El 19 de julio de este año 2014 se cumplen 78 años del nacimiento de la famosa cantante “Lucha Reyes”, también conocida como “La Morena de Oro del Perú”. Ella tuvo una vida que fácilmente podría ser el argumento de una novela dramática o el de una película del mismo género. Su existencia llena de vicisitudes llega a conmover a cualquiera; por la pobreza económica en que nació y creció; por los maltratos que sufrió; por sus fracasos matrimoniales; por la diabetes y sus complicaciones que la llegan a consumir. Pero también llega a conmover el esfuerzo y los sacrificios que realiza a lo largo de su vida. Alcanza fama y reconocimiento en los últimos años de su corta vida, a pesar de los males y el infortunio, convirtiéndose en ídolo popular.

Su verdadero nombre era Lucila Justina Sarcines Reyes. Nació el 19 de julio de 1936 en el distrito del Rímac (Lima), en un hogar pobre y con muchos hermanos. Su padre, Tobías Sarcines, fallece cuando ella tiene 6 meses de nacida. Por lo que su madre, que también se llamaba Lucila Reyes, tiene que lavar ropa para poder ganar el sustento familiar, ocupación que la llega a enfermar, por lo que tiene que entregar sus hijos a familiares y conocidos suyos. La pequeña Lucha Reyes llega a vivir al Callao en 1937 con la señora Matilde.

En 1940 la mamá Lucha recoge a sus hijos y se instala en un cuartucho de las casas de madera en la barriada Marco Polo, en el Callao, construida para las víctimas del terremoto. Cuentan que la pequeña Luchita, con 5 años de edad, ya cantaba en las calles del Callao a cambio de una propina.

En 1944 se incendian estas casuchas de madera, dejándolas en la calle. Nuevamente la familia tiene que separarse. En esta oportunidad Lucha Reyes, ya con 8 años de edad, es internada en el Convento Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de las Madres Franciscanas. Allí creció y estudió hasta el tercer año de educación primaria.

En 1944, el presidente Manuel Prado Ugarteche, desde el balcón del centro musical “Carlos Sacco” ubicado en los Barrios Altos, proclama el 31 de octubre como el “Día de la Canción criolla” en el Perú.

En 1952, Lucha Reyes sale del convento y vuelve al lado de su madre. Allí, el padrastro la maltrata e intenta violarla. Entonces ella, con 16 años de edad, se refugia en casa de su tío Carlos Ortiz, un guitarrista de la guardia vieja, en cuya casa se armaban grandes jaranas. Es cuando se identifica plenamente con la música criolla. Allí también conoce a Jorge Henry Pasquero (otros lo llaman Jorge Casquero), su primer esposo, un sargento de la Guardia Civil, quien lejos de protegerla la maltrata brutalmente, disolviéndose la unión al poco tiempo.

En 1956 la mujer peruana ejerce por primera vez el derecho al voto en la elección de sus autoridades.

Ese año Lucha participa cantando en el centro musical Felipe Pinglo Alva; luego se presenta en el teatro Pizarro de los Barrios Altos. Se desempeña en muchos trabajos. Como obrera, empleada de fábrica, incluso canillita, hasta llegar al club “El Sentir de los Barrios” en Barrios Altos, donde dicen que atiende cantando a los comensales del club, haciéndose conocida debido a su inconfundible voz.

En 1959 es internada por casi un año en el Hospital Bravo Chico (ahora Hospital Hipólito Unanue en El Agustino) porque manaba sangre por la boca. Creían que tenía tuberculosis. Los médicos que la atendieron dicen que ella nunca estuvo atacada de tuberculosis sino que sufría de diabetes por lo que hacía cuadros clínicos de insuficiencia cardíaca.

Dicen que Gonzalo Toledo la lleva en 1962 a la Peña Ferrando, de Augusto Ferrando, donde parece que trabaja diez años imitando voces de famosas cantantes de la época, como Celia Cruz, Eloísa Angulo, y tantas otras. También ella actuaba en pequeñas representaciones cómicas, que le sirvieron para adquirir dominio de escena.

La cantante criolla Lucila Campos la lleva en 1967 a la Peña Karamanduca, de las hermanas Piedad y Rosita de la Jara; quienes la acogen y se encariñan con ella.

Dicen que debutó en Radio Victoria cantando en el programa radial llamado El Sentir De Los Barrios. Después comenzó su peregrinaje de trabajo por diversas peñas y locales de espectáculos, tanto en Lima como en provincias, alimentándose mal y cuando disponía de tiempo, lo que alteró su ritmo de vida de diabética, quebrándose aún más su precaria salud.

