Marcahuamachuco reúne todas las condiciones para convertirse en un gran atractivo turístico: sus colosales construcciones de piedra se alzan sobre la cima de una montaña sobre los 3.600 metros sobre el nivel del mar rodeadas por abismos naturales, extensas murallas y un panorama de gran impacto paisajístico.

Está ubicado a sólo tres kilómetros de Huamachuco, una ciudad que cuenta con los servicios básicos y cierta prosperidad por los cercanos yacimientos mineros. Y se llega luego de un viaje de cuatro horas desde Trujillo.

Sin embargo, Marcahuamachuco sólo recibió 13 mil visitantes durante el año pasado, de los cuales apenas el 1 por ciento eran extranjeros.

Su historia alimenta el enigma. Desde comienzos del siglo pasado, Marcahuamachuco fue investigado por Max Ulhe y Julio C. Tello -ambos considerados los padres de la arqueología peruana. A mediados del siglo XX se realizaron investigaciones arqueológicas a cargo de Theodoro McCown y en los años 80 por los esposos Theresa y John Topic.

No obstante, sus orígenes siendo siendo un misterio y todo un atractivo para los arqueólogos. En su vecindad existen restos con clara influencia Chavín, pero los investigadores coinciden en la clara influencia Caxamarca, Recuay y Wari que dejan entrever sus construcciones.

Lo cierto es que cuando los incas llegaron a la zona, Marcahuamachuco ya era una reliquia, así como su vecino monumentos Cerro Miraflores, mientras que Wiracochapampa fue un modelo de urbe prehispánico que nunca se llegó a poblar. Poco después llegaron los conquistadores españoles y casi no tocaron el recinto. Pero en las últimas décadas sus espacios fueron trastocados por agricultores y pastores.

Los agentes 007

Las cosas cambiaron con el nuevo siglo: desde el 2005 la Unidad Ejecutora 007 del Ministerio de Cultura viene realizando importantes obras de conservación y puesta en valor en Marcahuamachuco, Cerro Miraflotres y Wiracochapamapa. Más recientemente las labores se aplicaron en los espacios conocidos como las Torres Rectangulares y Las Monjas, ésta última llamada así porque existía el criterio popular de que se trataba de un acllahuasi o palacio dedicada a las elegidas del Inca.

“Por ahora las labores están referidas a recuperar estos sitios arqueológicos. Si bien se realizan campañas locales que buscan la identificación de los pobladores con los sitios arqueológicos, también se buscan considerar el turismo como una posibilidad de desarrollo económico alterno a labores extractivas que son tan comunes en esta parte de la región”, nos dice el arqueólogo Marco López Cervantes, quien forma parte de los “agentes 007” encargados de las labores científicas en Marcahuamachuco.

Añade que las labores de puesta en uso social continúan previo diseño de expedientes técnicos, labor que recae en la Oficina de Gestión de Proyectos y la Oficina de Planeamiento y Presupuesto. “La primera diseña todos los aspectos técnicos del expediente técnico referidos al sector a intervenir, por ejemplo, las unidades de excavación, las propuestas en intervención de conservación en los muros, la planimetría, incluso el circuito de visitas, mientras la otra oficina hace los cálculos y estimaciones de los gastos que se realizarán”.

Lo cierto es que en paralelo a las tareas de conservación y puesta en valor del monumentos, Marcahuamachuco merecería la instalación de un teleférico siguiendo la exitosa experiencia de las telecabinas en Kuélap. Los turistas compartirían el asombro por el paisaje y por un monumento que se proyecta como el epicentro turístico de la sierra norte del Perú.


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