Guillermo Nugent es sociólogo, investigador, psicoanalista y profesor universitario. En octubre de 2016, asumió la dirección del LUM – Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social, espacio que en diciembre cumplió un año de abrir sus puertas al público. Conversamos de la necesidad de visibilizar más al Lugar de la Memoria y lo que se viene para 2017.

Hace poco más de un año, el LUM abrió sus puertas. ¿Se puede ensayar un balance?Es un tema difícil. En el Perú, la paradoja es que la fecha del inicio del ciclo de la violencia: 1980, es en realidad la fecha de las primeras elecciones generales que hubo después de 17 años. Este periodo fue de asentamiento de un gobierno democrático y de extremada violencia. Entonces, cuando se ha tratado de crear un lugar de la memoria alguna gente ha pensado que es una manera de poner en cuestión el régimen político. Y en realidad el régimen político ha tendido a fortalecerse. Hay gente que piensa que este es un lugar donde se le da cabida al terrorismo o, por el contrario, que es un lugar muy tibio en cuanto a señalar denuncias de violación de derechos humanos. Si bien nos vamos acostumbrando a que haya puntos de vista distintos, aún nos cuesta trabajo. El pluralismo no es cómodo para nadie que defienda sinceramente sus opiniones. Siempre habrá algo de narcisista.

¿Por qué es importante tener un lugar de la memoria?Diría que el Perú está muy fuertemente comunicado y eso requiere nuevas formas de memoria, de recuerdo histórico. El LUM es una manera de adaptar nuestra capacidad de memoria a los nuevos tiempos comunicativos.

Una de las críticas al LUM es que se ha concentrado especialmente en la época del fujimorismo.En ese bloque de 20 años (el ciclo 1980-2000) es posible distinguir que hubo periodos distintos. El primero va del 80 al 89, que es quizá el periodo de violencia más intenso. El 89, el Ejército saca un manual de lucha contrasubversiva que se adapta a la realidad; entonces, se hizo una alianza con la población rural y paralelamente hubo un trabajo policial más fino y en tres años eso termina con la captura de Abimael Guzmán. Ese es el segundo ciclo. Y luego hay un tercer periodo que arranca con el autogolpe de Alberto Fujimori.

¿Pero efectivamente el LUM se ha enfocado, sobre todo, en el periodo fujimorista? Del 80 al 2000 ningún gobierno puede decir yo soy inocente o no tuve nada que ver. Fue una crisis que afectó gravemente a todos los gobiernos. La responsabilidad es compartida.

Otra crítica hacia el LUM es que los policías y miembros de las Fuerzas Armadas víctimas del terrorismo y sus familias que sufrieron las consecuencias no han merecido la atención debida.A quienes señalan eso deberían visitar la exposición permanente y ver que los materiales que se ofrecen son de un registro bastante amplio. Además, hemos trabajado con asociaciones de familiares de víctimas de la violencia, tanto civiles como de las fuerzas policiales y militares. Incluso, ha habido un encuentro, que ha sido muy difícil y tenso. La idea del LUM es que sea un espacio que facilite esos encuentros. Este no es un espacio de memoria para que la gente diga quién tiene la razón y quién no la tiene, sino que desde las distintas perspectivas veamos que este fue un periodo doloroso y terrible en nuestra historia republicana reciente, y que el mantener viva esta memoria nos va a proteger y va ser más difícil que periodos así se repitan.

¿Es válido que espacios como el LUM se politicen o ideologicen o es parte de su naturaleza?Es inevitable que haya apreciaciones políticas. No lo vería necesariamente como un defecto. Sí me preocuparía que se piense que hay alguna omisión grave.

¿Qué tal ha sido la respuesta del público?Hemos tenido un promedio de 45 mil visitantes a las salas y 20 mil al auditorio en el 2016. Y la actitud es una mezcla de curiosidad y recogimiento. Vienen muchos escolares, turistas. Uno de nuestros planes para 2017 es hacer una política más constante a través del Ministerio de Educación para traer a estudiantes de escuelas públicas.

¿Siente que aún es un espacio al que le falta exposición?Una de mis metas es darle más visibilidad al LUM; sin embargo, las visitas han sido muy fluidas.

¿Para 2017 qué alista el LUM?Tenemos pendiente una exposición sobre la historia del caucho en la Amazonía, luego otra sobre la esclavitud en la República y migración china al Perú. Y me gustaría terminar el 2017 con una exposición sobre las distintas modalidades de hacienda en el Perú. La idea es, a través de estas exposiciones, ir ampliando y creando el marco histórico para entendernos mejor.

Pero llegaremos al bicentenario marcados por la corrupción.Esto de la corrupción es un escándalo absoluto, pero hace 30, 40, 50 años la gente no se quejaba exactamente de la corrupción sino del abuso. La peor lacra que hemos tenido en la República ha sido el abuso contra los más indefensos. Los horrores que se describen en el LUM una parte se pueden explicar por la corrupción, pero la verdad era más esta cultura de la prepotencia o del abuso. Ahora, desafíos morales siempre habrá.

Autoficha

  • “Soy de Lima, tengo 63 años. He estudiado varias cosas, entre ellas Historia, Sociología, luego hice una formación en Psicoanálisis –a la que tengo pendiente incorporarme– y la docencia universitaria. Fui director de la Escuela Registral del Reniec desde el año 2011”.
  • “He publicado los libros El Conflicto de las Sensibilidades. Propuesta para una interpretación y crítica del siglo XX peruano (1991); El laberinto de la Choledad (2011); El orden tutelar: sobre las formas de autoridad en América Latina (2010), entre otros”.
  • “He ejercido la docencia en varias universidades, como la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México D.F., la Universidad de Lima, la U. Nacional Federico Villarreal, la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos”.

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