En el imperio inca, que de norte a sur tenía una longitud de más de 4.000 km, el tener un sistema de mensajería eficaz era esencial. En este sistema de mensajería destacaba su importante red de caminos y los chasquis.

Los chasquis, que significa “el que recibe” o “dar, recibir algo”, eran los encargados de transmitir los mensajes entre los distintos puntos del imperio inca.

Su vestimenta constaba de una túnica y como calzado unas ojotas (sandalias).También llevaban una especie de trompeta hecha de caracolas de mar llamada “pututu“, un bastón labrado y un penacho de plumas blancas en la cabeza.

Chasqui

¿Cómo funcionaba este sistema de mensajería? 

La red de carreteras del imperio inca contaba, cada cierto número de kilómetros con “chasqui-huasi“, casas de los chasqui. Poco antes de llegar, el chasqui hacía sonar el “pututu” para avisar al próximo chasqui que estuviese preparado para realizar el relevo y cubrir la siguiente etapa.

Los mensajes se podían transmitir de dos formas:

* Mediante los quipus, una serie de cuerdas anudadas y de colores usadas en la administración del imperio.

* Mediante mensajes orales. El chasqui de relevo corría al encuentro del que traía el mensaje y ambos recorrían un tramo juntos, trayecto en que el chasqui pasaba el mensaje a su relevo hasta que éste lo memorizaba.

Además de las “chasqui-huasi“, en los caminos también estaban los “tambos” o casas de descanso, en las que los chasquis descansaban y bebían/comían antes de continuar con la marcha.

Con este sistema de relevo, en el que un chasqui transmitía el mensaje al siguiente chasqui y así sucesivamente hasta llegar al destinatario del mismo, se podían recorrer hasta 250 kilómetros al día, por lo que un mensaje enviado desde Quito tardaría en llegar a la capital inca menos de una semana.


Fuente: http://www.historiadelascivilizaciones.com

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