En 1969 es internada nuevamente en el Hospital Bravo Chico, al que retornará varias veces en los siguientes años de su vida. Incluso es traída de algunos lugares de fuera de Lima en helicóptero, cuando necesitaba atención médica urgente, gracias a su amistad con la señora Consuelo Gonzales de Velazco, esposa del general Juan Velazco Alvarado.

El cardiólogo Eduardo Zuleta, quien llegó a atenderla en sus últimos años de vida, dice que la cantante sufría de insuficiencia cardíaca, no de tuberculosis. Dice haber visto las placas de los pulmones de Lucha Reyes y estaban totalmente limpias.

Lucha Reyes alcanza la gloria al grabar el vals Regresa del compositor Augusto Polo Campos en 1970. Cuentan que la famosa cantante Jesús Vásquez, que había recibido de Augusto Polo Campos dicha composición musical, se la entrega a Lucha Reyes, para que pueda completar la grabación de un disco de 45 rpm, que en un lado debía tener la canción “Tu voz” que era la ganadora de un festival musical.

Este vals “Regresa” fue su más exitosa interpretación; donde el músico César Silva Varona compone la peculiar y llamativa introducción en la interpretación de esta canción. César Silva es un personaje poco conocido y mucho menos reconocido; quien en una entrevista televisiva dice que admiraba a Lucha Reyes por la forma en que ella lograba transmitir sus emociones a través de la interpretación de sus canciones.

Lucha Reyes graba su primera larga duración en 1970, luego el segundo y el tercero los años 1971 y 1972, respectivamente. Es también cuando tiene programas radiales propios, tanto en Radio Victoria como en Radio Unión. Su programa “Primicias Criollas” en Radio Unión fue de gran sintonía.

El mundo de la televisión tampoco pudo ignorarla más. El 21 de abril de 1972, en un programa de América Televisión, llega a cantar a dúo con el Tenor de las Américas, el mejicano Pedro Vargas. En esos momentos dicen que ella convivía con el dolor que le producía la arterioesclerosis y tenía unos cordones fibróticos en lugar de arterias. Ella actúa en los Especiales Espectaculares de América Televisión.

Al decir del dramaturgo Eduardo Adrianzén, ella logra imponerse a pesar de las desventajas para alcanzar el éxito que la sociedad peruana de aquella época consideraba: ser de sexo femenino, ser de piel morena, ser de extracción social pobre, y no ser atractiva físicamente. Ella pudo superar todas estas desventajas con una sola arma: su potente voz, entonada, límpida, melodiosa, melancólica, sentida, con un inigualable talento interpretativo, que la convirtieron en famosa cantante.

Sufriendo los rigores de la diabetes y sus complicaciones; y advertida por sus médicos que le recomendaban descanso y no seguir cantando si es que quería mejorar su salud; además, consciente de que el final de su vida estaba cerca, pide al compositor Augusto Polo Campos en enero de 1973 un vals donde pueda despedirse de la vida y de su público. Polo llega a componer el vals “Espera Corazón” considerando que era el corazón lo que la aquejaba. Lucha lo estrena ese mismo fin de mes. Pero también había hecho el mismo pedido a Pedro Pacheco, quien le compone el vals “Mi última canción”, que fue precisamente la última que Lucha Reyes llega a grabar.

Lucha gozó los tres o cuatro últimos años de su vida llena de éxitos, pero con dificultades en su salud durante todo ese tiempo. Se dice que ya estaba ciega debido a la diabetes cuando graba “Mi última canción”. El guitarrista Ausberto Mendoza, su pareja, era su lazarillo, quien la llevaba de la mano, lo ayudaba a vestirse, incluso a maquillarse.

Lucha deseaba morirse un 28 de julio (aniversario patrio) o un 31 de octubre (día de la canción criolla), con la idea de que “nunca me olviden”. Efectivamente, se cumplió su deseo. El miércoles 31 de octubre de 1973, cuando tenía 37 años de edad, murió de un paro cardiaco. Temprano ese día, junto a su hijo Alejandro Cueto y su pareja, iban en su auto desde el distrito de La Victoria donde vivía, hacia el local de la Sociedad Peruana de Actores que se encontraba en el Cercado de Lima, para asistir a la misa por el Día de la Canción Criolla. En el trayecto, cuando ya casi llegaban a su destino, pierde el conocimiento y cae en brazos de su pareja, quien en un intento por salvarle la vida la lleva cargada por nueve cuadras hasta llegar a la Clínica Internacional pidiendo que la auxilien. Pero era ya demasiado tarde. El auto que la trasladaba esa mañana no pudo avanzar por las calles atestadas de fieles por la procesión del Señor de los Milagros.

