La historia sobre los orígenes del Baklava no es muy definitiva. Se tiene noticia que los Asirios ya lo hacían unos 800 años a.C. Originariamente era un postre solo horneado para fiestas importantes. Aun hoy, en Turquía, hay un refrán que dice “No soy tan rico como para comer baklava cada día”
Los Griegos, pueblo marinero y mercante, fueron los encargados de perfeccionar la masa phyllo y de darle su nombre (phyllo en griego significa hoja). Los Armenios, por cuyas tierras pasaba la ruta de las especias y la seda, fueron los encargados de incorporar a la receta la canela y el clavo de olor. Los Árabes le agregaron el agua de rosas. Y los Otomanos, con el Imperio Árabe, fueron los encargados de perfeccionarlo y expandirlo por sus dominios. Así surgió un postre que hace las delicias de gran parte de Oriente Medio y del resto del mundo!!

Para nosotros el origen es Griego aunque luego se haya enriquecido a lo largo de la historia…y por la accidentada historia griega!
Para 8 personas
Tiempo de preparación: 50 minutos
Dificultad: fácil
Utensilios: un instrumento picador de los frutos secos (en mi caso thermomix)
¿Que se necesita?
– 1 envase de pasta filo
– 150 g de pistachos
– 150 g de nueces
– 300 g de mantequilla (aprox.)
– 2 cucharaditas de canela molida
– 2 clavos de olor (molidos)
– dos pizcas de cardamomo
– dos pizcas de nuez moscada rallada
– 2 cucharadas grandes de azúcar
– 150 ml de almíbar
¿Cómo se hace?
1.- En una picadora picamos los frutos secos por separado y vamos reservando (en Thermomix velocidad 4 durante 5 segundos) el tamaño ha de ser como de un grano de pimienta.
2.- Luego colocamos los frutos secos por separado en “bowl” y añadimos 1 cucharada de azúcar y una pequeña de canela molida, la pizca de cardamomo y el clavo molido. Removemos todo muy bien para que se mezclen los sabores.
3.- Derretimos la mantequilla en el micro hasta que quede líquida y vamos a empezar a montar nuestro baklava.  preparamos la pasta filo en una superficie cómoda para trabajar. Necesitaremos al menos 12 hojas de pasta filo.
4.- Engrasamos un recipiente ayudados con un pincel, en este caso el gato eligió un molde cuadrado de pirex.
5.- Una vez engrasado empezamos a colocar las hojas de pasta, pintándolas con mantequilla una a una. Colocamos 3 hojas juntas como base y rellenamos con una capa de frutos secos, y así vamos alternando. Nosotros ponemos 4 capas de phyllo y una de pistachos y otra de nueces. Las cuatro ultimas capas son la parte de arriba del pastel. No olvides que la ultima capa también se pincela con mantequilla derretida para que quede dorado.
6.- Una vez acabado presionamos bien para que quede compacto y después con la ayuda de un cuchillo que corte muy bien, vamos a ir cortando cuadraditos o rombos. Ojo! esto hay que hacerlo con cuidadito y parece que se va a desmontar todo…pero no es así, si eres principiante pon el conjunto en la nevera 10-15 minutos para que la mantequilla tome cuerpo y te cueste menos…pero no es necesario.
7.- Precalentamos el horno a 190º durante 5 minutos e introducimos la fuente en el horno en la bandeja del medio, con calor arriba y abajo durante 30 minutos.
8.- Una vez horneado dejamos enfriar unos minutos y “regamos” con el almíbar y dejamos enfriar durante al menos 2 horas antes de comer.
9.- Para decorar poner sobre cada cuadradito un poquito de pistachos picados o nueces.
Consejos:
– se puede hacer del fruto seco que quieras, almendras, avellanas etc…
– acompañalo de Ouzo, ese anís seco tan griego que combina perfecto por el contraste de lo dulce y lo seco
– es un postre contundente…así que os he puesto 8 personas pero dependerá como de golosos sean…!!!
– Si te gustan mucho los clavos de olor, puedes ponerlos enteros en las esquinas de los cuadraditos antes de de hornear y después retirar, pero yo no pondría más de 2 o 3 porque luego es demasiado intenso.
Espero que os guste.


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