Federico Rivas Molina

El Ara San Juan no aparece. El submarino lleva 23 días perdido en algún lugar del fondo del Atlántico sur con 44 tripulantes a bordo. La Armada argentina ya no busca supervivientes. Se resignó a la muerte de todos ellos y ahora los esfuerzos están puestos en, al menos, encontrar el buque. Eso permitirá saber por qué desapareció el 15 de noviembre sin dejar rastros, horas después de comunicar a la base un cortocircuito por una entrada de agua pero sin advertir una situación de emergencia. Del optimismo de los primeros días se ha pasado a la posibilidad de que incluso encontrar la nave sea un trabajo imposible. El vocero de la Armada, Enrique Balbi, lo graficó hoy con claridad en la rueda de prensa diaria: “El área es grande. Es como tratar de encontrar un cigarrillo de 6 cm en una cancha de futbol de 100 x 40 metros”. En este caso, el cigarrillo, además, es verde. “El submarino es de color negro, justamente diseñado para no ser detectado”, advirtió Baldi.

La búsqueda se ha concentrado en la zona donde el Organismo para la Prohibición de Ensayos Nucleares detectó aquel 15 de noviembre “un evento consistente con una explosión”. Allí trabajan los buques y aviones aportados por 18 países, en el que ya es el mayor operativo de rastreo jamás realizado en Argentina. Pese a todo, los sonares no han dado con el Ara San Juan. “Se completaron dos barridos en la zona de búsqueda. Ahora la idea es ampliar el área hacia el norte, el camino que tenía previsto el submarino hacia Mar del Plata”, dijo Balbi. El Ara San Juan desapareció cuando se encontraba a unos 430 kilómetros de la costa a la altura del golfo San Jorge, en la Patagonia argentina. El comandante reportó antes un problema en las baterías de propulsión, pero dijo que la avería estaba controlada y puso proa hacia Mar del Plata, su puerto de destino, a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires.

La Armada ampliará ahora la zona de búsqueda en la línea de esa derrota. Baldi dijo que este fin de semana las condiciones meteorológicas “serás favorables”. Toda la atención estará puesta en identificar “tres contactos” de objetos sumergidos que los sonares reportaron en la zona de la explosión de hace 23 días. Dos contactos anteriores resultaron barcos pesqueros hundidos y todas las esperanzas están puestas en los nuevos. El buque ruso Yantar intentará visualizar un objeto hallado a 940 metros de profundidad; el Islas Malvinas uno a 830 metros y el estadounidense Atlantis otro a 770 metros.

El lecho marino cae en esa zona desde los 200 metros de la plataforma continental argentina hasta los 6.000 metros, un abismo prácticamente inaccesible. De ahí la complejidad de la búsqueda. Ante la ansiedad de los familiares de los tripulantes, Balbi dijo que el compromiso del Gobierno es buscar “hasta agotar los medios a nuestro alcance y la ayuda internacional” y sin una fecha límite. Aunque ya no haya esperanzas de vida.