Seguir la huella del dinero, o de las conferencias, podría ser la clave. El dinero de Brasil que salta a Suiza o las conferencias en Nueva York o Santiago de Chile. Eso podría cerrar el círculo en los sobornos pagados por la constructora brasileña durante el gobierno del ex presidente Alan García Pérez.

Un tema en el que la constructora brasileña y el colaborador eficaz Jorge Barata no han contado todo a la fiscalía. Esto es lo que se desprende de los documentos contables del Banco Privado de Andorra entregados a la fiscalía peruana y los revelados por el diario El País de España.

Un dato entregado por Andorra a la fiscalía podría ser clave. El ex viceministro de Transportes y Comunicaciones Jorge Cuba ocultó en una entidad bancaria en Suiza, propiedad de un banco brasileño con oficinas en Lima, su parte del soborno por 8,1 millones que recibió de Odebrecht por las líneas 1 y 2 del Metro de Lima.

Entre fines de abril y mayo de 2014, el representante de la offshore Hispamar International Corp, Víctor Enrique Muñoz Cuba, solicitó al Banco Privado de Andorra cerrar su cuenta y transferir los fondos a otra en el Banque de la Suisse Italienne, (BSI) en sus oficinas de Lugano.

Nueva Offshore

La cuenta receptora de los fondos sería una nueva empresa offshore constituida en Panamá. Se trata de la offshore Coneng Assets Inc., constituida el 4 de julio de 2013 por abogados panameños. A esa cuenta llegaron los fondos de Hispamar que para entonces sumaba 7.033.107 dólares, incluidos los intereses.

A la cuenta de Hispamar International habían ingresado de diversas offshore satélites de Odebrecht, un total de 6.250.000 dólares, que correspondían a la parte de los sobornos destinados a Cuba Hidalgo.

El equipo especial del caso Lava Jato en el Perú, que dirige el fiscal Hamilton Castro, ha pedido, vía cooperación internacional, toda la información de las cuentas en Suiza y la constitución de Coneng Assets en Panamá.

Pero el dato que más ha llamado la atención de la fiscalía es la elección del Banque de la Suisse Italienne, como la entidad para ocultar el dinero de los sobornos, una parte en efectivo y otra en certificados al portador.

El “Golden Boy”

El Banque de la Suisse Italienne era entonces propiedad del “Golden Boy” (Chico Dorado) brasileño, Andrés Esteves, a través del banco de inversión Banking and Trading Group BTG Pactual, con gran actividad y sólidos contactos políticos en Lima.

Según la declaración jurada de ingresos que el ex presidente Alan García presentó a la Fiscalía de la Nación, en la gestión de José Antonio Peláez Bardales, cuando fue investigado por enriquecimiento ilícito, el BTG Pactual le pagó unos 100 mil dólares por dos conferencias.

La primera conferencia se realizó el 9 de mayo del 2012 en Santiago de Chile y le significó al ex presidente un ingreso de 49.900 dólares. El 10 de octubre de 2012 se desarrolló una segunda conferencia, esta vez en la ciudad de Nueva York, por la que el ex presidente recibió un pago de otros 50 mil dólares.

Los ingresos por conferencias fue uno de los puntos principales que tuvo en cuenta el ex fiscal Peláez Bardales para santificar los ingreso y egresos del ex presidente Alan García y concluir que no tenía ningún enriquecimiento ilícito.

Aunque hoy esta en liberta, en noviembre de 2015, Esteves fue detenido, como parte de las investigaciones del caso Lava Jato en Brasil. La fiscalía lo acusa de ser parte del esquema de sobornos de Petrobras y de haber tratado de interferir, junto al senador Delcídio do Amaral, en el testimonio del ex director Néstor Cervero.

La fiscalía buscará rastrear el dinero y los certificados al portador transferidos a Suiza e identificar a los titulares de la offshore Coneng Assets y la relación con el BTG Pactual. 

¿Hay alguien de más poder?

IDL Reporteros publicó ayer en su página web extractos de las declaraciones de Jorge Barata sobre la forma en que se negoció el pago de las coimas por los contratos de las línea 1 y 2 del Metro de Lima.

La autora del reportaje, la periodista Romina Mella, advierte que las negociaciones con Jorge Cuba se realizaron cuando este todavía no era viceministro de Comunicaciones en el MTC. ¿O es que Jorge Barata negoció antes con alguien más, de mayor peso, el proyecto del Metro de Lima, y luego Cuba fue puesto en ese cargo para pilotar desde ahí su ejecución?, se pregunta.

Otro dato que llama la atención es que por la Línea 1 del metro solo pagaron 1,4 millones de dólares y por la Línea 2 fueron US$ 6,7 millones, para un proyecto que en el contrato inicial, entre uno y otro tramo, solo había una diferencia de 336 millones de soles.

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