Karem Barboza Quiroz

“¡Doctor corra!”, le gritaba uno de los policías que lo acompañaban en el operativo que por el 2011 realizó en un caserío en el valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro (Vraem). El fiscal Germán Juárez Atoche (49) estaba desorientado y con la cara ensangrentada. Una piedra había alcanzado su frente.

Su grupo operativo había sido atacado por una turba que protegía a una camarilla de narcotraficantes que a vista y paciencia de todos realizaba una “feria de la droga”. Si, así como si habláramos de una “feria de la papa”.

“Pensé que allí iba a morir”, le cuenta Germán Juárez Atoche a sus más cercanos amigos. Quizá de allí su nerviosismo cuando la prensa, con grabadora en mano o con una cámara apunta a su rostro.

No hubo nerviosismo el 16 de junio del 2016 cuando expuso ante el juez Richard Concepción Carhuancho el pedido de impedimento de salida del país contra la entonces primera dama, Nadine Heredia, tras acusarla del delito de lavado de activos. Posteriormente, incluyó en sus pesquisas al ex presidente Ollanta Humala. Entonces, no le tembló la voz y menos el temple.

Germán Juárez Atoche dijo que Ollanta Humala y Nadine Heredia habían liderado una organización criminal que recibió presuntos aportes irregulares para el Partido Nacionalista, provenientes de -entre otras fuentes- Brasil y Venezuela. Su pedido de prisión preventiva ha sido hoy aceptado por el juez Richard Concepción Carhuancho.

Juárez, el norteño

Cuando uno trata de rastrear el nombre de Germán Juárez Atoche, Google nos muestra 50.400 resultados. La cifra a diario va en aumento.

La información más antigua que el famoso buscador en línea halló sobre Germán Juárez Atoche data del 2009. No obstante, la carrera del magistrado que ha tomado notoriedad los dos últimos años, no empezó entonces, y menos con la investigación a la ex primera dama Nadine Heredia y al ex presidente Ollanta Humala.

Natural de distrito de Bellavista, en Piura, Germán Juárez Atoche abrazó la carrera fiscal hace 19 años atrás. “Sentí mi vocación desde que ingresé a trabajar al Ministerio Público como asistente de función fiscal en la 28 Fiscalía Penal de Lima, en el año 1998”, recuerda el fiscal en las tertulias con sus colegas.

Desde el 2007 al 2014, Germán Juárez Atoche se desempeñó como fiscal provincial antidroga en Pucallpa, Tingo María, Huánuco, Iquitos, Amazonas y Piura.

Sus credenciales y su experiencia le valieron cuando, en diciembre del 2014, enterado de la creación de las fiscalías corporativas de alcance nacional especializadas en lavado de activos y pérdida de dominio, postuló a una plaza.

Fue uno de los tres fiscales seleccionados de entre centenares. Sacó 80 sobre 100 y desde el 2015 es fiscal para casos de lavado de activos.

La polémica

Germán Juárez Atoche tuvo que enfrentar la crítica de políticos y detractores, cuando en octubre del 2016 no pidió la ampliación del impedimento de salida del país de Heredia Alarcón.

La ex primera dama aprovechó esta situación para salir del país buscando residir en Suiza, donde había logrado que la Oficina de Enlace de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) le otorgue un puesto como directora de la Oficina de Enlace en Ginebra. Un puesto que, finalmente, no llegó a ocupar.

La decisión

Ollanta Humala y Nadine Heredia, por estos días, han parecido retroceder en sus críticas contra Germán Juárez Atoche. Por el momento. Y es que su principal verdugo, el ex CEO brasileño Marcelo Bahía Odebrecht ha levantado su dedo acusador y los ha señalado.

Y pese a que algunos esperaban que regresara con las manos vacías de su viaje a Brasil, Germán Juárez Atoche retornó con las valijas llenas de estrategias para apuntalar la acusación contra la ex pareja presidencial.

Los US$3 millones que el magnate de la construcción asegura haber enviado al nacionalismo para la campaña del 2011, podría empezar a cuadrar con aquellas cifras que aportantes fantasmas niegan haber donado. O, con los miles de soles que otros voluntariosos y afanosos donaron, pero que en los reportes de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), parecen haberse inflado.


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