Renzo Giner Vásquez

Los gritos de un niño de aproximadamente 10 años pidiendo libertad y que no lo traten mal se escuchan cerca del arzobispado de Caracas. Es 1795 y el menor ha sido encontrado luego de escapar de su casa. Las autoridades descubren que es huérfano, vive con su hermana y la razón de su escape había sido una pelea con su cuñado. Ese niño era Simón Bolívar.

El episodio está registrado en los papeles judiciales españoles de la época que hoy se guardan en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en Washington D.C. y que fueron estudiados al milímetro por la escritora peruana Marie Arana, autora de “Bolívar: American Liberator” (Simon&Schuster, 2014).

“Obtuve dos ‘chairs’ [una beca especial para catedráticos] en Brown University y la Biblioteca del Congreso. También viajé a Colombia y había estado en Venezuela un par de veces antes. Se podría decir que este es un personaje que he estudiado  toda mi vida”, nos cuenta Arana por teléfono.

— También consiguió los planos del lugar donde habría vivido Bolívar de joven… 

Sí, aunque actualmente hay un debate sobre dónde vivía porque hay historiadores que dan dos direcciones distintas. Sin embargo, lo que encontré  -y me pareció super interesante- es que la casa de su padre estaba al lado de la niña que luego sería la madre de Bolívar.— ¿Así comenzó la relación?

Es lo que se puede deducir gracias a los documentos. El papá de Bolívar ya había tenido problemas porque era un mujeriego, el arzobispo de ese tiempo le dijo que debía casarse. Él, mirando por la vecindad, encontró a esta chica de 14 años. Para esto, el papá de Bolívar tenía 47 años y no se había casado hasta entonces.

¿A qué edad quedó huérfano Bolívar?
Su madre murió cuando él tenía unos 3 años. Su padre falleció unos cinco años después. A los 8 años ya era huérfano.

— ¿Por qué decidió enfocarse en la vida de este libertador?

Dos de mis antepasados participaron en la Batalla de Ayacucho. Uno fue un soldado del ejército de Bolívar llamado Pedro Cisneros Torres y el otro fue un general de brigada español, Joaquín Rubín de Celis, que, además, fue el primer muerto en esa batalla. Rubín tuvo una hija llamada Trinidad, que se casó con el soldado Cisneros. Recuerdo que en la casa de mis abuelos había retratos pintados de ellos [de Trinidad y de Pedro]. Así que puedo decir que desde los 5 o 6 años estuve fascinada por este periodo. Buscando una forma de contarle a los norteamericanos sobre nuestra historia, me pareció que la vida de Bolívar realmente explicaba mucho. Para mí, él vivió una vida que representaba la historia de nuestros países.
 

En una entrevista con “The New York Times” menciona una entrada triunfal de Bolívar a Caracas…
Claro, llegó en una carroza, pero esta no estaba jalada por caballos sino por chicas de 12 o 13 años, en vestidos blancos, con flores en el cabello y siempre eran las más bonitas. Esa fue su forma de entrar después de una victoria, todos presentaban a sus hijas para que jalaran la carroza de Bolívar.

¿Era algo que se había visto en otro lugar?

Eso no lo sé con exactitud. Pero la única vez que leí algo parecido fue en esta organización. Ahora, no es algo que él pedía, sino que la gente lo ofrecía y se dio cada vez que ganó una batalla.

“cada vez que ganaba una batalla, bolívar llegaba en una carroza jalada por chicas de 12 o 13 años, en vestidos blancos, con flores en el cabello y siempre eran las más bonitas”.

También descubrió que hubo gente que intentó asesinar a Bolívar…
Sí, varias veces. Uno sucedió en una fiesta de disfraces y otra, mucho más seria, en el edificio donde él vivía. En esta última participó un grupo de 25 o 30 personas que iban a matarlo porque decían que el tiempo de Bolívar ya había pasado y debían matarlo. Entraron a la casa y fue su mujer, Manuela Sáenz, quien lo salvó. Él no tenía sus botas, las había dejado fuera de la habitación para que las limpien, entonces se tuvo que poner las botas de Sáenz, saltó por la ventana y se escondió debajo de un puente. Cuando entraron los atacantes, Bolívar ya no estaba. Yo creo que ese fue el momento en el que todo cambió para él, ahí terminó su voluntad.

