La historia oficial de la vida de Bolívar siempre nos ha llegado como la de un héroe de proporciones épicas cuyas hazañas son ampliamente conocidas. Pero muy poco se ha escrito sobre el Bolivar personal, su forma de ser y sus verdaderos intereses. Henri Louis Ducoudray Holstein, agregado militar del Libertador, publicó en 1828, un libro titulado “Memorías de Bolívar”, en donde, describe detalladamente como era Colombia y Venezuela antes y después de la revolución de 1810, las diferencias entre los criollos de Bogotá y de Caracas, la forma de ser de las mujeres, la sociedad, las costumbres, los valores, la pobreza, la educación, la influencia de la iglesia en el gobierno y el pueblo, y así mismo, describe con muchos detalles la vida del Libertador, su descripción física, su forma de ser, sus defectos, y su abuso de poder como Dictador. En un segundo libro, publicado en 1858, “Memorias y Documentos para la historia e independencia del Peru”, escrito por Presidente de Peru en 1823, describe a un Bolivar completamente diferente al que conociamos, aunque se hace necesario corrobar con otras fuentes para confirmarlo.

 


Los países latinoamericanos han sufrido una decadencia política y social durante tantos años, y son tan pocos los ejemplos de líderes a seguir que hayan dejado huella, que es natural buscar un modelo a seguir de alguna forma, así como los países desarollados, lo modelos a seguir se van renovando en cada generación y reemplazando los anteriores, tal como Winston Churchill en Inglaterra, el General De Gaulle en Francia, Theodore Roosevelt y John F. Kennedy en Estados Unidos, Konrad Adenauer en Alemania, en Latinoamérica se sigue buscando ese modelo.

De esta forma, cada país, cultura, comunidad, partido político tiene la necesidad de mantener vivos a sus héroes, un modelo a seguir que satisfaga los ideales en con los que ellos se sienten representados. Así mismo ha sucedido con Bolívar, la falta de nuevos modelos a seguir en recientes generaciones ha dado pie para seguir mirando al mismo líder una y otra vez, convirtiéndolo así en el único modelo ideal, a pesar de que el contexto social y político de ahora es muy diferente.

Bolívar, es tal vez, el único héroe que puede ser admirado tanto desde la izquierda como desde la derecha política, a diferencia de otros modelos revolucionarios como José Martí, Che Guevara, Fidel Castro o Marx. Así que los que quieren ver a Bolívar como un hombre revolucionario o como un hombre político o como ambos así lo ven.

Se ha dicho que la Carta de Jamaica es la compilación de su verdadero pensamiento y visión política para Latinoamérica, esta fue escrita en 1815, mucho antes de las batallas de independencia y de tener tanto poder y enemigos, y ésta, junto con el Manifiesto de Cartagena, se ha convertido en la guía para futuros líderes bolivarianos.

Conocer al verdadero Bolívar podría ser difícil pero es posible gracias a la gran cantidad de cartas, libros y testimonios de personas que tuvieron contacto personal con él, tal como la compilación de documentos hecha por el General O’ Leary , amigo personal de Bolívar, y a quien Manuelita Sáenz entregó también todas sus cartas. Son alrededor de treinta y dos tomos de cartas y documentos. (Se pueden bajar completos de Internet por Google Books aquí).

Bolívar fue objeto en vida, de muchos enemigos, detractores, admiradores y seguidores. Muchos de ellos solo escuchaban las buenas noticias de sus triunfos y de esta manera salían a recibirlo con grandes agasajos.

Los siguientes textos, muestran el otro ángulo, la otra versión, el lado que manejaban los que no estaban contentos ni con sus políticas, su pensamiento, su forma de ser. Dado que se basa en recuentos personales, no se puede establecer el grado de veracidad sino leyéndolos dentro del contexto apropiado, mediante una valoración racional y neutral de los hechos descritos y corroborándolos con otras fuentes no oficiales de la época.

El primer libro, las Memorias de Bolívar, escrito por el General Villaume Ducoudray y publicado en Boston en 1828 y en Londres en 1830,  ofrece unas descripciones muy sensatas, detalladas y aparentemente neutrales de la sociedad, la cultura, y el ambiente político y social de la época, y describe con detalles la fisionomía y personalidad del Libertador.

