El juez federal Sergio Moro decretó este jueves la prisión del expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a 12 años de cárcel por corrupción en una causa relacionado con la trama destapada en la petrolera estatal Petrobras.

Da Silva fue condenado a mediados de enero a 12 años y un mes de cárcel por haber recibido un apartamento de lujo de una constructora que buscaba obtener contratos en Petrobras. La Corte Suprema de Brasil rechazó un habeas corpus con el que quería mantener su libertad, por lo que una orden de detención en contra era inminente.

El magistrado Moro, emblema de la operación Lava Jato, indicó en su decisión que le concede a Lula, “en consideración de la dignidad del cargo que ocupó, la oportunidad de presentarse voluntariamente ante la Policía Federal de Curitiba antes de mañana viernes a las 17H00 (20H00 GMT). También prohibió “la utilización de esposas en cualquier hipótesis”.

La defensa de Lula no se manifestó de inmediato tras la orden de arresto de Moro, pero más temprano el abogado Cristiano Zanin Martins había declarado a periodistas que no trabajaban “con la hipótesis de la prisión” inmediata.

Figura controvertida

Implicado en otros seis procesos judiciales, el exmandatario niega todas las acusaciones y las considera parte de un complot de las élites para que no pueda volver al poder después de haber dejado el cargo en 2010 como el presidente más popular de la historia reciente de Brasil.

Una muestra del cariño que aún recibe a pesar de las acusaciones se que es el favorito en las encuestas de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

(Con información de EFE y AFP)


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