Misión Imposible: Nación secreta

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Ethan Hunt y su equipo de Misión Imposible (FMI en inglés) vuelven a ser puestos a prueba en la quinta entrega de esta ya emblemática saga de entretenimiento estival de primer nivel. Tom Cruise regresa con más fuerza que nunca en MI: Nación secreta, un fabuloso divertimento de verano que reúne lo mejor de las secuelas precedentes (sobre todo la original de Brian De Palma, la 3 y 4) para condensarlo en dos horas de frenético viaje por el globo terráqueo con Hunt en busca de sacar a la luz el mayor descubrimiento de su carrera como espía.

Hasta siete meses de rodaje tuvo que alargarse ‘Misión Imposible: Nación secreta’ (Mission Impossible-Rogue Nation) para poder llevar a cabo las enorme hazañas que la pueblan con portentosas escenas de acción rodadas a la vieja usanza, que incluyen un monumental inicio con Hunt “tomando” un avión enemigo, al mismo Hunt introduciéndose en un tanque de agua a pleno pulmón o a este en mitad de dos persecuciones seguidas sin respiro a bordo de un BMW y una moto de alta cilindrada. Todo ello con Cruise llevando a cabo sin ningún tipo de dobles sus escenas.

Acompañando a Tom Cruise hayamos a una mezcla de chica bond y espía letal a la vez: Ilsa Faust (Rebecca Ferguson) todo un descubrimiento, Ferguson cumple tanto en la parte física de su personaje como en la interpretativa. Atención a la set-pieces en la Opera de Viena y al uso de la música de Puccini en la misma que expresa a la perfección los estados de ánimo de Hunt para con el personaje de Faust y su misión.

Recuperados para la causa tenemos a Benji Dunn (Simon Pegg), William Brandt (Jeremy Renner) y el ya mítico Luther Stickwell (Ving Rhames). Todos ellos se unen para luchar contra un enemigo cuya existencia nunca ha sido comprobada: “El sindicato”. Mientras que al mismo tiempo la CIA, comandada por Henley (Alec Baldwin), busca capturar a Hunt y quien colabore con él para que dé cuenta de sus misiones pasadas. Ojo para el tremendamente enigmático y pérfido personaje al que dará vida Sean Harris, del que mejor no conocer nada.

Christopher McQuarrie firmante de ‘Secuestro infernal’ (2000) y ‘Jack Reacher’ (2012), y responsable en parte de los libretos de la anterior entrega de la saga ‘Misión Imposible: Protocolo fantasma’ (2011) y ‘Al filo del mañana’ (2014), retoma el punto de partida del final de la cuarta entrega para entregar un compendio de las set-pieces icónicas de la original, el villano maligno de J.J.Abrams y las épicas escenas de acción ideadas por Brad Bird (quien fue considerado como el primer director para este film). Todo ello acaba resultado como un acertadísimo mix de MI que da al espectador todo lo que busca en una película de la saga y de un film protagonizado por Tom Cruise, quien demuestra que no por casualidad se mantiene en lo más alto durante tres décadas.

En resumidas cuentas.
Afirmo en el apartado final de esta crítica de Misión Imposible: Nación secreta, que la misma es el ejemplo perfecto y absoluto de blockbuster estival. Tom Cruise dando todo de sí mismo, y un equipo de nuevos y viejos colaboradores redondeando una ecuación perfecta. Fabulosa y tremebunda. Contiene todo lo mejor de las cuatro entregas en 120 minutos de acción que no tienen nada que envidiar a ninguna superproducción del mismo tipo estrenada en los últimos quince años.


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