El segundo libro, Memorias y documentos para la historia de la Independencia del Perú, publicado en 1855, 25 años después de la muerte de Bolívar, describe como actuó Bolívar en el Perú cuando llegó con su ejército libertador. Son una serie de anécdotas de las pretensiones políticas de Bolívar en el Perú; su forma de ser, especialmente con las mujeres y lo demás oficiales y las razones por las que fue expulsado de allí. La mayoría de las anécdotas de Bolívar lo describen como un ser muy despreciable. Para establecer la veracidad de las anécdotas es necesario corroborar con otras fuentes de la misma época sobre los mismos acontecimientos.

Memorias de Bolívar de Villaume Ducoudray-Holstein

Publicado en 1830 y escrito durante cinco años, el General Villaume, edecán y confidente de Bolívar; en su libro, describe detalladamente como era Colombia y Venezuela antes y después de la revolución de 1810, las diferencias entre los criollos de Bogotá y de Caracas, la forma de ser de las mujeres, la sociedad, las costumbres, los valores, la pobreza, la educación, la influencia de la iglesia en el gobierno y el pueblo, y así mismo, describe con muchos detalles la vida del Libertador, su descripción física, su forma de ser, sus defectos, y su abuso de poder como Dictador.

El General Heinrich Ludwig Villaume Ducoudray-Holstein, nació en 1763 (otros afirman que en 1772) en Alemania. Ayudó a liberar al Márquez de Lafayette en 1795. De 1793 a 1811 luchó al lado de los franceses bajo Napoleón, fue capturado en Cádiz, y su libertad fue comprada por unos mexicanos revolucionarios que lo ayudaron a salir para viajar hacia los Estados Unidos. Al Parecer estuvo en México ayudando en su independencia y llegó a Cartagena en 1814 para servir como jefe del estado mayor en 1816 . Murió en Albany, Nueva York en 1839. Se casó con la bogotana María del Carmen Gravete (n. 1800 Bogotá, m. 1855 Albany, Nueva York).

Villaume en la época de Bolívar fue considerado como uno de los sus detractores, y como es de esperarse, hoy en día no sale bien librado de los historiadores bolivarianos modernos (Memorial de Agravios, pág. 106. – Guillermo Morón). La siguiente es la descripción física y emocional de Bolívar, con quien trabajo y compartió varios meses. Villaume hace referencia también al la descripción de Bolívar del Coronel Hippisley en su libro “Narrativa de la Expedición a los Ríos Orinoco y Apure, en Sur América”.

El General Bolívar, en su exterior, en su fisionomía, en todo su comportamiento, no tiene nada que se pudiera notar como característico o imponente. Sus maneras, su conversación, su comportamiento en sociedad, no tienen nada extraordinario, nada que pudiera llamar la atención de alguien que no lo conociera; al contrario, su físico está contra el.

El tiene cinco pies cuatro pulgadas de alto (un metro sesenta y dos), su cara es larga, sus mejillas son huecas, su color de piel es de un moreno pálido; sus ojos son de tamaño medio, y muy hundidos en su cabeza, la cual está cubierta ligeramente con cabello; y su cuerpo entero es muy delgado. Tiene la apariencia de un hombre de sesenta y cinco años. Al caminar, sus brazos están en perpetuo movimiento. No puede caminar por mucho tiempo, pues se fatiga muy pronto. A donde quiera que va, su estadía es muy corta, en contadas ocasiones algo más de media hora, y tan pronto como regresa, su hamaca esta fija, en la cual el se sienta o descansa, y se balancea tal como lo acostumbran sus mismos paisanos.

Bigotes grandes cubren parte de su cara, y es muy particular en ordenar a cada uno de sus oficiales que también los lleven en sus caras, diciendo que les da una apariencia marcial. Esto le da un aspecto salvaje, particularmente cuando está apasionado, sus ojos se vuelven animados, y gesticula y habla como un loco, amenaza con disparar a todo aquel con quien el esta disgustado, camina rápidamente a través de su habitación, o se lanza sobre su hamaca; luego se levanta saltando de ella, ordena a la gente salir de su presencia, y frecuentemente los arresta. Cuando desea persuadir, o convencer a alguien de su propósito, el emplea las promesas mas persuasivas, tomando a un hombre del brazo, y caminando y hablando con él como si fuera el más íntimo de los amigos.

