Por Raquel Hernández Luján

 

Crítica de Death Note, el remake de Netflix dirigido por Adam Wingard y protagonizado por Nat Wolff, Willem Dafoe, Margaret Qualley y Shea Whigham. Disponible en la plataforma a partir del 25 de agosto.

Netflix lanzará este viernes 25 de agosto su versión de Death Note, una película que ha venido acompañada de una gran polémica por la occidentalización de una trama que, a todas luces, bebe de una manera tan directa del folklore japonés que difícilmente acepta tales cambios.

El resultado es extraño: por una parte Wingard tiene un talento obvio como narrador, pero por otro ofrece sus peores trabajos cuando tiene una menor implicación personal en ellos y está claro que la empresa en la que se ha metido es casi suicida: es prácticamente imposible satisfacer a los fans de una obra de tan largo recorrido introduciendo tantos cambios, los cuales asfixian el espíritu original que se desprendía de ella.

Death Note es una nueva adaptación del famoso manga escrito por Tsugumi Ōba e ilustrado por Takeshi Obata que se han deshecho en elogios a esta nueva visión de su historia. Cuenta el periplo de Light Yagami, un estudiante brillante obsesionado con el crimen y la corrupción que un día se encuentra un misterioso diario: un “cuaderno de muerte“.

Se trata de una libreta sobrenatural que permite asesinar a cualquier persona cuyo nombre sea escrito en sus páginas. Light conocerá a Ryuk, un Shinigami (dios de la muerte del folklore japonés), y adoptará el nombre de Kira para actuar de manera anónima como “justiciero” tras ser invitado por él a probar el diario y comprobar que es real. Mientras, comienza a ser perseguido por la policía internacional y el misterioso detective L.

Si necesitáis más datos acerca de la historia, nuestra experta en manga Thais Valdivia dedicó todo un reportaje a desgranar los misterios de Death Note y a recopilar la información sobre ella y sus versiones.

Adam Wingard, el responsable de títulos como The Guest, Tú eres el siguiente y Blair Witch es el director de la película, que cuenta con Dan Lin (Sherlock Holmes), Jason Hoffs (Al filo del mañana), Roy Lee (La Lego película) y Masi Oka (Héroes) como productores.

  • Lee nuestra crítica de las dos temporadas del anime Death Note

Los protagonistas son Nat Wolff (Ciudades de papel) como Light Turner (Light Yagami en el manga original), Margaret Qualley (The Leftovers) como Mia Sutton (Misa Amane en el original), Lakeith Stanfield (Déjame salir) como L y el gran Willem Dafoe como el referente de las capturas de movimiento del shinigami Ryuk.

Ni para ti ni para mí

El guión de Jeremy Slater, Charley Parlapanides y Vlas Parlapanides muestra sus grandes flaquezas desde la presentación de los personajes. No parecen conocer el material que se traen entre manos a fondo y, en cualquier caso, no consiguen trasladar su esencia lo más mínimo. Basculan a lo largo de todo el metraje en una constante indecisión: ni son fieles a la fuente ni consiguen desmarcarse del todo para crear algo nuevo haciendo periódicas alusiones a un mundo que un espectador neófito tampoco va a comprender.

La intensidad de la serie y del manga (sobre todo, en ese cruce dialéctico que hay entre los protagonistas) se ha disipado tanto como sus propias personalidades. Los fans no van a quedar satisfechos, mientras los nuevos espectadores no van a comprender bien la trama y tampoco van a tener el ambiente de thriller policiaco envolvente y desgarrador que te hacía consumir con voracidad la obra original.

Lo que tanto temía la gente, el famoso “blanqueamiento” del que también se acusó a Ghost in the Shell, es lo de menos. No es que esta versión de Death Note haya cambiado las coordenadas de la acción o los códigos culturales (que también y no tiene por qué ser algo negativo a priori), es que se ha cargado el mensaje por el camino. Las relaciones entre los personajes son simplonas, las interpretaciones planas, los efectos especiales muy poco convincentes y las muertes parecen más destinadas a un episodio de la franquicia de Destino final que a una adaptación concienzuda, en la que lo más importante era la reflexión acerca de la necesidad de la humanidad de ser controlada por un dios de la muerte o entidad superior versus su propia autorregulación.

Death Note Netflix

Destellos de lucidez

Death Note es una mala adaptación, esto ya os habrá quedado claro, pero el caso es que hay algún asidero al que agarrarse. Por un lado la realización de Adam Wingard… Ha conseguido colar alguna perla puntual que eleva algunas secuencias. Dicho de otro modo, si la película fuera de cualquier otra temática podríamos salvar las ideas que hay detrás de la cabeza pensante que coloca la cámara.

Consigue ser sugerente a veces, utilizar la luz con su toque personal (esa foto neón que tanto nos gustó en The Guest) e incluso generar momentos puntuales de interés, que ya es algo… ¿Suficiente? Bueno, por los pelos. Está claro que te hace apreciar aún más el material original en el que la crudeza de lo narrado está justificado argumentalmente de forma más firme.

Death Note Netflix

Siendo tan poco fidedigna en general, me ha sorprendido la interpretación de Lakeith Stanfield, cuya forma de moverse y desenvolverse es muy similar a la del L que conocíamos.

En suma, Netflix va a darle una visibilidad mundial a un producto de origen muy definido; la pena es que va a ser de una forma muy desvirtuada. Death Note no es esto, ni de lejos: ni el tono, ni los personajes, ni la historia, ni el contexto, ni la puesta en escena, ni los giros de guión están a la altura. Leed el manga, ved la serie, disfrutad de las pelis japonesas y luego, si acaso, echadle un ojo a este experimento para comparar.

Valoración

Deficiente adaptación de Death Note en la que se pierde la esencia de la historia. Todos los apartados de la película se pueden mejorar, empezando por el enfoque de los personajes y terminando por la forma en la que avanza la trama.

Lo mejor

Stanfield defiende su personaje con uñas y dientes. La voz de Dafoe es genial para Ryuk… Y el director sabe lo que hace a pesar del precario guión.

Lo peor

El tratamiento de los personajes, de la historia y la pérdida completa de las motivaciones personales de cada uno de ellos.


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