Entrevista a JORGE TOYAMA. ESPECIALISTA EN DERECHO LABORAL. Una nueva estrategia de negociación colectiva sustentada en la presentación de pliegos de reclamos en función a resultados u ofertas empresariales supeditadas a la obtención de objetivos propone el laboralista, como mecanismo de diálogo para la solución de controversias entre la empresa y el sindicato.

Paul Neil Herrera Guerra
pherrera@editoraperu.com.pe

–¿Cuál es su opinión acerca del panorama laboral en el Perú?

–Hay un diagnóstico que todos comparten y crea un gran debate respecto a la solución. El diagnóstico es claro, el Perú es un país con 70% de informalidad donde las personas carecen de un seguro regular, en salud y en pensiones. Existe el Seguro Integral de Salud (SIS) y Pensión 65, pero como medidas de subsidio estatal ante la falta de una cultura previsional.

Pero ¿cuál es la receta para curar al país de esta enfermedad crónica que es la informalidad laboral? Se presentan dos visiones. El Estado, por ejemplo, propone una norma para facilitar la contratación de los jóvenes con todos los derechos laborales debido a que son los que más maltrato laboral reciben y al empresario que crea un puesto para contratar a un joven le otorga un crédito del 9% para que pague a Essalud. Esta es una iniciativa que no perjudica a los jóvenes y no significa reemplazar a una persona de 60 años por un joven. Sin embargo, los sindicatos lo ven de otra manera y señalan que con esto el Estado subsidiaría la precariedad laboral. En realidad, lo que se busca con la norma propuesta, que es buena, es promover la contratación de jóvenes sin perjudicarlos, creando empleo formal. El tema es cómo encontrar medidas que generen consenso.

–¿Entonces resulta vital el renacimiento del Consejo Nacional del Trabajo?

–Sí, pero a la vez se debe partir de algo muy importante: la sensibilidad de lo laboral, de la seguridad social, de estar asegurado. Todos los accidentes que han ocurrido en estos días desnudan la informalidad que en general experimenta el Perú. La informalidad no es solo laboral, lo laboral es una expresión de la informalidad. Lo primero por hacer es trabajar para sensibilizar a la gente, tenemos que pasar a una cultura donde lo más importante sea tener seguro.

–Ante esa necesidad, ¿hacia dónde debe apuntar el derecho laboral en el país?

–El derecho en general debe apuntar a sensibilizar y a crear mecanismos que muestren lo importante que es tener seguro. Hay varias formas para que progresivamente el Estado genere estímulos y ventajas para contar con un seguro. Por ejemplo, establecer como requisito para el otorgamiento de los beneficios correspondientes a los programas de Mivivienda, la obtención de un seguro. Se debe apuntar hacia una cultura del aseguramiento en el Perú, donde toda la regulación e incentivos conduzcan a que lo más importante sea tener seguro, ya sea mediante la inscripción del trabajador en planilla u obtener un seguro independiente.

–En ese contexto, ¿cuáles son los roles que deben cumplir los trabajadores y los empleadores?

–Lo relevante es apuntar hacia una cultura de aseguramiento, porque es importante que cada persona tenga su seguro. Lo segundo es concesión. Siempre habrá conflictos en materia laboral, eso es obvio. El empleador quiere pagar menos y el trabajador quiere ganar más, eso ocurrirá siempre. Pero falta a veces capacidad de concesión. El trabajador y el empleador deben ceder. Ambos deben tener capacidad de conceder. Sería maravilloso que el sindicato presente a la empresa su pliego de ofrecimientos y su pliego de reclamos por esos ofrecimientos, o al revés, que la empresa ofrezca conceder determinados beneficios si los trabajadores cumplen determinados objetivos, sin entrar a una discusión en la cual el sindicato reclama más y el empleador otorga menos, como ocurre generalmente. Distinto sería, entonces, si cada parte en la negociación colectiva parte con ofrecimientos, más que con pedidos.

–¿Cómo evalúa la implementación de la nueva Ley Procesal del Trabajo (NLPT) en el país?

–La reforma del Poder Judicial en materia laboral ha sido tan buena, por la justicia oral, que la cantidad de demandas ha aumentado más del 30% con esta nueva ley. Es una justicia atractiva, a veces no tan célere, pero rápida. Hasta los propios abogados se entusiasman. A un laboralista antes no le gustaba mucho lo procesal, hoy día hay cierta tendencia a preferir lo procesal, justamente por la justicia oral.

–¿Cómo resolver el problema de la atomización de la carga procesal en los juzgados laborales?

–Es complicado resolverlo. La NLPT, que ha tenido éxito, necesita ser revisada. Con acierto el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) promueve su revisión, en busca de reformas que mejoren la justicia laboral. Uno de los temas por mejorar, sin duda, es cómo generar mayores incentivos para la conciliación.

Es cierto que la conciliación hoy día es mejor que antes, pero todavía no llegamos a los niveles de Chile, en donde casi el 40% de las controversias se concilia. Aquí, dependiendo de la sede, el 10% o 15% de las controversias se concilian. Todavía la conciliación no tiene tanta fuerza porque el sistema no la permite mucho. Por ende debe abrirse el sistema. La reforma de la NLPT debería concentrarse ahí, en la conciliación y en dificultar mucho más el uso de la casación.

Labor jurisdiccional

A criterio de Toyama, el Poder Judicial con sus decisiones llena un vacío que a veces genera los abusos empresariales. Por ejemplo, en materia de despido justificado o injustificado, actos de hostilidad y abusos en el ejercicio del poder de dirección del empleador.

Considera, además, que producto de la actuación de la Judicatura se experimenta una migración hacia la cultura jurídica anglosajona, donde lo que importa más que la ley es la forma de actuar del empleador o del trabajador. Vale decir, la valoración de conductas, cuándo son justas o injustas, correctas o incorrectas, abusivas o no abusivas, lo cual caracteriza a una cultura más anglosajona, precisó.

Sostuvo que esto y las sentencias que establecen pagos de indemnizaciones por daños y perjuicios no tarifados expresamente en la ley constituyen lo novedoso de la jurisprudencia laboral.

Docencia

A juicio de Toyama, la enseñanza del derecho laboral debe apuntar hacia la transmisión de conocimientos en un lenguaje simple para los jóvenes, para que ellos cuando ejerzan como profesionales del derecho se expresen de manera sencilla y puedan ser entendidos mejor.

Sostuvo, además, que los profesores de esta especialidad no deben transmitir su ideología como un dogma al estudiante. “El derecho laboral es un derecho en que la ideología genera opciones; se asesora al sindicato o a la empresa”.

Diccionario

Un grupo de expertos laboralistas, bajo la dirección de Jorge Toyama, elaboró recientemente el primer Diccionario del Régimen Laboral Peruano.

Así, en un solo documento se incluyen las definiciones de las palabras laborales que se suelen usar y que a veces no son tan conocidas.

Constituye, por tanto, un primer acercamiento del derecho laboral al ciudadano de a pie y una buena herramienta de trabajo para el estudiante de derecho, que además disipa las dudas.


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