Agencias

Todos los países de América Latina cerraron el 2017 con déficit fiscal por la sencilla razón de que gastaron más dinero del que ingresaron las arcas estatales.

La mayoría de los países en el mundo –incluyendo las economías desarrolladas– viven con cifras rojas en el balance.

Por ejemplo, Estados Unidos que registró este año un déficit fiscal de US$ 665.700 millones (equivalente a un 3,5% del Producto Interno Bruto) o Japón que llegó al 4,5%.

El déficit suele ser un acalorado tema de discusión tan económico como político, dado que los gobiernos pueden abrir la billetera (especialmente en períodos preelectorales) y heredarles a los sucesores deudas gigantescas.

Hay también gobiernos “responsables” en términos presupuestarios, que dedican los recursos a programas sociales, obras de infraestructura o proyectos de inversión que acaban por impulsar el crecimiento económico.

En el caso de Latinoamérica y el Caribe, el promedio del déficit fiscal llegó a 3% del PIB en el 2017, según un reciente informe publicado por el Banco Mundial.

Sin embargo, algunos países han superado ese referente y están con apuros tratando de manejar su déficit. Ellos son: Venezuela (21,2%), Trinidad y Tobago (10,1%), Brasil (8,2% del PIB), Surinam (7%) y Argentina (7%).

En el otro extremo, los que registraron menos déficit en el continente son: Barbados (0,2%), Jamaica (0,3%), Bahamas (0,4%), Panamá (0,8%) y Canadá (0,9%).

En el caso del Perú, tiene un déficit fiscal de 3,5%, por encima de la media en la región y fuera del ranking de los 10 países con mayor déficit.

débil posición fiscal

“Uno de los principales problemas macroeconómicos de la región es la débil posición fiscal de la mayoría de los países”, explicó Carlos Végh, economista jefe del Banco Mundial para América Latina.

Considerando este contexto, Végh planteó que existe poco margen para que las políticas fiscales estimulen el crecimiento de las economías, una situación que pone más presión sobre la política monetaria que manejan los bancos centrales.❧

la clave

  • deuda. A nivel global, uno de los factores clave en el déficit fiscal es el nivel de deuda que tienen los países, esa famosa “mochila” que se arrastra por años y que suele ser un dolor de cabeza para los gobiernos.

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