Tan pronto como obtiene su propósito, se vuelve frío, arrogante, y algunas veces sarcástico; pero nunca ridiculiza de frente a un hombre de alto carácter, o a un hombre valiente, sino solo en su ausencia. Esta práctica de abusar de la gente en su ausencia, es característica de los caraqueños generalmente. El siguiente texto es un extracto del libro del Coronel Hippisley “Narrativa de la Expedición a los Ríos Orinoco y Apure, en Sur América”, Londres, 1819, página 382.

“Yo he tenido una amplia oportunidad de examinar al general (Bolívar) mientras el conversaba con el Capitán Beire. De lo que escuchaba sobre el, llegué a esperar a un hombre muy diferente del que yo vi ante mí. El General Bolívar es de una apariencia promedio, aunque solo tiene treinta y ocho años, aparenta unos cincuenta años de edad. El tiene alrededor de cinco pies y seis pulgadas (un metro sesenta y siete cm.), de complexión delgada y pálida, cara alargada, marcada con todos los síntomas de ansiedad, falta de cuidado, y casi que podría agregar, depresión. También parece haber padecido un gran sufrimiento. Sus ojos oscuros, y de acuerdo a un reporte, muy brillantes, ahora tienen falta de brillo y son muy pesados, aunque yo le daría crédito por haber tenido más fuego y energía, cuando su cuerpo estaba menos desgastado. Pelo negro, ligeramente atado por detrás con un pedazo de cinta de seda, bigote grande, una pañoleta negra alrededor de su cuello, pantalón azul, botas y espuelas, completan su atuendo. Ante mis ojos el pudo haber pasado por cualquier cosa menos por lo que él es. A través de su habitación estaba suspendida una de las hamacas españolas, en la cual el ocasionalmente se sentaba y se balanceaba, mientras conversaba, y rara vez, permanecía en la misma postura por más de dos minutos,” etc.

El General Bolívar ocupa muy poco tiempo en estudiando las artes militares. El no entiende la teoría, y muy rara vez hace una pregunta, o mantiene una conversación relacionada con esto. Tampoco habla de la administración civil, a menos que caiga dentro de los asuntos del momento. Varias veces he tratado de llevar una conversación seria en estos temas, pero siempre me interrumpe diciendo “si, si, mon cher ami, yo lo sé, eso es muy bueno; pero a propósito”- e inmediatamente cambia la conversación a un tema diferente.

Su lectura, la cual es muy escasa, consiste de historia simple y algunos cuentos. No tiene una biblioteca, o colección de libros, que sea apropiado a su rango y lugar que ha ocupado por los últimos quince años. Es muy apasionado por el sexo, y siempre tiene dos o tres damas, de quienes una es su amante favorita, quien lo sigue a donde quiera que el va.

Bailar es una diversión de la cual es también es muy apasionado. Donde quiera que se queda, dos o tres días en un lugar, el baila una o dos veces, vistiendo sus botas y espuelas, y hace el amor a esas damas quienes suelen complacerlo por el momento. Siguiente a esta diversión, le gusta su hamaca, en donde se sienta o se recuesta, conversando o entreteniéndose con su amante favorita, u otras favoritas, algunas de las cuales he nombrado en el curso de este trabajo. Durante este tiempo, el es inaccesible a los demás. El edecán en servicio le dice a aquellos que tienen un asunto importante que tratar con el: – “Su Excelencia esta profundamente ocupado en el momento, y no puede ver a nadie.” Cuando esta de mal genio, el maldice como cualquier buscapleitos, y ordena a la gente salir de su presencia de la forma mas grosera y vulgar. De su forma de vida, o mejor aún, debido a su amor por el placer, muchos de los asuntos importantes los acumula, y se los deja a su secretario; tal como su decreto del 8 de marzo de 1827, modificando los impuestos de la Aduana de Venezuela, el cual es atribuido a Ravenga, y el cual destruyó el comercio del país. Cuando de repente se acuerda de sus asuntos pendientes, llama a su secretario, y le da instrucciones para que escriba la carta o el decreto. Esto hace que se acuerde de otros asuntos pendientes, y como sucede con frecuencia, en un solo día se pone a hacer a la carrera el trabajo de quince o veinte días. De esta manera, pasa con frecuencia, que los decretos, escritos el mismo día, están en oposición directa el uno con el otro.

