El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es capaz de llamar violadores a los inmigrantes mexicanos, de pedir el cierre de fronteras para los musulmanes o de incitar a la violencia con un montaje editado donde da una paliza a un tipo que simboliza la CNN. No es de sorprender que estas actitudes empiecen a tener repercusiones en los centros educativos del país.

— Discriminación en los colegios —

Buzz Feed News ha confirmado más de 50 incidentes en 26 Estados, en los que los alumnos invocaban al presidente o a sus eslóganes para acosar a compañeros latinos, negros, asiáticos, judíos o de Oriente Medio. Los casos forman parte de los al menos 149 episodios que están indexados en el proyecto “Documentar el odio”, una especie de base de datos elaborada por Pro Publica con la colaboración de varios medios del país para recopilar los crímenes de odio registrados desde las elecciones en Estados Unidos.

— La repercusión del comportamiento de Trump —

El reconocido investigador y especialista en crímenes de odio en el Southern Poverty Law Center Mark Potok señaló que “2016 fue un año de odio sin precedentes. Se registró en el país una fuerte vuelta al nacionalismo blanco”.

Según los datos del estudio elaborado a partir de una encuesta a 10.000 profesores a pocos días de las elecciones de noviembre, el 80% de los docentes describió a estudiantes atemorizados y ansiosos por la situación, sobre todo inmigrantes de origen musulmán y afroamericano.

El fenómeno refleja una realidad, de dimensiones todavía desconocidas, pero indicativa de cómo los mensajes de intolerancia religiosa y racial están cuajando en las aulas estadounidenses. La mayoría de los centros de enseñanza han condenado los comportamientos abusadores con comunicados públicos, pero muchas se preguntan: ‘¿Cómo le dices a un niño que no puede hacer un comentario racista si lo hace el mismísimo presidente?’. Es un discurso legitimado no ya solo por un hombre, sino por la mitad del país que lo ha votado.

— Donald Trump se comporta como un abusivo —

Para la profesora de Psicología del Desarrollo de la Universidad de California y especialista en el acoso en la adolescencia, Jaana Juvonen, Donald Trump tiene el perfil arquetípico de un abusivo. En un artículo para The Washington Post, la experta establece un paralelismo entre el comportamiento del presidente y el típico bully, por ejemplo:

– Ambos niegan haber hecho algo en situaciones controvertidas. Trump negó haberle pedido al ex director del FBI James Comey que cerrase la investigación al ex asesor de seguridad Michael Flynn.

– El abusador tiende a culpar a los demás de todo. La caza de brujas de la que Trump dice ser víctima por parte de los medios estadounidenses sería un ejemplo de ello.

– Trump, al igual que un niño abusivo, no soporta el feedback negativo. El día de su inauguración, a pesar de la evidencia que mostraban las fotografías, el presidente necesitó afirmar que acudieron multitudes mayores que en la de celebración de la jura de Barack Obama.

Mark Potok asegura que si bien el presidente no es directamente responsable ello, “parece innegable que la campaña temeraria y populista de Trump ha dejado un legado de división, violencia y odio” en su país.


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