The assignment

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El humor y la violencia han sido dos vertientes permanentes en la obra del director de The Warriors. También se lo reconoce como uno de los que mejor ha sabido adaptar el western cuando este género entró en el ocaso en su forma pura de Lejano Oeste. Esos elementos vuelven a estar presentes en The assignment, claro, a su manera.

La historia no teme en ser absurda, Frank es un asesino a sueldo traicionado por la propia mafia. Un día despierta y se da cuenta que ya no es él, es ella. Que los gangster lo capturaron y lo llevaron a un doctor que lo sometió a una operación de cambio de sexo. Junto con una enferma, Johnnie, ¿Qué otra cosa puede hacer sino buscar venganza?

Con esa premisa, tan simple como ridícula -en el buen sentido– podíamos esperarnos una linda experiencia de estilo clase B que prescindiera de las formalidades y pusiera todo el mecanismo de acción ligera en marcha.

Sin embargo, The assignment se queda a mitad de camino, su ritmo no es todo lo acelerado que esperábamos, hay algunos intentos de ser una película de venganza formal, y el ritmo narrativo termina por ser confuso. Se abusa de un ir y venir, de querer explicar más de lo que necesitamos, y hasta por momentos pareciera que estuviésemos viendo un film dramático.

El elenco, numeroso, hace un esfuerzo, pero las líneas de diálogo son más bien imposibles, y tampoco se les ofrece un punch cómico como para decirlas en otro tono.

Michelle Rodriguez es una buena anti heroína de acción, pero habrá que hacer mucho esfuerzo para creer que puede ser un hombre; sí, ya se intentó algo parecido en Girlfight, y hasta podríamos decir que la mayoría de sus personajes (como el que interpreta en la saga Resident Evil) tienen algo de masculinidad, pero siempre eran mujeres con rasgos ambiguos, acá hablamos de ser un hombre, y no.

Las presencias de Sigourney Weaver, Tony Shalhoub o Anthony LaPaglia, solo incrementan la idea de una oportunidad perdida. Esa es la sensación constante que deja The Assignment, quizás no sea un film del todo fallido, pero estando Walter Hill detrás de cámara y en el guion, se podría haber aprovechado para un buen entretenimiento descerebrado, que no le tema a un mensaje conservador tomado en solfa, y que hasta reviviera sus westerns modernos. El resultado es el de un film menor.

Conclusión

The Assignment genera muchas más expectativas de las que termina cumpliendo. Su ritmo lento, su indefinición en el tono, y la imposibilidad de hacer la premisa un poco creíble terminan por entregar un film que en otras manos sería apenas pasable, en las del director de Entre dos fuegos tiene gusto a poco.


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