El plato consiste en una masa de papa cocida, que envuelve un relleno elaborado con carne de vacuno, cebollas, aceitunas y huevos duros, todos estos picados. Una vez armada la masa con el relleno, se lleva a freír hasta que dore.

También se suele agregar chuño para darle mayor consistencia a la masa, y se sirve con salsa criolla. En el Perú existe también una variantes de este plato llamada «yuca rellena», en la que se reemplaza la papa por la yuca, con la que se obtiene un sabor diferente y una textura más ligosa que aquella de la papa rellena.

Según cuenta la historia, en 1879, en plena Guerra del Pacifico, los soldados peruanos tenían que caminar y viajar por áreas bastante extensas, por caminos alejados de las ciudades y poblaciones, para que los soldados chilenos no advirtieran sus posiciones y no puedan determinar donde sería el próximo ataque. En estos periplos, los soldados tenían que llevar su alimento pero no existían bolsas ni como refrigerar, por ello, con mucho ingenio cocinaban la carne de res u de otros animales (picada y a medio moler), la sazonaban y hacían una especie de pasta con las papas sancochadas, colocaban la carne dentro y luego la freían para que tome consistencia. Todo eso era envuelto en telas como pañuelos grandes, de esa manera, cuando llegaba la hora del almuerzo, sacaban estos envoltorios y se las comían.

Mito o verdad, lo cierto es que nuestra “Papa Rellena” cruzó las fronteras peruanas, por ello nuestros hermanos chilenos tienen también su versión de la Papa Rellena, quizá, digo yo, algún soldado peruano le invitó de su merienda al combatiente chileno en algún break en plena guerra… es así que dicho platillo también es considerado dentro de la culinaria mapuche.

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