Patricia Tubella

Las campanas del Big Ben, el nombre por el que es popularmente conocida la célebre torre del reloj del Parlamento británico, están a punto de enmudecer. A partir del próximo lunes, el icono más reconocible de Londres seguirá dando la hora aunque en silencio durante los próximos cuatro años que requiere su restauración. La ciudadanía ha sido convocada frente a la construcción neogótica a orillas del Támesis para asistir a esa despedida temporal, que marcará una última campanada al mediodía del 21 de agosto.

Hasta su regreso sonoro, en el 2021, los martillos que vienen repicando en la gran campana principal desde hace 157 años van a ser desconectados del reloj, cuyas piezas serán sometidas a reparación y limpieza. También se renovará la estructura de hierro fundido y se sustituirán las manecillas. La necesaria cirugía obligará a silenciar no sólo a la enorme campana— su peso es de 13,7 toneladas— que proclama las horas en punto sino también a sus compañeras encargadas de cantar los cuartos.

El desmonte de esa obra de la ingenierá victoriana, ideada por Charles Barry, no impedirá que el reloj en sí continúe funcionando, gracias a la instalación de un motor eléctrico que sustituye al mecanismo original en reparación. Sin embargo, en algún punto de los trabajos los operarios deberán cubrir las cuatro caras de la torre, dejando oculta temporalmente la referencia horaria más respetada del país.

A lo largo de más de siglo y medio, las campanadas del Big Ben han venido acompañando al pulso de la capital británica, si bien no de modo ininterrumpido. Ya fueron silenciadas por anteriores trabajos de renovación entre 1983 y 1985, y de nuevo en 2007 durante un lapso más breve porque entonces sólo se trató de labores de mantemiento. Los habitantes de la ciudad volverán ahora a echar de menos ese sonido tan característico, con el consuelo de que lo recuperarán de forma puntual en ocasiones especiales, como la despedida del año que congrega a multitudes en su entorno o el Remembrance Sunday (el domingo del recuerdo que cada noviembre conmemora la firma del armisticio que luego puso fin a la Primera Guerra Mundial).

La mayoría del público y de los millones de turistas se refiere a la torre del palacio de Westminster —sede de las dos cámaras del Parlamento— como Big Ben, cuando en realidad ese es sólo el nombre del reloj. El nombre oficial de esta estructura de 96 metros de altura fue el de Torre del Reloj hasta hace un lustro, cuando los diputados de los Comunes decidieron rebautizarla en honor de la reina de Inglaterra. Pero a día de hoy, ningún londinense alude a uno de sus monumentos más queridos como la Torre de Isabel. Por mucho que los británicos estimen a su monarca, la fuerza de la costumbre pesa más a la hora de designar a una de las construcciones más fotografiadas de Reino Unido.


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