RENÉ ZUBIETA PACCO

 

Los últimos días han sido de ansiedad, de una nerviosa espera que terminó en éxtasis popular. Y cómo no, si el fútbol está tan arraigado en el Perú. Pero mientras la atención masiva estuvo centrada en la selección y su pase al Mundial Rusia 2018, en el campo político también se dieron algunas llamativas jugadas de cara a la clasificación.

En las primeras horas del martes, la Unidad de Investigación de El Comercio dio cuenta de que, en el interrogatorio ante fiscales peruanos en Brasil, Marcelo Odebrecht también habló de Pedro Pablo Kuczynski (PPK). De acuerdo al testimonio, el hoy mandatario fue contratado como consultor tras el gobierno de Alejandro Toledo, en el que fue ministro de Economía y presidente del Consejo de Ministros. El encarcelado empresario señaló además que si el economista estuvo entre los favoritos en las elecciones del 2011, la compañía hizo un aporte financiero a la campaña presidencial.

Cual ofensiva hacia su arco, PPK preparó la defensa. Las largas horas de silencio se vieron interrumpidas en un inicio con tres mensajes en Twitter reiterando que no ha tenido vínculo alguno con Odebrecht. Y pasó más de un día para contragolpear con un mensaje a la Nación ratificando lo ya señalado.

Pero en medio de todo ello, curioso fue ver —mientras se esperaba un claro pronunciamiento presidencial— que el Gobierno anunciara feriado para el jueves si Perú clasificaba al Mundial o que incluso Kuczynski visitara a los seleccionados en su hotel de concentración, aunque sin prestar declaraciones. Este partido aún tiene para rato.

Otros dribleos, esta vez desde la cancha del Congreso de la República, llamaron también la atención en medio de la efervescencia futbolera. El titular del Ministerio Público, Pablo Sánchez, sufrió un gol en contra: el mismo día del partido de la selección, la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales aprobó por mayoría —solo con votos fujimoristas— el informe que declara procedente la denuncia constitucional que contra él plantearon Daniel Salaverry y Yeni Vilcatoma.

Pero no solo el Gobierno condicionó el feriado a la clasificación mundialista. En el Congreso hubo algo similar. Mario Mantilla, primer vicepresidente del Legislativo, anunció el miércoles que un día después habría sesión del pleno solo si Perú concretaba el ansiado logro. Si no, todos al hemiciclo.

Ya el hecho de adelantar la sesión al miércoles a las 9 a.m. —cuando ese día solía realizarse por las tardes— había llamado la atención. Claro, no había que chocar con el partido. No el político.

Mas, en realidad, así son las cosas, así es la política. Y es que en palabras de Fernando Tuesta, politólogo de la PUCP, “Los momentos se aprovechan aquí y en todas partes”.

“Fuerza Popular ha aprovechado mejor estos días de celebración o expectativa para hacer lo suyo. El presidente Kuczynski, sin embargo, resulta ser un presidente que por su debilidad no pudo aprovechar este evento que otros gobernantes en otros países sí lo aprovechan. Su presencia en el estadio, por ejemplo. Hizo bien en no ir. Se debe a que es un presidente con bajo apoyo y débil. En otros sitios, a un partido de esa naturaleza llegan las autoridades. Él dio un mensaje a la Nación en el que muy pocos estaban interesados”, comenta Tuesta.

—Se pusieron la camiseta—
Y precisamente aprovechando este momento de euforia por la selección, tanto desde el Ejecutivo, como el Congreso, hemos visto más de una vez a Kuczynski, los ministros y los congresistas vistiendo la camiseta bicolor para dar aliento. O a férreos rivales políticos enfundándose en un abrazo ante las cámaras. Sobre todo en los últimos y trascendentales partidos que acercaban cada vez más al equipo hasta el Mundial, como con Argentina, Colombia o Nueva Zelanda.

Para muestra, un botón. Solo en lo que va del gobierno, la selección ha jugado 7 veces como local y PPK visitó a los dirigidos por Ricardo Gareca en 5 oportunidades: ante Ecuador, Argentina, Brasil, Colombia y Nueva Zelanda y se suma además su presencia en el avión del combinado antes del viaje para el partido de ida por el repechaje.

El más reciente episodio ha sido el de este viernes. El técnico Ricardo Gareca y miembros de la selección fueron homenajeados primero en Palacio de Gobierno por PPK —con camiseta peruana incluida— y sus ministros. Los espectadores fueron la prensa y los ciudadanos que se apostaron en la Plaza de Armas. Inmediatamente después, los ahora héroes populares se dirigieron al Congreso, donde fueron condecorados en una ceremonia encabezada por el titular del Legislativo, el legislador fujimorista Luis Galarreta. Selección hay para todos.

Por ahora, queda esperar lo que viene en los siguientes meses hasta Rusia 2018, donde seguramente habrá más capítulos de una relación ya marcada en nuestro país: la de la política y el fútbol.


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