El general Bolívar ha adoptado las tradiciones y costumbres de los españoles europeos. El toma su siesta regularmente y se alimenta al igual que los españoles. El va a las tertulias, da refrescos, y siempre baila el primer minueto con la dama de más alto rango de la compañía. Esta vieja costumbre española es muy practicada en toda Colombia.

Considerando que el general Bolívar es el juego de las circunstancias, es difícil de analizar su personalidad. Bolívar exitoso, difiere, no solo circunstancialmente, del Bolívar en la adversidad; el es otra persona. Cuando es exitosos, el es vanidoso, arrogante, de mal corazón, violento; al mismo tiempo, la más pequeña de las circunstancias encienden la desconfianza de su autoridad, y termina arrestando y algunas veces condenando a pena capital a todo aquel de quien sospecha. Así que, en gran medida, el oculta estas fallas, por medio de la cortesía de un hombre educado en el llamado “beau monde”. Estas características se manifiestan en sus ataques de ira; pero sin embargo, no se manifiestan a menos que esté seguro de tener el poder de su lado; las bayonetas a sus órdenes. Cuando el se encuentra en adversidad y sin apoyo exterior, tal como lo estuvo de 1813 a 1818, el es perfectamente libre de cualquier ira o violencia de temperamento. Usualmente se vuelve tranquilo, paciente, dócil, e incluso sumiso. Aquellos que lo han visto cambiar a través de los tiempos, estarán de acuerdo en que no he exagerado esta descripción.

Los defectos predominantes de la personalidad del General Bolívar, son la ambición, la vanidad, la sed por el poder absoluto indivisible, y una gran disimulación. Es muy astuto, y entiende a la humanidad mucho mejor que todos sus paisanos; él hábilmente cambia cualquier circunstancia para su propia ventaja, y no escatima ningún esfuerzo para ganarse a aquellos que el sabe le pueden ser útil. El es eficiente en ofrecerles pequeños servicios; los adula, les hace promesas brillantes; les hace creer que sus sugerencias son útiles e importantes, y está listo a seguir sus consejos. Si una tercera persona le sugiere algo, o se encuentra con algún éxito inesperado – él instantáneamente el regresa a su verdadera personalidad, y se vuelve vanidoso, arrogante, enojado y violento; se olvida de todos los servicios y obligaciones, habla con desprecio de todos los que adulaba, y si no tienen ningún poder, los abandona, pero siempre manifiesta una disposición para evitar a aquellos que el sabe que lo pueden enfrentar y resistir.

En Los Cayos, el General Bolívar y yo, vivimos bastante tiempo y fuimos muy cercanos. Un día nuestra conversación era sobre el General Mariño, y el me dijo riéndose “Oh, yo desprecio a Mariño. Es un idiota y no es capaz de comandar ni a cuatro hombres”. Mariño en ese instante entró. Bolívar lo recibió en la puerta y lo abrazó calurosamente, como si fuera un amigo muy querido; nos quedamos juntos hablando como una hora o más.

Este libro sirvió como la fuente de información para que Karl Marx escribiera una extensa biografía de Bolívar publicada en 1858 en el Volumen III de la New American Cyclopedia, en donde crítica sus actos y lo describe como cobarde y miserable. Los grupos de izquierda le restan importancia a este articulo y lo rechazan vehementemente pues segun ellos, Marx desconocia los verdaderos hechos de la independencia de latinoamérica.

Memorias y documentos para la historia de la Independencia del Perú
Causas del Mal Éxito

Los siguientes son apartes de este libro publicado en 1855, escrito por P. Pruvonena (anagrama de ‘Un peruano’) – seudónimo de José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete – , nacido en 1783 y muerto en 1858. Riva Agüero participó en el movimiento de Independencia del Perú, apoyó al General San Martín cuando estuvo en el Perú y ocupó el ejecutivo. Cuando San Martín partió, Riva Agüero fue nombrado Presidente de la República en 1823. Su vida política fue muy tormentosa y el congreso le retiro su apoyo varias veces. Fue depuesto por Antonio José de Sucre hasta la llegada de Bolívar al Perú. Para no perder su poder, trato de conciliar con el virrey para evitar la llegada de Bolívar por lo que fue acusado de traición y arrestado, terminó exiliándose en Chile, en donde al parecer escribió este libro, en donde describe, según él, todos los atropellos cometidos por Bolívar y San Martín en el Perú.

