La exportación de servicios crecería alrededor de 12% y superaría los US$7.000 millones al cierre de este año, estimó el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

“Este favorable desempeño será impulsado por los ingresos de los segmentos viajes y transporte que registrarían montos de alrededor de US$ 3.700 millones y US$1.400 millones, respectivamente, rubros que en conjunto representan el 77% del total exportado”, manifestó César Peñaranda, director ejecutivo del IEDEP-CCL.

Peñaranda también señaló que la legislación de promoción de la exportación de servicios vigente desde setiembre de este año y el plan de promoción de parte del gobierno tendrán un impacto positivo en la exportación de servicios en 2017 y 2018. Por ello, el gremio proyecta un crecimiento de dicho subsegmento de exportaciones del 8% para el próximo año.

RUBROS

En ese sentido dijo que el rubro Viajes superaría los US$4.000 millones, mientras que Transporte se ubicaría alrededor de US$1.500 millones; y Seguros y reaseguros continuará siendo el de mayor dinamismo.

Otros servicios como call center, franquicias, software e ingeniería continuarán aportando importantes montos de divisas para el país.

Sin embargo, el gremio advirtió que podrían verse afectados si la Sunat no implementa el registro de exportadores de servicios tal como lo exige la norma, el cual es una herramienta importante que contribuye a impulsar la competitividad y desarrollo del país.

ULTIMOS 10 AÑOS

Peñaranda añadió que en los últimos 10 años las exportaciones de servicios crecieron a una tasa promedio de 9%, alcanzando en el año 2016 un total de US$6.312 millones.

Sin embargo, en el último quinquenio dicho crecimiento se ha desacelerado reduciéndose la tasa de expansión hasta 5,1%.

“Esto a la par de la caída de las exportaciones de bienes en tres de los últimos cinco años”, señaló.

Ello también se debió, en opinión de Peñaranda, a que entonces no se contaba con un marco normativo apropiado para las exportaciones de servicios: “sin reglas claras se generaban obstáculos para las empresas haciendo que pierdan competitividad, sea porque las empresas nacionales se veían obligadas a facturar el IGV o porque pagaban doblemente (en el país de origen y de destino) el valor del impuesto a la renta y otros impuestos directos”.


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