Macarena Vidal Liy

Aunque los resultados definitivos no se conocerán hasta el lunes, está claro que no ha habido sorpresas. Como se esperaba, Abe, que convocó los comicios el mes pasado -más de un año antes de lo previsto- para aprovechar las divisiones en la oposición, ha superado con facilidad el desafío que suponían sus rivales. Según la encuesta a pie de urna de la televisión TBS, el Partido Liberal Demócrata (PLD) del primer ministro y su aliado Nuevo Komeito logran 311 escaños, del total de 465 con que cuenta la Cámara Baja.

En el campo progresista, el Partido Constitucional Demócrata de Yukio Edano lograba unos resultados ligeramente mejores de lo esperado, entre 44 y 67 escaños. Aunque aún a mucha distancia de la formación en el Gobierno, esta escisión del desaparecido Partido Demócrata se convierte en el principal partido de la oposición.

En cambio, el Partido de la Esperanza (Kibo no To) de la gobernadora de Tokio Yuriko Koike, que al comienzo de la campaña electoral parecía que podría representar una alternativa seria al dominio del PLD, ha confirmado el desencanto que los votantes mostraban en las encuestas previas a la jornada electoral. Solo logra la tercera posición.

Tras una campaña de apenas doce días, la participación se vio perjudicada por el fuerte temporal que este domingo azotó Japón. Decenas de miles de ciudadanos fueron evacuados y centenares de vuelos suspendidos debido a la proximidad del tifón Lan, de fuerza 4.

La victoria del PLD garantiza que, salvo debacle, Abe permanecerá en el cargo de primer ministro hasta 2021, lo que le convertirá en el jefe de gobierno que más tiempo ha permanecido en el cargo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Abe ganó llegó al puesto por segunda vez en 2012, tras haberlo ocupado entre 2005 y 2006.

Abe logra una fácil reelección en los comicios japoneses

El triunfo para una tercera legislatura, y por un margen tan amplio, concede al político nacionalista una autoridad clara para mantener la política de dureza hacia Corea del Norte que había presentado hasta ahora. Precisamente, el argumento para adelantar elecciones había sido la necesidad de contar con un mandato ciudadano rotundo ante la escalada de la amenaza que representa el programa nuclear de Kim Jong-un. Este verano, Pyongyang lanzó dos misiles que sobrevolaron territorio japonés antes de caer en aguas del Pacífico. Kim ha advertido que “hundirá en el mar” a Japón.

En una comparecencia para agradecer al público su reelección, Abe ha asegurado que ahora hará frente “con firmeza” al programa nuclear norcoreano, que ya cuenta con misiles intercontinentales y que este septiembre completó su sexta prueba nuclear.

“Como prometí en las elecciones, mi tarea inmediata es afrontar con firmeza a Corea del Norte”, afirmó. “Para eso, hará falta una diplomacia sólida”.

Esa amenaza norcoreana centrará a comienzos de noviembre la visita del presidente estadounidense, Donald Trump, a Tokio al comienzo de su gira por Asia. El inquilino de la Casa Blanca ha amenazado con “destruir por completo” a Corea del Norte si ese país sigue adelante con su programa nuclear.

En el terreno económico, el que más preocupaba a los japoneses a la hora de acudir a votar, el primer ministro continuará su estrategia para alentar el crecimiento económico, las “Abenomics”, centradas en una liberal política monetaria que ha alentado las exportaciones. El jefe del Gobierno nipón continuará adelante con la aplicación de la subida al impuesto sobre el consumo en 2019. Aunque es una medida muy impopular, Abe la considera imprescindible para reducir el déficit fiscal nipón y sufragar un gasto público que apuntale la aún débil recuperación económica. El Ejecutivo también deberá adoptar medidas ante el envejecimiento de la población, otro de los argumentos que esgrimió el jefe de Gobierno para llamar a las urnas.

Pero, sobre todo, estas elecciones abren al jefe del Gobierno, hijo de una familia de rancio abolengo en la política japonesa, tan hábil diplomático como conservador y nacionalista, la posibilidad de hacer realidad su mayor ambición política. Con una mayoría de dos tercios en la Cámara Baja, puede convocar un referéndum para la reforma de la Constitución redactada por Estados Unidos tras la derrota nipona en la Segunda Guerra Mundial.

El artículo 9 de la Constitución prohíbe a Japón mantener un Ejército al uso y solo le permite mantener unas fuerzas de autodefensa que tienen como misión principal responder en caso de ataque al archipiélago. Pero el Gobierno de Abe ya logró que se aprobase una reinterpretación de la Carta Magna que permite a estas fuerzas acudir en ayuda de un aliado que corra peligro. Y la amenaza norcoreana, considera, deja claro que Japón necesita un Ejército propio que le permita atajar ese peligro.

La reforma de la Constitución para dotar a sus fuerzas armadas de un papel más similar al de un Ejército convencional es un asunto que divide profundamente a la sociedad japonesa: según las encuestas, un 37% se encuentra a favor, mientras que un 40% está en contra de tocar la Carta Magna.

Cualquier enmienda debe ser aprobada por una mayoría de dos tercios en ambas cámaras y someterse al visto bueno de los votantes en un referéndum.

El hundimiento de La Esperanza

Macarena Vidal Liy

Los resultados electorales no han cumplido con las expectativas de los líderes del nuevo Partido de la Esperanza. Si inmediatamente tras la convocatoria de elecciones, comenzaba a subir en las encuestas, a la hora de la verdad ha finalizado en el tercer puesto.

“Es un resultado muy duro”, ha admitido su líder, Yuriko Koike, en declaraciones desde París.

Koike, de orientación conservadora, había suscitado grandes expectativas desde que este verano logró imponerse en las elecciones locales y arrebatar al PLD el puesto de gobernadora de Tokio.

La líder del Partido de la Esperanza propuso durante la campaña una serie de medidas, incluidas bajo el titular “Doce Ceros”, que preveían desde el fin del uso de la energía nuclear a prohibir el sacrificio de los animales domésticos abandonados.

Pero la incapacidad de presentar un frente de oposición unido, una imagen autoritaria -se oponía a aceptar en su partido a legisladores del difunto Partido Demócrata que consideraba demasiado progresistas- y su renuncia a presentarse como candidata le fueron restando entusiasmo entre los votantes. El Partido Constitucional Demócrata, formado por aquellos legisladores del antiguo partido de oposición que no ingresaron en la formación de Koike, ha acabado adelantándola.


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