Paul Neil Herrera Guerra

–¿El Tribunal Constitucional (TC) da un paso importante en su proceso de modernización tecnológica al digitalizar más de 100,000 resoluciones con valor legal?

–Sí. Justicia que no está al acceso de la ciudadanía no es justicia. Una primera apuesta es que el ciudadano pueda estar cerca de sus procesos, seguirlos, armar una mejor defensa y estar mejor preparado para lo que venga. Además, justicia que no es transparente tampoco es justicia. La idea es que no se sienta que cuando un expediente llega a un tribunal como este, entra a una suerte de hoyo negro de imprevisibilidad. Se busca que el ciudadano sepa que lo que presentó tiene un trámite y que tenga una previsión clara de cómo y cuándo se resolverá, sin ninguna sorpresa de ningún mal entendido. Esto también debe tener un correlato con el funcionamiento administrativo, para que cualquiera que desee ser proveedor del TC o presentarse a actividades que no son estrictamente jurisdiccionales, pero que están relacionadas con el funcionamiento de este colegiado, tenga la certeza de que los contratos que celebra o que las actividades a las cuales se presenta son claras y transparentes.

–¿Es un avance de la justicia constitucional peruana?

–Sí, porque esto nos pone en un espacio privilegiado frente a muchos tribunales constitucionales del mundo.

–¿Qué es lo que viene?

–Se pretende una actuación jurisdiccional y administrativa ‘cero papel’. Los casos de inconstitucionalidad y competenciales que se inician en el TC están digitalizados. Buena parte de los amparos, habeas data, habeas corpus y procesos de cumplimiento cuando llegan aquí ya están digitalizados en lo que toca. Nos interesa que los casos que aún no lo están puedan estar al alcance de la población y establecer un trabajo conjunto, a este nivel de digitalización, de acceso e intercambio de información con otras entidades públicas. Un sueño todavía no cumplido es tener expedientes digitales únicos sobre amparo, pero eso es un trabajo de largo aliento.

–¿Cómo evalúa el desarrollo del derecho constitucional peruano?

–En el Perú, primero hubo el gran mérito de una generación anterior de distinguir entre el derecho político, vale decir, la descripción de las instituciones, y el derecho constitucional. Los operadores: abogados, jueces, jueces del TC han cumplido un papel muy importante para recrear instituciones con doctrina y jurisprudencia. En el Perú se han hecho cosas muy valiosas en ese sentido y se han revertido situaciones muy importantes porque se han ido creando más elementos del derecho constitucional.

–¿Hacia dónde debe apuntar el derecho constitucional?

–Tiene que apuntar siempre a lo mismo, a la protección del ejercicio de los derechos con una limitación del ejercicio del poder. El derecho constitucional se encontrará con nuevos escenarios porque hay nuevos problemas: la genética, la informática y nuevas situaciones en la realidad diaria como las nuevas formas que comprometen la seguridad. El Derecho siempre tiene que dar respuesta a los problemas, pero esta respuesta, que es responsabilidad particular del derecho constitucional, debe darse evitando el abuso del poder y asegurando el pleno ejercicio de los derechos.

–¿Cómo evalúa el desarrollo del derecho procesal constitucional?

–El gran mérito de este derecho es que brinda al ciudadano canales para reclamar lo que es suyo, le da importancia a cada uno de nosotros para tratar de controlar los excesos del poder. Nos da la posibilidad de pedir aquellos derechos que de repente nos corresponden, pero que no se nos quieren asignar y le da a colectivos que se forman la posibilidad de acceder a aquellos derechos que a veces formalmente o informalmente no se les quiere reconocer.

–¿Hay un desarrollo doctrinario importante del derecho constitucional en el país?

–Se hace un trabajo muy valioso. Es impresionante el nivel de formación y análisis que muchos alumnos de Derecho tienen sobre categorías constitucionales, así como su reflexión de interpretación constitucional. Hay un buen semillero para seguir trabajando.

–¿Qué trabajo se viene para el TC?

–Un esfuerzo muy fuerte en este proceso de constitucionalización del Derecho. Hay ramas jurídicas y actividades que todavía demandan una lectura y una respuesta conforme a la Constitución. Se ha avanzado bastante, pero hay cosas por hacer.

–¿Como cuáles?

–Sin duda, el papel mediador jurídico del TC se fortalecerá en un contexto en el cual nos acercamos a las elecciones municipales y regionales, donde además tenemos fenómenos económicos importantes y repercusiones sociales a ojos vista. Por su labor de integración social, al TC le corresponde no solo resolver los conflictos, sino buscar con sus decisiones crear clima para que no se produzcan nuevos conflictos, reconciliar a los que están peleados, tratar de incluir a los excluídos, tratar de establecer ciertos consensos básicos y una cohesión necesaria. En un escenario donde hay cambios económicos, políticos,sociales, sin duda hay una meta de trabajo para el TC muy importante.

Control de convencionalidad

A criterio del magistrado Espinosa-Saldaña, el control de convencionalidad como mecanismo para garantizar la aplicación de la Convención Americana sobre Derechos Humanos es una necesidad. “En un mundo como el nuestro tiene que potenciarse, respetando lo propio, un parámetro de derecho común, donde se entienda al derecho, a los derechos y a los mecanismos de limitación del poder y de ejercicio de la toma de decisiones, con consideraciones que respondan más o menos a pautas similares que vienen no solo de los tratados, sino también de la interpretación vinculante a esos tratados e incluso de algunas normas que se imponen como de ius cogens”, comenta. Considera que deben haber jueces especializados en materia constitucional atendiendo a que la dinámica de la interpretación constitucional tiene sus particularidades.

Apuntes

El TC hace hoy una apuesta muy fuerte por acercarse a la gente y facilitarle que entienda lo que se puede conseguir en este colegiado y lo que no corresponde a este tribunal, con el uso de la tecnología.

El magistrado Espinosa-Saldaña considera importante tener en cuenta que no se puede pensar que la manera de acercarse a la gente y comunicarse con la población es la misma de hace cien años.

Además, advierte que la interpretación convencionalizada de las normas nos ha permitido llenar de derechos nuestro Derecho.


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