Como agua y aceite, un agente y un asesino deberán convivir y pertenecer al mismo bando, por lo menos un par de horas. Ambos tenían afrentas del pasado, sin embargo, trabajarán juntos, con la finalidad de que el matón testifique en La Haya contra un peligroso dictador de Europa del Este, quien, en definitiva, no se quedará con los brazos cruzados.

Las persecuciones y los gags son enmarcados por locaciones como Ámsterdam, Londres y Bulgaria, dándole un poco más de vistosidad al filme, puesto que la mayoría de las cintas de acción transcurren en Los Ángeles o Nueva York. Dista mucho de ser un referente del género, simplemente es una cinta que cumple con la función de dar un rapidín entretenimiento, en el que saben utilizar la fórmula del género.

La acción y la comedia se confabulan en una cinta previsible, pero efectiva, para aquellos que no son muy exigentes. La química entre los dos protagonistas es uno de los factores por los cuales la cinta sale airosa. Asimismo, Samuel L. Jackson hace una buena dupla con Salma Hayek, esta última comisionada de personificar a la esposa, una mujer con un vocabulario de carretonero, capaz de hacer sonrojar al mismo Polo Polo; el lenguaje procaz y soez empleado es otro de los elementos que construye una cinta desparpajada y alivianada.

Como curiosidad, esta es la tercera semana al hilo que las mexicanas que trabajan en la meca del cine asaltan la cartelera, hace dos semanas fue el turno de Eiza González con Baby driver, la semana pasada Stephanie Sigman hizo lo propio con Annabelle, y ahora toca el momento de la veracruzana y mayor referente de una mujer brillando en Hollywood; Salma luce desenfadada, divertida y con el sex appeal que la dio a conocer, intacto.

Adrián Ruiz

DIRIGE
Patrick Hughes.

Actúan
Ryan Reynolds, Samuel L. Jackson, Salma Hayek y Gary Oldman.


LEAVE A REPLY