Un ideólogo clave en la secesión se reunió con Assange en Londres

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Rafa de Miguel

Soler ha negado que su encuentro con el ciberactivista, con una potencia inigualable para propagar mensajes y consignas a través de las redes, tuviera como objetivo preparar la campaña de comunicación de cara a las elecciones autonómicas del 21-D, que el independentismo quiere convertir en una demostración de su fuerza, a pesar de calificarlas de ilegítimas.

Julian Assange irrumpió en la crisis independentista de Cataluña a finales del pasado agosto, cuando empezó a publicar en la red social Twitter mensajes contra El Periódico y contra su director, Enric Hernández. El diario reveló en exclusiva que los servicios de inteligencia estadounidenses habían advertido a la Generalitat del riesgo de un atentado yihadista en La Rambla de Barcelona. Desde entonces, Assange se ha involucrado intensamente en la crisis secesionista y ha publicado multitud de desinformaciones en la red en apoyo del procés y contra el Gobierno.

Soler acudió el pasado 9 de noviembre a la embajada de Ecuador en Londres, situada en el número 3 de Hans Crescent y mundialmente famosa desde que hace más de cinco años se convirtió en el refugio y santuario del ciberactivista Julian Assange, perseguido por la justicia estadounidense tras la difusión de miles de documentos secretos a través de su portal Wikileaks. Soler, acompañado de Andreu Grinyó, director de marketing del supermercado online Ulabox y experto en campañas de comunicación en red y afín al independentismo, mantuvo un encuentro de aproximadamente cuatro horas con Assange. Ocurrió entre las cinco de la tarde y las nueve de la noche, horario español.

Un ideólogo clave en la secesión se reunió con Assange en Londres

Preguntado por el contenido de esa reunión, Soler trasladó a EL PAÍS una explicación sucinta: “Los catalanes hemos sufrido también espionaje electrónico y físico, censura, irregularidades judiciales, arrestos, intentos de extradición, prisión, exilio, bloqueo financiero, noticias falsas, contrapropaganda, como Julián Assange, y estuvimos compartiendo nuestra visión del momento”, dijo tras confirmar el encuentro.

Soler mantiene relaciones intensas con el movimiento independentista catalán desde hace muchos años. Fue uno de los fundadores del diario Ara, —con el que en la actualidad no tiene vínculo—, y está al frente de la cooperativa cultural SOM, editora de revistas con cierto impacto en Cataluña, como Sàpiens y propietaria de la productora audiovisual Batabat. Esta última fue la responsable del vídeo Help Catalonia. Save Europe, difundido en las redes por la asociación Òmnium Cultural, en el que la actriz Anna Murany relataba, en actitud melodramática, un cúmulo de falsedades sobre la actuación de la policía durante el referéndum ilegal del 1 de octubre.

Destruir las instituciones

Pero sobre todo, Soler es parte fundamental del llamado “estado mayor” que, desde la sombra, ha diseñado la estrategia del golpe secesionista. Él lideró la campaña de comunicación del primer intento fallido de referéndum, el 9 de noviembre de 2014. También se puso al frente de la promoción de la consulta del pasado 1 de octubre. Y a él se atribuye el esfuerzo de acercar y convertir en aliados al nacionalismo catalán representado por PDeCAT, al independentismo de ERC y al movimiento antisistema de la CUP.

El propósito del fundador de Wikileaks no es tanto la independencia de Cataluña como utilizar en su provecho el clima de desestabilización causado por el independentismo para promover una causa global: una revolución social generalizada que suponga la destrucción de las instituciones y de los Estados y que conduzca a un modelo nuevo de sociedad. Así lo explicó él mismo el pasado 26 de septiembre a través de una videoconferencia organizada por los movimientos universitarios independentistas y las juventudes del PDeCAT, de ERC y de la CUP en la Universidad de Barcelona. “Este choque de los catalanes con el Estado español es un hecho determinante en la historia de Occidente”, dijo Assange a unos trescientos asistentes. “Poblaciones de todo Occidente aprenderán de vuestra experiencia”, les arengó. “Donde vaya Cataluña, irán otros Estados”.

Los visitantes de la Embajada de Ecuador

La peregrinación de personajes afines al secesionismo catalán a la guarida londinense de Julian Assange no se reduce exclusivamente al editor Oriol Soler. El pasado agosto, el congresista estadounidense, Dana Rhorabacher, conocido en Washington como “el amigo de Vladímir Putin”, visitó al ciberactivista en Londres y le prometió que mediaría con Donald Trump para obtener un perdón presidencial [el equivalente a un indulto] para Assange. Rhorabacher es uno de los pocos políticos norteamericanos que defiende activamente la independencia de Cataluña, y formó parte de la reducida comitiva que recibió el pasado marzo al entonces president de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Washington.


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