Pablo Guimón

La BBC ha asignado un guardaespaldas a su redactora jefa de política para cubrir el congreso anual del Partido Laborista, que se celebra estos días en Brighton. Laura Kuenssberg, de 40 años, la primera mujer que ocupa ese cargo en la corporación pública, es blanco habitual de abusos en las redes sociales y en medios digitales próximos al líder laborista, Jeremy Corbyn, por su supuesto sesgo contra el giro a la izquierda emprendido por la formación opositora bajo el mando del veterano socialista.

Lo cierto es que Kuenssberg también ha sufrido abusos por parte de seguidores de otros partidos, incluido el populista y antieuropeo UKIP. El presidente de la BBC, David Clementi, realizó un llamamiento a los políticos y las compañías de redes sociales para que actuaran contra el creciente abuso “explícito y agresivo” que sufren los periodistas de la corporación. Se refirió a abucheos en ruedas de prensa y a amenazas en redes. Y señaló que son las periodistas mujeres las que más sufren abusos “a diario”.

La BBC pide que se actúe contra el creciente abuso “explícito y agresivo” que sufren los periodistas de la corporación

Kuenssberg ha recibido estos días el apoyo de destacadas mujeres del Partido Laborista. Entre ellas, Diane Abbot, portavoz de Interior en la oposición y fiel aliada de Corbyn, que también sufrió numerosos ataques sexistas durante la última campaña electoral. Abbot pidió a los simpatizantes laboristas que no permitieran esas prácticas. “No lo hagáis, sencillamente no lo hagáis”, dijo. “Hay que hacer una defensa positiva de Corbyn online, hagámosla. No hay que atacar a otras personas. Laura está haciendo su trabajo, puede que a mí no me guste siempre cómo hace su trabajo, pero es su trabajo. ¿Por qué, simplemente por ser una mujer periodista, debe sufrir ese nivel de abuso?”.

También Yvette Cooper, exministra en el Gobierno de Gordon Brown perteneciente al sector más centrista del partido, dijo estar “asqueada de las fuertes críticas vertidas desde toda partes hacia Laura Kuenssberg”. “Hacer preguntas difíciles es su trabajo. Su trabajo es ser escéptica sobre todo lo que decimos. Nada justifica esos ataques personales ni la misoginia”, defendió.

Kuenssberg ya fue abucheada por seguidores de Corbyn en algunos eventos de la campaña de las elecciones del pasado mes de junio. En mayo del año pasado una petición online a la BBC para que despidiera a la periodista, a la que acusaban de sesgo antilaborista, obtuvo 35.000 firmas. Pronto la petición fue eliminada al constatar los promotores que se había convertido en un vehículo para el “abuso sexista”.

La BBC ha declarado que no realiza comentarios relacionados con la seguridad de su personal. Pero Kuenssberg ha sido vista estos días en Brighton acompañada por un hombre al que The Times ha identificado como un experto en seguridad de periodistas.

No ha faltado quien, en las redes sociales, se ha burlado de la decisión de la BBC, atacando a la víctima y no a los autores de los abusos. Pero lo cierto es que no es la primera mujer que se ve obligada a recurrir a seguridad personal a raíz de los ataques vertidos contra ella en Internet. Gina Miller, activista que llevó al Gobierno de Theresa May a los tribunales por su intención de saltarse el escrutinio parlamentario en la activación del Brexit —y ganó—, también tuvo que contratar guardaespaldas después de los virulentos ataques personales que recibía.

La intimidación a periodistas por realizar su trabajo, asociada habitualmente a regímenes totalitarios, ha sido un fenómeno frecuente en actos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. También en España, al calor del proceso independentista en Cataluña, periodistas como Jordi Évole han sufrido violentos ataques en redes sociales por su trabajo.


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