La Iglesia, en crisis

La visita del Papa a Chile puso de manifiesto la difícil situación que atraviesa la Iglesia Católica en ese país, azotada por el escándalo de los sacerdotes pederastas y la creciente pérdida de influencia en una sociedad cada vez más laica

Defensa incómoda

La petición de perdón de Francisco por el “daño irreparable” causado a los chicos víctimas de abusos sexuales por parte del clero quedó en entredicho, por la firme defensa que hizo del obispo de Osorno, Juan Barros, acusado de encubrir abusos sexuales

Falta de masividad

Ni en Santiago ni en Iquique ni en Temuco aparecieron las masas de peregrinos que se habían anticipado. Según los organizadores, se había calculado una mayor presencia de extranjeros y sobre todo de argentinos. Hubo 15.000 argentinos en las cuatro actividades masivas del Papa en Chile. El gobierno argentino había calculado que un millón cruzaría la frontera

Sintonía con los jóvenes

En Chile, el Papa ratificó su sintonía con los jóvenes. El encuentro en el santuario Maipú fue en el que más cómodo se lo vio. “La Iglesia tiene que tener un rostro joven y ustedes se lo tienen que dar”, les dijo a unos 40.000 jóvenes

Fervor en Perú

A diferencia de lo que pasó en Chile, donde reinó la apatía y hubo protestas, tensión y frialdad, los peruanos salieron masivamente a darle una colorida y afectuosa bienvenida a Francisco

Contra la corrupción

En Lima, y frente al presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, Francisco habló de uno de los grandes temas de su visita: la corrupción. No solo se limitó a denunciar el proceso de “degradación” moral en Perú, sino que extendió los alcances de este flagelo social a “toda América Latina”. Ayer, en el último día de su visita hizo mención al caso de la constructora Odebrecht

Femicidios

En el segundo día de su visita a Perú, el Papa reiteró su mensaje contra la violencia de género y abogó por una legislación y una cultura de repudio” a los femicidios”. Fue la primera vez que Francisco utilizó la palabra femicidios


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