A pesar de una reducción significativa del desempleo juvenil desde el momento más difícil de la crisis económica en el 2009, la persistencia del desempleo y la falta de oportunidades de empleos de calidad siguen obstaculizando la búsqueda de trabajo decente de los jóvenes.

Así lo advierte un reciente informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que da cuenta de las tendencias mundiales del empleo juvenil y la urgencia de avanzar a un mejor futuro.

De ahí que ese foro realiza un llamado a favor de aquellas políticas que tengan en cuenta los rápidos cambios en el contorno del mundo del trabajo impulsados por la tecnología, y que permitan a las mujeres y hombres jóvenes estar un paso adelante

“Invertir en mecanismos de aprendizaje permanente, en las competencias digitales y en las estrategias sectoriales que amplíen la creación de empleos decentes y hagan frente a las vulnerabilidades de las personas más desfavorecidas deberían ser las prioridades de las políticas nacionales”, declaró la directora del Departamento de Política de Empleo de la OIT, Azita Berar Awad.

Agenda legislativa

En opinión del experto laboralista César Puntriano Rosas, el Perú no es ajeno a esta dura realidad, pues, según cifras oficiales al 2015, de una población laboral de más de seis millones de jóvenes, cerca de 1.85 millones se encuentran fuera del mercado laboral por carecer de empleo.

Situación que, además, los haría más vulnerables a incurrir en prácticas delictivas o interactuar en la informalidad, sin cobertura de salud y con bajos niveles de ingresos.

Por ello, recalcó la necesidad de que el Congreso de la República proceda al debate y, de ser suficiente, a la aprobación del proyecto de ley presentado por el Ejecutivo para promover la contratación formal de los jóvenes.

Esta iniciativa, relievó, determina a modo de incentivo una exoneración del pago del aporte a Essalud para las empresas que contraten, con un tope de tres años.

“Exhortamos a nuestros legisladores a darle prioridad al debate de este proyecto, el que no plantea reducir derechos laborales y que además, según el Poder Ejecutivo, generaría 50,000 puestos de empleos en los primeros 12 meses de vigencia”, aseveró.

Tendencias

La OIT indica que para muchos de los jóvenes, en especial en América Latina, su presente y futuro está en la economía informal. En el mundo, señala, tres de cada cuatro mujeres y hombres jóvenes están empleados en la economía informal, frente a tres de cada cinco adultos. En los países en desarrollo, esta relación es tan alta como 19 de cada 20 mujeres y hombres jóvenes. Por consiguiente, el desafío no consiste solo en crear empleos, sino también –e incluso más– en impulsar la calidad del trabajo y el empleo decente para los jóvenes.


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