Su última voluntad fue ser velada en el local del centro musical “El Sentir de los Barrios”. Por haber demasiada gente en este lugar tuvieron que trasladarla a la Casa de la Cultura de Lince, donde se velaron sus restos. Al siguiente día fue llevada en carroza fúnebre a la iglesia de San Francisco para la misa de cuerpo presente. Dicen que unas veinte mil personas acompañaron su cortejo fúnebre hasta el cementerio El Ángel en los Barrios Altos, siendo cargada solamente por mujeres, quienes no permitieron que sus restos fuesen llevadas en la carroza fúnebre. Todo el trayecto que duró varias horas la cargaron cantando Regresa y tantas otras de sus conocidas canciones. Dicen que miles de personas más los esperaban en el cementerio El Ángel. Los periódicos de la época dan cuenta detallada de este hecho.

Las personas que llegaron a conocer cercanamente a Lucha Reyes cuentan que era tierna, bondadosa, honesta y muy servicial. Lucha Reyes dejó como recuerdo a una de sus amigas su colección de muñecas y de pelucas, así como el trofeo que la Colonia Peruana de Residentes en Nueva York le había entregado, cuando ella los visitó con todo su elenco.

De la pobreza en que nació y creció, de los maltratos y carencias en la mayor parte de su vida, imponiéndose a la adversidad pudo vivir sus últimos años con algo de holgura económica, famosa, y con el reconocimiento de su público. Pero durante esos pocos años de éxito en su vida, su salud iba en sentido contrario al de su fama. Nunca pudo descansar tal como le recomendaron sus médicos, quienes incluso habían llegado a prohibirle que cante. Pero ella había nacido con el don natural para el canto y lo hizo hasta grabar su última canción. Nunca estudió música ni canto, menos actuación.

Lucha Reyes es ídolo de la música criolla en el Perú, junto a Jesús Vásquez, Alicia Lizárraga, Esther Granados, Eloísa Angulo, Delia Vallejos, y Teresita Velásquez; las grandes.

Lucha Reyes, ¿porqué te fuiste?, Regresa, Tu vida, para nosotros, fue Como Una Rosa Roja, tierna, delicada, fraganciosa, fugaz. Jamás Impedirás que te sigamos considerando nuestra Propiedad Privada a pesar de que te fuiste como Una Carta Al Cielo. Ya no nos cantarás José Antonio, aunque siempre seguirás siendo nuestra Flor De La Canela que por Fatalidad del destino, con Desdén, dijiste Espera Corazón. Aunque Me Odies ahora Lloro En Silencio tu partida. Tu Voz aún nos sigue cantando Mi última canción, que fue El Último Brindis de tu gran legado musical. Tú te fuiste un 31 de octubre porque así lo quisiste, dijiste “Para que Nunca Me Olviden”, y lo conseguiste. Que Importa, tu recuerdo siempre estará ligado a la celebración del Día De La Canción Criolla, al extremo de que muchos piensan que esa fecha es en homenaje tuyo, en recuerdo a tu partida. Déjalos, siempre serás nuestra Morena La Flor De Lima. Porque cantando marinera Limeña no hay nadie como tú.

Mi última canción
Vals Peruano
Autor: Pedro Pacheco
Intérprete: Lucha Reyes

Esta será tal vez
Mi última canción,
Siento desfallecer
En mí la inspiración.
Cuando a mi voz
Ya cansada por el tiempo
Le llegue su momento
De decir adiós
Cantando esta canción.
En cada nota triste
De esta mi canción
Habrá un recuerdo
Por todos los aplausos
Que en algún momento
Me hicieron feliz.
No habrá resentimiento
Aquí en mi pobre alma
Ninguna mueca triste
Solo habrá sonrisas
En mi corazón.
Perdonen si esta vez
Una lágrima se escapa
Será por la emoción
De poderles cantar
Mi última canción.//

“El más antiguo, el más verdadero y el más bello órgano de la música, el origen del cual nuestra música debe provenir, es la voz humana”. Richard Wagner.

Fuentes:

http://www.elblogdelbolero.wordpress.com

www.arkivperu.com

www.criollosperuanos.com

http://www.youtube.com

www.elperuano.pe

LEAVE A REPLY