legal está resuelta, creo que puedo cantar este tema cuando quiera, ¿no?”. No se sabe a qué acuerdo llegaron Del Rey y Radiohead. Y que cada oyente juzgue. Para quien escribe, es mucho más notorio el parecido entre “Creep” y “Get Free” que la semejanza entre “Creep” y “The Air That I Breathe”. Los troles rebautizaron a la primera como “Lana del Reydiohead”.

2. La vida no es lineal. Las ambiciones de desafiar las fórmulas asomaron con nitidez en “Ok Computer” (1997), un disco colosal. La siguiente placa, “Kid A” (2000), tendería aun más a la ruptura. Pero las grandes canciones seguían ahí. Radiohead concilia lo simple con lo complejo, lo orgánico con lo sintético, lo pulcro con la imprevisibilidad del error, el ruido y lo atonal. Su vocalista Thom Yorke y otros miembros de la banda se han fanatizado con la electrónica y sus bondades para atomizar ritmos, crear texturas y alterar estructuras. En su afán por acribillar lo que se espera, Radiohead ha llegado a usar dos bateristas al mismo tiempo. Música para un mundo desconcertante y fractal. Sonidos para viajes
interiores inquietantes. Melodías para dar con la esperanza en medio del caos.

Algunos discos de cabecera que han influido a Yorke y compañía son “Pet Sounds” (1966), de The Beach Boys, el santo grial del pop y rock
de vibraciones agridulces y experimentales; los álbumes seminales de Joy Division para expurgar dimensiones trituradas; o “Remain in Lights” (1984), de The Talking Heads, con sus adictivas armonías mutantes para acompañar la alienación o desconexión cotidiana
(Brian Eno, socio creativo de The Talking Heads, le da sentido a fragmentos aparentemente irreconciliables).

Por cierto, Radiohead primero se llamó On A Friday, un nombre nada marketero. La disquera les sugirió cambiarlo. Entre las posibilidades de reemplazo estaba “Radio Head”, un tema de The Talking Heads. El título fue tomado.

3. Líricas y posturas. Radiohead le ha cantado a un mundo roto y automatizado. Pese al desencanto, los británicos han abogado
por el optimismo. La banda también descree de los dogmas, como lo manifestó en el tema “2 + 2 = 5”, guiño a la distopía de Orwell en la
novela “1984” y a los mecanismos manipuladores para lobotomizar y embrutecer a la población. Nada es lo que parece. La vida es un sueño o paraíso perdido, sugiere Yorke en la canción “Daydreaming”.
Caben, desde luego, la polisemia y las interpretaciones antojadizas. “Ok Computer” fue una banda sonora idónea para la paranoia y las chances de redención ante la amenaza de un colapso por la llegada
del año 2000. Y “Kid A” parecía haberse adelantado al 11 de setiembre para referirse a la implosión del estado de las cosas. Pero algunos discrepan de Thom Yorke. En febrero de este año, Roger Waters, el
pilar de Pink Floyd, le lanzó un misil al vocalista y compositor. En una charla con la Red Defensora Australiana Palestina, Waters se refirió
sobre Yorke: “Tuve un largo intercambio de correos electrónicos con él y al final me dijo: ‘Está bien, abandonaré el negocio de la música,
finalmente me has convencido’. Él solo estaba siendo sarcástico, es un idiota. No pudimos ni tener una conversación. Es solo un pequeño
imbécil, egocéntrico y narcisista”.

El origen de la desavenencia es el conflicto entre Israel y Palestina. Waters es un abanderado en alentar a los artistas a que cancelen sus shows en Israel mientras dure el pleito. A pesar de esas peticiones, Radiohead se presentó en Israel en julio del 2017. Waters pedía coherencia a una banda que ha abogado por la libertad del Tíbet, entre otras campañas. Al respecto, Yorke declaró a la revista “Rolling Stone”: “Es profundamente irrespetuoso asumir que estamos mal
informados o que somos tan retrasados que no podemos tomar estas decisiones nosotros mismos. Es condescendiente en extremo. Es
ofensivo”.

Yorke, además, mencionó a Jonny Greenwood, su compañero en Radiohead: “Él tiene amigos palestinos e israelíes y una esposa judíaárabe. […] Imagina lo ofensivo que es esto para Jonny”. Por cierto, esta conexión oriental de Greenwood se ha traducido en Junun, un colectivo en el que intervienen Greenwood, el compositor
israelí Shye Ben Tzur y el ensamble indio Rajasthan Expressro. Junun tocará en Lima este martes 17 de abril, en el Estadio Nacional, antes
del concierto de Radiohead.

4. Abismo y ostracismo. El balance entre los fragmentos y las canciones. La experimentación tiene sus riesgos. El reto de inyectarle
alma a las máquinas puede conducir a un laberinto. O al precipicio. Fue lo que le pasó a Radiohead con “The King of Limbs” (2001),
un disco autista ahogado en su maraña de ‘loops’, efectos y melodías en piloto automático. El álbum traslada al oyente a una dimensión fantasmal, pero sin seducción.

Más digno es cuando el quinteto discurre por el balance entre la exploración y los ganchos melodiosos o guitarreros. “Amnesiac”
(2001), “Hail to Thief” (2003) y “In Rainbows” (2007) son memorables culminaciones de esa intención.

La última pista discográfica de Radiohead apareció hace dos años: “A Moon Shaped Pool” no ofrece muchas señales convincentes sobre el rumbo por el que está avanzando el quinteto. Es un álbum que tiene más de guiños hacia sí mismo, como si el grupo se mirara al ombligo
o estuviera atrapado en su mundo, luego de haber impuesto brillantemente sus propias reglas.

En los últimos años, más emocionantes son algunos trabajos concebidos fuera de Radiohead. Ahí está la banda sonora compuesta por Jonny Greenwood para el filme “El hilo fantasma” (2017), del
cineasta Paul Thomas Anderson, obra que le dio una nominación al Óscar.

Otro panorama es cuando Radiohead toca en vivo. En Lima, los británicos buscarán demostrar que no todo está dicho en materia de
rock. Y que la melancolía es coreable, bailable y hasta optimista.

MÁS INFORMACIÓN -Concierto de Radiohead

Teloneros: Junun, Flying Lotus y Mundaka
Fecha: martes 17 de abril
Lugar: Estadio Nacional
Dirección: calle José Díaz S/N, Cercado de Lima.
Entradas: Teleticket.


LEAVE A REPLY