Ruben Martínez Pintos

El cine de explotación del pasado no es solo una mera página anecdótica en la historia del séptimo arte, esta clase de cine enfocado principalmente en causar shock en la audiencia arrojó varios clásicos que a la fecha son estudiados e imitados. A pesar del desprecio de la crítica y demás académicos del cine, las películas de horror, de mujeres en prisión, de acción y pavor han sido el deleite de audiencias de todo el mundo a través de los años. En estos días en los que encontrar videos de narco ejecuciones reales en redes es pan diario, ni hablar de la pornografía, el cine de explotación quizás ha perdido parte de su efecto y poder de convocatoria. Sin embargo, los públicos actuales aún están ansiosos de emociones fuertes y más en este clima actual de corrección política, donde ofender a ciertos espectadores es prácticamente una obligación de parte de los artistas.

Los cineastas que se han dedicado a realizar el cine de explotación más chocarrero y estridente difícilmente reciben el mismo reconocimiento de los directores de festival. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que la suya sea una labor digna y bastante loable. Ni hablar que incluso para asquear, para mostrar sangre y senos se requiere bastante ingenio y un sentido de la plástica. En el caso específico del cine italiano, existe toda una tradición de cine de horror, acción y demás bondades del grindhouse que por muchos años fue denostado por críticos y que ahora sirve de inspiración para cineastas como Quentin Tarantino o Edgar Wright. Dario Argento, Mario Bava y Lucio Fulci generalmente son los primeros nombres que llegan a la mente de muchos fans del cine de culto en cuanto a cine italiano de género se refiere. Sin embargo, pero también existía gente como el recién fallecido Umberto Lenzi, así como un Joe D’Amato.

Nacido Aristide Massaccesi, el oriundo de Roma fue hijo de un técnico de fotografía, lo cual le permitió acceder a la industria del cine: al principio como director de fotografía y asistente, así como operador de cámaras. Con un ritmo de trabajo consistente pudo ascender en la jerarquía de la industria italiana para realizar sus propias cintas. Con la saga de cintas de Emanuelle (con una “m” y que buscaban capitalizar en la fama de la Emmanuelle francesa) el director se empezó a formar su propio estilo. La bella Laura Gemser protagonizó el grueso de estas cintas, las cuales tenía diferentes cortes y en ocasiones escenas explicitas de sexo insertadas para diferentes mercados.

El género de zombis y caníbales acogió al realizador con brazos abiertos y fue aquí en donde Joe realizó varias de sus cintas más infames, entre ellas la notoria Antropophagus. En aquel entonces en Inglaterra existía una cacería de brujas contra toda cinta de horror considerada “inmoral”. La aventura de canibalismo del director quedó como anillo al dedo para ser condenada en la lista, bautizada como los “Video Nasties”. La cinta fue filmada para aprovechar la fiebre de este tipo de cine, popularizado por Fulci y Ruggero Deodato y, segun el director, una de las locaciones fue una serie de catacumbas llenas de autenticos huesos de cristianos sacrificados por el imperio Romano.

Cine de acción, giallos y cintas futuristas fueron otras vertientes en las que D’Amato incursionó. Así como otros directores de la época, el realizador se adaptaba a lo que sugerían los productores italianos, que generalmente giraba en explotar modas cinematográficas del momento, ya fueran cintas de animales que atacan, de aventuras espaciales como Star Wars, de espada y hechicería a la Conan, el Bárbaro – 70% o bien fusiles de Mad Max – 91%.

Al seguir en activo en los 90 la industria italiana se encontraba ya en ruinas, con el grueso de los directores de décadas anteriores activos en televisión. Es aquí donde el buen Joe da el salto directo al cine para adultos, el cual al principio filmaba en 35MM, para después filmar en video junto a gente tan conocida de dicha industria como lo es Rocco Siffredi. En 1999 fallece de un infarto mientras preparaba una nueva cinta erótica. Un director bastante directo y que jamás tuvo pretensiones de realizar arte sofisticado. Su cine era tal cual lo que se presentaba en pantalla: carne y sangre sin mayores complicaciones. Un día como hoy habría cumplido un año más de vida y para todos los fans del cine de horror repugnante y sin concesiones siempre valdrá la pena volver a repasar su extensa filmografía.


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