Javier Contreras

 

Uno de los principales problemas reside en que no tenemos un universo de mujeres preparadas técnica o psicológicamente para dar el gran paso. La mujer trae un enfoque complementario, dice las cosas directamente, enriquece la toma de decisiones dentro de nuestras organizaciones.

Cada vez que solicitamos postulantes para un puesto directivo no hay ternas mujeres. ¿Dónde están las mujeres?

Yo fundé Danper cuando tenía 33 años y tuve que vencer muchos miedos. Tengo casada 28 años, y fundamos juntos la empresa y no hubiera hecho una maestría fuera del país si Jorge no hubiera asumido el rol de soporte.

Por eso ahora me da mucha alegría cuando una de nuestras colaboradoras, que tiene 60 años estudia una maestría. Mi hijo me pregunta si he medido el retorno de esa inversión, pero yo creo que va más allá de eso y seguiré apostando por ello.

Irina López (Presidenta del Comité de Medios ANDA)

Las mujeres de las nuevas generaciones, las que hoy inician su vida profesional en las empresas y organizaciones, creen que no se pueden hacer las dos cosas a la vez (ser madre y crecer profesionalmente).

Pero tenemos que decirles que sí se puede, claramente se puede con el hogar, los hijos, con el trabajo y con todo aquello que ellas se propongan.

Lamentablemente hay una realidad, y yo la he visto muchas veces: mujeres muy talentosas, muy inteligentes y preparadas que, para conformar una familia y tener hijos se cambian de trabajo o deciden quedarse en mandos medios y no ascender a cargos directivos con tal de ser madres y cumplir ese rol.

Las mujeres de hoy tienen que tener muy claro que ser empresaria no significa renunciar a tu familia ni a los hijos y el temor a no contar con tiempo suficiente para dedicar a los hijos debe superarse, con ayuda de la pareja.

Mariana Garland (Gerente de Operaciones Maquisistema)

Hay que decir que a nosotras, las mujeres, nos enriquece el hombre y al revés.

Antes, sobre todo en las empresas familiares, los hijos hombres fueron los elegidos para salir fuera del país, a las mejores universidades del mundo a  estudiar, a mí, ni siquiera me ofrecieron ir la universidad.

Luego, las gerencias y puestos altos eran solo para los hombres, pero pasaron los años y las mujeres fueron ganando terreno. No obstante, actualmente yo participo de dos directorios, en uno soy la única mujer y en otro somos dos. Alguna vez también tuve que contratar a un ejecutivo y contraté a una mujer, y resultó ser una gran profesional, efectiva, encantadora… Nuestra generación aún confía más en las perspectiva de un hombre, las mujeres hemos sido opacadas en las cosas que hemos hecho. Yo me acabo de graduar en una maestría, en marzo ¿Cuántos hombres están en la misma situación?

Claudia Cornejo (Head of Finance de Alicorp)

Cuando me casé, trabajé y vi muchos casos de mujeres exitosas que me inspiraron. Eso fue en el 2005. Hoy tengo 40 años y recuerdo que dudé si podría o no destacar en un ambiente tan dominado por hombres.

Creo que son en estos espacios laborales donde precisamente faltan más mujeres. Cuando salí de la universidad yo era absolutamente consciente de mis fortalezas y debilidades, pero ninguna tenía que ver con ser mujer.

Al casarme dejé de trabajar en una multinacional y hace dos años me reinserté en el mercado y me doy cuenta que las mujeres tienen que ganar más espacio en la vida laboral de las empresas.

En esto juega un rol muy importante la pareja, se tiene que tener claro que la carrera profesional de los dos es muy importante, y ambos deben desarrollarla, no solo el hombre y la mujer, no por serlo, debe quedarse en casa a cuidar únicamente a los hijos.

Liliana Nicoli (Gerente general Etek) 

Yo creo que en el Perú no hay una suficiente cultura de apoyo a la mujer, y eso lo puedo decir porque viví por más de 20 años en Estados Unidos, trabajé todo ese tiempo en la misma organización y ahí, la filosofía de inclusión de la mujer era muy fuerte y habían cuotas obligatorias tanto para hombres como para las mujeres.

Se realizaban programas de desarrollo de habilidades, conferencias de mujeres líderes, incluso se generaban  concursos para valorar a las mujeres que trabajan dentro de la organización.

Pero en el Perú y en América Latina, se mantiene cierto machismo que llega hasta las empresas, todavía se prefiere a los hombres para los puestos que toman las grandes decisiones por sobre las mujeres. Esta tara obedece al prejuicio de que la mujer latina debe ser sumisa.

Quizás esto se deba a que no hay suficientes mujeres preparadas y es algo en lo que hay que trabajar.

Blanca Quino (General manager en CCR Latam) 

Yo nunca me puse en la cabeza el tema del género. En mi cabeza siempre está la de una profesional, así he pensado todos estos años.

Pareciera que nuestra voz nos retrasa, parece que ser mujer fuera una tara en la sociedad, en la vida cotidiana, en el desarrollo profesional.

Considero que para enfrentar esta situación se requiere de un programa de mentoría, sobre todo en las universidades, para que las  mujeres que llegarán al mundo laboral en los siguientes años no tengan estas complicaciones en su desarrollo. Las empresas ya tienen este tipo de programas de mentoría pero claramente no son suficientes para solucionar el problema.

Creo que la labor de la pareja también es importante. Antes de casarme tuve que ir a Chile, entonces hablé del tema con mi futuro esposo y lo entendió. Y así, en estos años, tuvimos momentos en los que yo cedí y en los que él cedió.


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