Roger Hernández Sánchez

Aunque la expectativa por derrotar definitivamente al terrorismo ha sido alta y las intenciones por alcanzar dicha meta han sido profusas, las cifras y la realidad apuntan hacia otro lado, más específicamente al valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). Esta zona geopolítica que comprende las regiones Cusco, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Junín se convirtió, tras la caída de Abimael Guzmán en 1992, en la guarida de los remanentes de Sendero Luminoso (SL), que no tardaron en aprovechar la naturaleza agreste de la selva montañosa a su favor.

Con sus principales cabecillas en prisión o muertos por enfrentamientos con las fuerzas del orden, los años posteriores a la captura de Guzmán devinieron en un desmoronamiento de la estructura política y militar de Sendero Luminoso, lo cual ocasionó rupturas y divisiones al interior de sus columnas.

En el área del Vraem, sin embargo, algunos remanentes materializaron –progresivamente- buenas relaciones con el narcotráfico, quedando de lado, para algunos cabecillas, la ideología marxista, leninista y maoísta que promovió sanguinariamente el ‘pensamiento Gonzalo’. Teniendo como enemigo común al Estado Peruano, las huestes terroristas y los narcotraficantes crearon un vínculo simbiótico, independientemente de sus finalidades. La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) sostuvo en mayo del 2017 que en el Vraem se elaboran aproximadamente 300 toneladas de cocaína al año. El 74% de la cocaína que se produce en el Perú, por tanto, provendría de la mencionada zona.

Asimismo, según la Dirección contra el Terrorismo (Dircote), los principales remanentes del senderismo, encabezados actualmente por Víctor Quispe Palomino ‘José’ y Jorge Quispe Palomino ‘Raúl’, cobran cupos a las mafias que sacan droga por vía aérea o terrestre. A cambio, hacen pistas clandestinas para avionetas, brindan seguridad a miembros de carteles, protegen a los ‘mochileros’ –personas encargadas de trasladar la droga en mochilas- y, cuando desean recibir más dinero, transportan la droga ellos mismos. ¿Por qué no se ha logrado derrotar a estos remanentes?.

En diálogo con este Diario, el ex ministro del Interior Fernando Rospigliosi estimó que el terrorismo está derrotado y que lo que hay en la zona del Vraem son “grupos minúsculos que subsisten gracias al narcotráfico”. “El problema de derrotarlos es que esta es una zona muy agreste, esta gente está ahí hace más de 30 años y conoce muy bien el lugar. Ellos viven básicamente del narcotráfico, pero ya no representan un peligro fuera de esa zona. No tienen posibilidad de expandirse”, consideró.

Según sostuvo el sociólogo, no son necesarias tantas bases militares como sí lo son las labores de inteligencia policial que han logrado, a lo largo de estos 25 años, sucesivos golpes contra grupos armados. “No hay que enfrentarlos con batallones. Las derrotas que se han sufrido han sido por falta de inteligencia. Cuando se acaba con los cabecillas, se desarticula el grupo, y eso ya se ha visto antes con las caídas de ‘Alipio’ [Alejandro Borda Casafranca] y ‘Gabriel’ [Marco Antonio Quispe Palomino]. No entiendo por qué no se ha seguido apostando por esa estrategia”, acotó.

El analista político Carlos Tapia coincidió con Rospigliosi respecto a la naturaleza de los grupos que aún residen en el Vraem, pues lo importante para Sendero Luminoso siempre fue “la ideología y el partido”, por lo que hoy hace apuestas políticas como el Movadef o el Fudepp. Sin embargo, criticó que la estrategia para combatir a los remanentes armados del senderismo conciba que se capture antes a los Quispe Palomino.

“Yo he escuchado a ex miembros de la Dircote decir que si se siguieran empleando la mismas tácticas que el GEIN, ya hubiéramos agarrado a los Quispe Palomino. Las Fuerzas Armadas están en el Vraem desde hace mucho, ¿entonces por qué no ha logrado desarticular al narcotráfico? Ahora, la teoría que se utiliza es errada. Dicen que no podemos erradicar toda la coca porque los campesinos se van a pasar del lado de los Quispe Palomino, pero ese es un argumento interesado”, destacó.

Lee la nota completa en el especial por los 25 años de la captura del terrorista Abimael Guzmán.


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