Lo mejor: Que no pensara en Jean Dujardin para el papel.
Lo peor: Que se le dé más importancia de la que tiene.

Por Philipp Engel

Bastó el mero anuncio del proyecto para que la cinefilia radical se rasgara las vestiduras: ras-ras. Godard, su Dios, retratado por el infame Hazanavicius. Y la película es tal y como se perfilaba: al director de ‘The Artist’ (2011) le da igual que se trate de cine mudo, de cine de espías (el díptico OSS 117) o del cine de Godard, aplica la misma fórmula: Imita las formas y las pone al servicio de un humor de corte popular. En este caso resulta, claro, bochornoso. No hay nada peor que el que se mofa de algo que no entiende.

Dicho esto, lo más obvio, esta comedieta que sólo resulta ofensiva si se toma en serio ofrece algunos placeres de tipo metacinematográfico que, más allá de su estética pop de postín, giran en torno al estrellato de Louis, el hijo de Philippe Garrel, que trata al objeto de su imitación con más cariño y no duda en burlarse de sí mismo, recordando que no es más que un mal actor imitando a Godard, o apareciendo en bolas para criticar los desnudos gratuitos en el cine. Risillas.


Dirección: Michel Hazanavicius
Reparto: Louis Garrel, Stacy Martin, Bérénice Bejo, Grégory Gadebois, Micha Lescot y Louise Legendre
Título en V.O.: Le Redoutable
Nacionalidades: Francia Año:
Duración: 102 min.
Género: Biopic y Drama
Color o en B/N: Color
Guion: Michel Hazanavicius
Fotografía: Guillaume Schiffman

El director de cine Jean-Luc Godard, divorciado de Anna Karina, se enamora, durante el rodaje de la película La Chinoise, de la joven actriz Anne Wiazemsk. Tras doce años de matrimonio se separan en 1979.


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