Alicia Rojas Sanchez

Un hallazgo que fue posible a partir de un hecho desafortunado. Cuando activistas de Greenpeace causaron daños en las Líneas de Nasca, el arqueólogo Johny Isla – quien ya se encontraba trabajando el Proyecto Arqueológico Nasca Palpa, quienes habían registrado algunos grupos de geoglifos -, fue designado por la entonces ministra de Cultura, Diana Álvarez Calderón, para la conservación y restauración a tiempo completo de los geoglifos. Las sospechas de que habían más líneas empezaron a vislumbrarse desde entonces.

Una de las características de esta documentación de arqueólogos peruanos es que las figuras no se encuentran en el llano, sino en las laderas de la pampa de la zona de Palpa. Generalmente, son buscadas en las partes planas.

De acuerdo con Johny Isla, responsable del Sistema de Gestión para el Patrimonio Cultural de Nasca y Palpa, si bien en años anteriores se tuvo un registro por imágenes satelitales de algunas figuras en Palpa, “ahora con los drones lo que hemos hecho es un registro más detallado y sistemático de las zonas. Eso nos ha permitido documentar mejor estos grupos de geoglifos”, dijo a El Comercio.

Por su parte, Luis Jaime Castillo, arqueólogo y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) mencionó que los drones brindan una prospección más intensiva de las figuras, esto a diferencia de si fueran captadas a través de satélites. “Lo que hay que hacer es tratar de acercarse lo más posible con los drones a 20 o 30 metros y se ve increíble”, detalló Castillo a este Diario.

-Más caminos –

El vuelo con drones fue desplegado durante tres semanas, entre los meses de diciembre 2017 y enero 2018, y sobre 70 sitios. Si bien en esta labor se lograron registrar al menos 50 figuras, hay muchas más.

Se trata de una de las documentaciones de geoglifos más grandes de los últimos años en Palpa, coincidieron los arqueólogos que participaron en este registro. Isla detalló que es la primera vez que se hace el registro de geoglifos con drones, pues si bien hubo documentación previa, no de esta magnitud.

“A diferencia de las pampas de Nasca, estos más bien son grupos de imágenes. Son 50 a 60 figuras, reunidas en 15 o 20 grupos”, detalló Johny Isla.

Otro de los hechos importantes es que, a diferencia de los geoglifos de la cultura Nasca, normalmente trazados en superficies planas, estos están dibujados en laderas de los cerros y colinas que circundan los valles de Palpa.

Uno de los datos a destacar es que estas figuras son más antiguas a las de la cultura Nasca. “Cronológicamente deben ser de 500 años a.C. hasta el inicio de nuestra era. Las Líneas de Nasca son de los años cero a 650 d.C. Estas son de la cultura Paracas y Topará”, dijo Isla.

Finalmente, este hallazgo indica que la tradición de hacer geoglifos en la región empezó mucho antes y duró unos 1.000 a 1.200 años.

-Potencial para el turismo y la historia-

Otro de los potenciales de estos grupos de figuras es que, al ser distintos a los de la pampa de Nasca, abren un nuevo punto de atracción para los turistas, además porque se pueden observar desde el llano, sin necesidad de hacer sobrevuelos.

En cuanto al aspecto científico, Isla dijo que este hallazgo “abre nuevas interrogantes. Sabemos quiénes las hicieron, pero una de las cosas que debemos averiguar es qué significado tenían, si es que fue en el mismo sistema cosmológico de los Nasca o tenían otro significado. Eso es nuevo”.

Ahora, el trabajo antes de continuar develando nuevos geoglifos estará en qué medidas se plantearán para la protección de las figuras descubiertas.

“Lo que tenemos que hacer es protegerlos, delimitarlos, hacer proyectos de puesta en valor”, comentó Isla sobre el trabajo que continuará para estas figuras que esperaron dos mil años para ser puestas en valor.


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