¿Cuándo sucedió eso?

El 25 de setiembre de 1828.— ¿Y el primer intento, cómo fue?
Durante una fiesta. Nuevamente Manuela Sáenz lo salvó. Al ver que intentaban entrar al baile donde estaba Bolívar, ella empezó a gritar desde la puerta, empezó a hacer un escándalo para que Bolívar se diera cuenta. Él se dio cuenta que era un mensaje para salvar su vida y escapó.

— ¿Por qué tantos atentados contra él?

Al final tuvo una muy baja popularidad. Para 1826 la gente lo percibía como alguien con demasiada ambición por la victoria, alguien que era más un dictador y tomó ese rol en el Perú. Cuando regresó de Lima a Caracas ya tenía la reputación de ser demasiado ambicioso para su propio bien. Cosechó bastantes enemigos, como [Francisco de Paula] Santander en Colombia y [José Antonio] Páez en Venezuela. Ambos estaban muy celosos de su poder. Lo que empezó ahí fue el deseo de botar a este señor que quería unir a todas las repúblicas en un estado muy fuerte. Esa idea hizo que pierda el apoyo de sus generales, ellos querían su propia república para cada uno.

— ¿Qué ha descubierto sobre la entrevista en Guayaquil entre San Martín y Bolívar?
Fue un encuentro muy misterioso porque no había nadie en el cuarto y cuando se retiraron nadie dijo nada. Pero más tarde, en cartas, puedes ver lo que dijeron los dos a otras personas. Con eso uno puede construir una imagen de lo que pasó.

¿Cómo es esa imagen?

Fue increíble para San Martín, fue un momento muy grave y perturbador. Él entró al imperio de Bolívar, ¿te imaginas a San Martín entrando como alguien que llega para pedir? San Martín tenía mucho control de sí mismo, era muy reservado. En cambio, Bolívar lo invitó a un baile que costó un montón de dinero pero Bolívar era así, una persona de fiesta, de alegría; mientras San Martín era muy serio. Bolívar se negó inicialmente [a ayudarlo] porque quería saber quién tendría el poder. San Martín entendió muy bien que la única forma en que Bolívar podía entrar al Perú era si él se retiraba. Por eso dejó el país a medianoche, sin decirle nada a nadie. 

— San Martín muere olvidado en Francia, bajo los cuidados de su hija Mercedes. ¿Tiene detalles sobre cómo murió Bolívar?

Murió en Santa Marta. Estaba muy enfermo, tenía un caso muy serio de tuberculosis. Él había dejado Bogotá y se fue por el río a Santa Marta con la intención de viajar a Europa para encontrarse con Manuela Sáenz. Pero estuvo tan enfermo que no pudo partir, así que lo acogieron en una hacienda. Para esto, el presidente Páez no permitía el ingreso de Bolívar a Venezuela y Santander quería que se vaya de Colombia. Bolívar falleció en esa hacienda a los 47 años, sin un centavo y detestado. Estuvo tan pobre que cuando murió no tenía una camisa para ser enterrado. El doctor que lo atendía tuvo que pedir una prestada. Ese fue el fin de Bolívar.

  • Nació en Lima.
  • De padre peruano y madre estadounidense.
  • A los 9 años se mudó a EE.UU. y vivió en Nueva Jersey.
  • Su novela más reciente se llama “American Chica”.
Arana

Marie Arana

Fue vicepresidente y editor senior en las casas editoriales Harcourt Brace y Simon & Schuster. También fue editora en jefe de la sección de reseñas de libros en The Washington Post por 10 años. Actualmente es escritora en misión especial para The Washington Post, columnista invitada de The New York Times y consultora del Bibliotecario del Congreso de EE.UU.


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