Riva Agüero hace una extensa introducción, en donde expresa todo su punto de vista y pensamiento sobre los errores cometidos en el Perú para lograr su Independencia y lo importante de contar toda la verdad sin ocultar hechos ni vanagloriar a héroes que no lo merecen. En su libro, escrito bajo el seudónimo de Pruvonena, se refiere a su nombre real (Riva Agüero) en tercera persona, y defendiéndolo y mostrándolo como una víctima más del fallido proceso de la independencia.

En la introducción, recalca varias veces lo importante de ser imparcial al escribir la historia describiendo tanto los hechos buenos como malos de sus protagonistas, para poder lograr su veracidad.

Dice en su introducción:

“En la publicación que hacemos en esta obra, de algunos de los defectos de ciertas personas, hemos considerado que son notorios a una parte de los habitantes del Perú; y sobre todo porque los crímenes, y demás excesos de aquellas han sido la causa principal del mal resultado, que ha tenido la independencia…
Repetimos aquí lo de Tácito, que sin odio y sin envidia referimos acerca de esas gentes lo que estamos en el deber de referir.” […]“La historia se debe, pues, escribir con veracidad, y manifestar en ella a las personas con todas sus cualidades: si estas son buenas, para que sirvan de ejemplo a las generaciones venideras; y si por el contrario, para que el relato de sus crímenes e inmoralidad sirva de preservativo y de horror a los hombres. Según estos principios, todo historiador que solamente se contrajese a relatar las acciones buenas, y pasase por alto las malas, no sería la historia la que escribiese, sino un panegírico de aquellas; y faltaría a su deber; porque la ocultación de las faltas, excesos o crímenes que hubiesen cometido las personas que pasan a la historia, quedarían ignorados; lo que equivale a escribir la historia sin imparcialidad y en contravención a ella misma” […].

Algunos indican que en este libro desahoga, al parecer, todo su despecho hacia una carrera frustrada y llena de obstáculos y termina vengándose de sus enemigos para limpiar su nombre a través de su seudónimo Pruvonena. No por eso se le puede descartar o mirar con indiferencia, pues justamente esas son las anécdotas que escuchó, vivió o incluso se pudo haber imaginado, durante la época de la independencia.

Aquí algunos apartes:

“Si nos hubiésemos de ocupar detalladamente de sus excesos [de Bolívar] sería necesario escribir muchos volúmenes; y por otra parte no siendo el objeto de esta obra, sino manifestar las causas que han ocasionado el mal éxito de la independencia del Perú, nos ceñiremos aquí solamente, a relatar algunos hechos en comprobación de nuestros asertos, remitiendo a los lectores que quieran tomar mas datos, a lo mucho que se ha publicado ya sobre este hombre funesto. Daremos aquí principio asentando, que Bolívar tomó el partido de la independencia por no pagar a la real hacienda una suma considerable que le debía; este hecho es notorio. […] He aquí descubierto que no fue por patriotismo el partido que tomó contra la causa del rey, sino por no pagar esa ingente suma a la real hacienda.”
Pág. 178

“Cuando Bolívar vino al Perú no trajo casi ningún equipaje y cuando salió de él, llevo multitud de carros llenos de equipaje, valiosas alhajas, vajillas de oro y plata, y multitud de cajones con oro amonedado. Esto es notorio.” Pág. 179.

“Bolívar dispone del tesoro público con escándalo y sin responsabilidad. Sus coquetas, sus favoritos, sus aduladores están sostenidos de las arcas nacionales, y sin embargo, no tiene que dar cuenta, ni hay quien diga que estos son robos.”

“La generosidad de Bolívar. Muy fácil es ser prodigo de lo ajeno, sus sueldos son como el aceite con que se consagra a los reyes de Francia, que nunca se acaba. De ellos pagan pensiones, a mas de las que le corresponden por la ley; y sin embargo los recibe íntegros donde quiera que está.” Pág. 178

“Frecuentemente cuando Bolívar llegaba a una población del Perú, pedía al gobernador de ella, que le llevase una mujer. Asombrado uno de estos de tal mandato, procuró evadirse de cumplirlo; pero Bolívar insistió en ello, y al fin se vio el gobernador obligado a obedecerlo. No hallando mujer alguna que quisiese prestarse a ese escándalo público, volvió el encargado y dijo a Bolívar que no había hallado sino una negra; y que él no se había resuelto a hacerla venir a su habitación. Entonces Bolívar irritado, le dijo: yo le he pedido a U. una mujer bien parecida, y no se pare U. en que sea negra o blanca, porque una mujer es lo que quiero.” Pág. 279

“Hallándose Bolívar en el Perú, trataba un día en su mesa a tiempo de la comida, acerca de cierta señora casada con un general, expresándose sobre las cualidades de ésta, y diciendo en alta voz que en la noche anterior la había tenido de visita. A tiempo de la algazara que sobre esto se había formado entre él y sus comensales, se aparece el marido de esa señora, y Bolívar lo hace sentar a su lado. A poco rato dijo en voz alta que había llegado en buena hora, porque tenía que mandar a su esposa un collar de perlas que en la noche anterior se le había quedado en su cama. Todos los circunstantes se miraban a la cara y reían. Considérese por esto cual quedaría de abochornado el marido. El tartamudeó algunas palabras, tomó el collar y se despidió inmediatamente. Este miserable tuvo que resignarse y callar: tal era el terror que todos tenían a Bolívar.” Pág. 277

“Sería de nunca acabar, si hubiésemos de referir aquí, las extravagancias y acciones soeces de Bolívar; y por esto nos contentaremos con relatar solamente dos anécdotas, y por ellas se podrá juzgar de su falta absoluta de educación. En un convite que le dio en Arequipa el general Don Pío Tristán, hallándose Bolívar sentado en la mesa, al acabarse la comida, esto es, cuando ya el vino se le había subido a la cabeza, lo que era en él muy frecuente, se paró repentinamente sobre la mesa, y se puso a pasear de un extremo a otro de ella con un vaso de vino en la mano para decir un brindis. Después de pisotear los platos, vasos y botellas, y de arrojar al suelo con los pies cuanto había en la mesa, prorrumpió su desconcertado discurso, o su improvisado brindis. Está acción brutal sorprendió, como era natural a las personas sensatas que se hallaban ahí, y llenas de estupor, sorpresa y confusión no sabían que hacer, ni a que atribuir ese acto de locura. El general Tristán vio bien tristemente ese desacato, y la destrucción de su servicio de mesa de rica porcelana, selecta cristalería, y lujosas alfombras. Los concurrentes se levantaron de la mesa y se aprestaron a huir de allí, después de haber sido sus vestidos bastante salpicados con las salsas de los guisos y con los vinos que contenían las botellas que arrojaba en el aire frenético Bolívar.” Pág. 282

Hoy en día, el avance de los medios de comunicación y el Internet, han permitido investigar y difundir mejor las acciones de los líderes mundiales o personajes públicos, y a pesar de eso muchas veces tenemos un concepto equivocado de ellos gracias a su perfecto y costoso cuidado de imagen, hasta que terminan en algún tipo de escándalo que es difícil de sobrellevar privadamente, y cuando logran ocultar su vida privada, muchos años después de morir, sus defectos y errores salen a la luz pública a través de testimonios de personas con las que tuvieron algún contacto personal.

Es así que a un héroe que se le tiene en un grado tan alto de admiración, cualquier comentario que pudiera estar en contra de su imágen pública, podría considerarse como una calumnia. Es como alguien si alguien tratara de hablar mal del mejor y más leal amigo de uno. No es de extrañar pues, que en aquella época, con el poder e poder y fama que tenía Bolívar, cualquiera que se atrevía a contradecirlo o criticarlo, se convertía inmediatamente en su enemigo.

Lo único que existe para conocer al verdadero Bolívar es, claro está, a través de sus cartas y hechos, y fuentes de la época adicionales, pero no se puede limitar a las versiones oficiales únicamente que son las que hemos conocido y tampoco se pueden desconocer los testimonios de aquellos que pudieron haber sido llamados contradictores pues ellos tuvieron la oportunidad de conocerlo personalmente.

Descargas:

Memorias de Bolivar de Villaume Ducoudray-Holstein (inglés)
Descargar (30 MB)

Memorías y documentos para la historía de Independencia de Perú
Tomo I (30MB)
Tomo II (Piezas Justificativas del Tomo I – 29MB)

Prohíbida la reproducción completa o parcial de este artículo sin el permiso del autor.

1 COMMENT

LEAVE A REPLY